Un peculiar Hospital para Abejas fue creado al sur de la Ciudad de México, para rehabilitar los enjambres formados en zonas urbanas, y convertirlos en colonias productoras de miel.
Desde hace tres meses, las abejas son una especie protegida en la Ciudad de México: la ley para el Fomento Apícola y la Conservación de Polinizadores, publicada el 22 de julio, prohíbe —entre otras medidas—, la destrucción de enjambres en la vía pública, por lo que la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr) habilitó en su sede localizada en Xochimilco, un Hospital de Abejas para rescatarlas, rehabilitarlas y donarlas a productores del suelo de conservación.
“La incidencia de enjambres es bastante alta, recibimos hasta 500 reportes al año y no todos llegan a nosotros, también se reportan a Protección Civil, al Heroico Cuerpo de Bomberos”, señaló Cecilia Cazales, responsable del Hospital de Abejas de la Corenadr, durante un recorrido realizado por MILENIO.
“A raíz de que se implementó el programa para la reubicación de los enjambres, nosotros vamos, y esos enjambres los traemos al apiario. Los rehabilitamos, los fortalecemos y una vez que ya estén óptimos, se entregan a los apicultores y el objetivo es que nosotros podamos fortalecer la apicultura aquí en la Ciudad de México, en el suelo de conservación”.
Varroasis, el enemigo silencioso
Se trata de un hospital porque la mayoría de las abejas de la ciudad padecen varroasis, una enfermedad causada por el ácaro externo varroa destructor que afecta a las abejas obreras, reinas y zánganos; es considerada la peor enfermedad de abejas a nivel mundial.
“Estos enjambres vienen enfermos de un ácaro que se llama varroa, lo que hace es chupar la sangre, la hemolinfa de las abejas y pues vienen debilitadas. Nosotros en una cuarentena le damos tratamiento a estas abejas y después les cambiamos la reina para que se hagan más dóciles, más mansas estas abejas”, señaló la especialista.
Las abejas tardan en promedio de tres semanas a un mes en sanar, después pasan por un proceso de fortalecimiento para que la colmena se reproduzca y logre pasar de 10 mil abejas a 60 mil individuos, con lo que se convierte en una colmena productiva, lista para ser entregadas a los productores del suelo de conservación.
CdMx inaugura primer Hospital de Abejas pero apicultores sufren robos de colmenas.
RescatAbeja
La ley prohíbe la destrucción de enjambres, por lo que ahora deben rescatarse como asunto de utilidad pública. De esa manera, la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural habilitó el chatbot 'Rescatabejas', número de WhatsApp: 55 4787 3173, para recibir los reportes ciudadanos de enjambres y traerlas a este hospital ubicado en Xochimilco.
“Se recomienda que no intentes hacer ningún manejo. Aléjate, repórtalo y sobre todo evita los sonidos fuertes, y ya los profesionales, los técnicos profesionales, ya van a hacer su reubicación”.
Ante la actual crisis de polinizadores, la Ley para el Fomento Apícola también prohíbe el uso de plaguicidas altamente peligrosos, y la liberación de organismos genéticamente modificados.
Además, la ley reconoce a la apicultura como una actividad prioritaria para el desarrollo sustentable de la ciudad, y equipara a las colonias de abejas como ganado, cuyo robo se sanciona, ya que con frecuencia, las y los apicultores son víctimas de robo y vandalismo de sus colmenas.
“Esta protección ya se les reconoce a las abejas hasta como ganado, porque ahorita si tú incurres en querer robar a las abejas, ya es como una abigeato. El abigeato es el robo o el hurto de ganado. Ya es igual como si te robaras una colmena a una vaca”.
Esmeralda García, apicultora de la alcaldía Milpa Alta, señaló que ella y su familia han sufrido de robo y vandalismo “y pues no había cómo protegerlas, levantar una denuncia o hacer algo”.
Relató que una mañana, su papá llegó al apiario y se percató del hurto de dos colmenas.
“Simplemente llegaron, agarraron los bastidores, los cuadros de miel y pues se los llevaron y pues no había que hacer, y la otra situación fue que un día llegué y pues las abejas estaban muertas, olían a Raid (insecticida). Sospecho de un vecino justamente porque a las personas no les gustan a veces las abejas porque les tienen miedo”, lamentó.
Por su parte, Josué Alderete, apicultor de la alcaldía Tláhuac, coincidió en que es común el robo de colmenas, debido a que los apiarios suelen instalarse lejos de zonas pobladas.
“Tenemos varios apiarios, no es en todos ellos, pero en un par de ellos nos han robado, al grado que uno se cuestiona si seguir trabajando”, expresó.
El productor resaltó la necesidad de que el resto de las personas sepan la importancia de las abejas, “no sólo como productoras de algunos derivados como la miel, polen, propóleo, sino su importancia en toda la cadena de producción agroalimentaria por su valor como polinizadores”.
La ley también obliga a la ciudad a crear un padrón apícola y crear un protocolo ante mortandad masiva, con análisis toxicológico, resguardo de muestras y vías legales; así como la creación de bancos de germoplasma y programas permanentes de propagación de flora melífera nativa.
IOGE