El corazón de San Pedro Garza García dejó de latir. Una gran parte de sus 130 mil habitantes y otro tanto de población flotante de trabajadores y visitantes que llegan diariamente al municipio más rico del país se quedaron encerrados en casa, para dejarlo prácticamente en calidad de fantasma desde esta semana.
El “tejido muscular”, como clubes, antros, restaurantes de lujo, hospitales, boutiques, oficinas, gimnasios y otros negocios de marca, así como calles y avenidas, quedaron sin vida ante la Declaratoria de Emergencia del martes pasado, al convertirse en el municipio con mayor incidencia de pacientes con coronavirus en México: 16 de los 25 casos en Nuevo León corresponde a vecinos originarios de San Pedro.
Un joven desciende de una flamante Escalade color arena para intentar comer ahí, en una de las 17 mesas vacías del restaurante Joker, pero apenas preguntó y de inmediato abandonó el lugar; desapareció el servicio dentro del local, la opción era comida para llevar.
Es un ejemplo de otros muchos, pero la vida del icónico centro comercial por excelencia del Centrito Valle se apagó en este municipio, al igual que en la mayoría de su red de 800 restaurantes y de comercios.
El gentío, los paseantes y residentes dejaron de degustar e ir de shopping a San Pedro Garza García ante la emergencia que el municipio, encabezado por el independiente Miguel Treviño, declaró, adelantándose incluso a Texas, que acaba de decretar el cierre de todos los establecimientos para evitar el contagio del Covid-19.
La “sangre sampetrina” no era visible en las arterias y venas, como en el cruce de Orinoco y Grijalva. Ahí, el icónico Frank & Stein amaneció con las puertas cerradas, cero hamburguesas.
En pleno jueves, los jóvenes no disfrutarían de sus bebidas, en The City, Abolengo, Cosmo-Social Club y Seminario.
“No hay gente, está bien jodido, solo para llevar”, dijo uno de los chavos de servicio de uno de los restaurantes de esa zona.
Los jóvenes ya no se ven por ningún lado, solo algunos motociclistas, cajeros, valet parking, meseros, chefs, cocineros y lavaplatos, sin trabajo o esperando por lo menos algún extra.
La vida en Plaza Fiesta San Agustín, ya con casi 30 años de operar como uno de los mall pioneros al estilo McAllen, se extinguió. Estaba prácticamente vacío.
Las avenidas Gómez Morín, Lázaro Cárdenas, Ricardo Margáin y Vasconcelos lucían sombrías y espectrales. No se veían los 100 mil automóviles que en su mayoría pasan por ahí.
El hospital Zambrano-Hellion recomendó no pararse en el edificio sede, enclavado en la lujosa zona comercial de Valle Oriente, sino antes llamar a un contacto y así lo hizo saber con una manta gigante colocada en su fachada.
“Si tienes fiebre, tos o dificultad respiratoria, te recomendamos no venir a ninguna de las instalaciones del TecSalud (Hospital Zambrano Hellion u Hospital San José) sin antes contactarnos por WhatsApp: 81.8888.0775 y correo electrónico: covid19@tecsalud.mx”.
A lo lejos, en el Showcenter Complex, el auditorio para conciertos, aún estaba el monumental panorámico digital que informaba de diversos espectáculos.
Debajo de este anuncio electrónico, dos trabajadores con tapabocas, que realizaban trabajos de albañilería; a un lado de ellos, un taxista esperando pasajero; al otro lado, un joven aguardando a su pareja con el fondo de Plaza Fiesta San Agustín con las luces apagadas, al igual que su vida desde esta semana.