El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, calificó como “temerarias” las acusaciones en contra de su homólogo de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y consideró que se trata de una represalia del gobierno de Estados Unidos (EU) frente a la postura asumida por México en torno al caso de los agentes de la Agencia Central de Investigación (CIA) que fallecieron en Chihuahua.
El mandatario estatal lamentó la forma en que se han emitido estos señalamientos, al señalar que existen canales institucionales para atender cualquier situación de esta naturaleza. A título personal, sostuvo que las acusaciones responden a lo que calificó como una “violación muy grave” a la soberanía nacional, derivada de la intervención de agentes de inteligencia estadounidenses en territorio mexicano.
Menchaca Salazar cuestionó que personal de la CIA estuviera operando en un contexto que, dijo, no corresponde a sus funciones, ya que el combate al narcotráfico compete a instancias como la Administración para el Control de Drogas (DEA). En ese sentido, afirmó que la presencia de agentes de inteligencia en tareas ajenas a su ámbito podría contravenir la Constitución mexicana.
Aunque reconoció que los agentes estadounidenses fallecidos perdieron la vida junto a elementos policiacos, subrayó que su participación genera dudas y reservas, al considerar que su intervención no estaba justificada en el marco de cooperación bilateral en materia de seguridad.
El gobernador hidalguense sostuvo que las acusaciones contra Rocha Moya constituyen una “pantalla china” para desviar la atención del tema de Chihuahua, el cual —aseguró— no ha sido esclarecido. Además, defendió al mandatario sinaloense tanto en el plano político como personal, al recordar su trayectoria académica y su paso como senador, así como la relación de años.
Finalmente, adelantó que el próximo 3 de mayo se llevará a cabo una reunión a nivel nacional de Morena, en la que participarán gobernadores y dirigentes del partido para definir una postura conjunta frente a estos señalamientos. Menchaca reiteró que, aunque su movimiento no encubre actos ilícitos, también rechaza acusaciones sin sustento y defendió que cualquier señalamiento debe resolverse conforme a las leyes mexicanas y con pruebas claras.
El mandatario agregó que la coordinación entre México y Estados Unidos debe mantenerse en un marco de respeto mutuo y apego a la legalidad, sin que ello implique subordinación o injerencias. Insistió en que cualquier diferencia debe dirimirse por la vía diplomática e institucional, privilegiando la soberanía.