A 72 horas de la renuncia de Guadalupe Taddei, los torniquetes que la expresidenta del INE impuso en el edificio de las consejerías y partidos políticos para controlar el acceso, quedaron deshabilitados para permitir el libre acceso de todo el personal.
Las nuevas medidas de seguridad impuestas por Guadalupe Taddei sin consultar a sus pares o sin un estudio que lo justificara, generaron críticas al considerar que se estaba volviendo al INE un 'búnker', con filtros en los accesos, espacios inhabilitados para visitantes, estrictos registros en cada edificio y la obligación de tomarse fotografías en tiempo real para poder ingresar a las instalaciones.
Eliminación del blindaje y regreso a la apertura ciudadana
El martes en sesión del Consejo General donde se nombró a Blanca Cruz como presidenta provisional, el consejero Arturo Castillo expuso que entre los compromisos que deberían asumir en esta nueva etapa, era devolver al INE su esencia de cercanía y transparencia, lo que incluía dejar atrás los torniquetes que se colocaron en los edificios de oficinas para controlar el acceso
“Queremos que esta institución ciudadana se abra a los ciudadanos, sí que se conserven protocolos mínimos, pero apostamos por facilitar el acceso a todos los edificios, eliminar los torniquetes, las cámaras y los micrófonos instalados en los pasillos. Comprométanse a recuperar el carácter auténticamente ciudadano de la institución, porque la cercanía con la ciudadanía debe ser auténtica y no sólo parte elegante del discurso cotidiano”.
Tras el pronunciamiento público, las consejerías lo debatieron en la reunión de este miércoles y ordenaron que, desde este jueves, los torniquetes quedaron inhabilitados.
Con Guadalupe Taddei, sin consultar al Consejo General se impusieron nuevas medidas de seguridad en los accesos a las instalaciones del INE y de todos los edificios.
En donde están las oficinas de las consejerías y para acceder a las escaleras que llevan a la presidencia y a la Secretaría Ejecutiva del INE, las oficinas de los partidos políticos, así como los espacios donde se encuentran las áreas técnicas tienen torniquetes en donde solo se puede ingresar con un acceso especial que registra quién es la persona que ingresa, quien no tenga esa tarjeta debe pasar por un registro de seguridad quienes tienen que pedir permiso a sus superiores para dar el ingreso.
En la entrada del INE, se colocaron tabletas para que cada persona, trabajador o visitante, haga un registro donde tiene que colocar su nombre completo, el lugar de dónde proviene, con qué objetivo ingresa al instituto, a qué zona en específico se dirige y a quién visitará.
Estos filtros también se aplicaron para los medios de comunicación que tienen controlados los espacios a donde pueden ingresar, concretamente con impedimentos en las oficinas de las consejerías. Por acuerdo unánime, las consejerías decidieron inhabilitarlos.
Destino de los equipos y costos de seguridad
El INE en tiempos de Taddei determinó que “por seguridad nacional” no podían dar información sobre el costo de ese equipo.
MILENIO confirmó que las consejerías consideran que para no caer en observaciones por la inversión que ya se hizo para ese equipo y tecnología, podrían no solo quedar inhabilitados sino retirados y enviados a las entidades, por ejemplo, para oficinas de juntas locales y distritales en zonas de mayor inseguridad, pero eso lo definirán más adelante.
IOGE