• Así se hace una mujer política latina en EU desde cero y … ¡a los 21 años!

  • En un distrito sin precedentes de representación hispana, Kaylin enfrenta a un contrincante con perfil tradicional, mientras recorre casa por casa acompañada de su familia y amigas para ganar apoyo.
Kenner, Luisiana /

M+.- A mitad de la noche, cuando Kaylin Ramírez estudiaba para sus exámenes de maestría en la Universidad de Loyola, se imaginaba como una criminóloga del FBI buscando delincuentes, como ocurre en las películas. O quizás mejor. Jamás pensó que, de un día para otro, se convertiría en una de las promesas políticas más jóvenes en la historia de Estados Unidos.

“Culpa de ICE”, resume a MILENIO mientras recorre uno de los barrios del Distrito 5 de Kenner, la ciudad donde nació, ubicada a 22 kilómetros de Nueva Orleans.

Aquí los operativos de agentes de la Oficina de Inmigración y Aduanas se ensañan desde diciembre pasado con la población migrante que hoy representa el 30 por ciento de los casi 65 mil habitantes.

“Quiero ser concejal para promover políticas que ayuden a nuestra comunidad”.

Kaylin forma parte de una generación de latinos que pasó de la indiferencia casi absoluta hacia los asuntos legales de sus padres —algunos sobreviviendo durante décadas como indocumentados— hasta que Donald Trump endureció la política migratoria.

No les quedó más que salir a defender a los suyos, ya como vigilantes, ya como activistas. Pocos como políticos. Menos aún en Luisiana, donde la población migrante es relativamente reciente.

El mérito no es menor: el 13 de febrero pasado, Kaylin, de origen nicaragüense, se registró como candidata a concejal —el cargo con el que suelen iniciar las carreras políticas de base en Estados Unidos, no cuotas— y lo hizo, como independiente, ni republicana ni demócrata, a los 21 años.

En algunos aspectos, su inicio recuerda al de la puertorriqueña Alexandria Ocasio-Cortez quien derrotó electoralmente en las primarias demócratas de 2018 a Joe Crowley, un congresista con más de 10 mandatos y toda una figura en Nueva York, al enfocarse en comunidades que se sentían ignoradas.

Kaylin tiene más ventaja: es más joven. Ocassio Cortez tenía 28 años cuando venció al su contrincante veterano. “A pesar de la edad tengo una mente muy fuerte: no tengo miedo a los ataques y sé lo que quiero”.

Desde su inscripción para la contienda como concejal, Kaylin va casa por casa, timbre tras timbre, en busca de apoyo. Así transcurre esta mañana que presencia esta reportera bajo un sol persistente y húmedo que se cuela entre calles arboladas, casas de jardines cuidados; entre autos listos para el paseo y enormes banderas enormes de barras y estrellas ondeando al viento.

En el distrito cinco nunca ha habido concejales hispanos. El perfil de político habitual se parece más al de su contrincante de Kaylin, Danny Reihm: hombre blanco, casado, con casa propia, mayor de 35 años.

Reihm tenía prácticamente asegurada la reelección hasta que apareció Kaylin: voz suave, sonrisa a la orden, latina, mulata, joven y modesta.

Los ataques en redes sociales llegaron pronto: “Han señalado que soy una joven sin experiencia, que no tengo hijos, que no estoy casada ni tengo casa propia, cosas que en realidad no tienen relación con la política ni con mi trabajo”, denuncia mientras recorre el barrio haciendo campaña.

En las manos lleva decenas de volantes con su imagen vestida de traje y la invitación: “Vote”, Kaylin Ramírez, councilwoman, district 5 #62.

La candidata va regularmente va acompañada de esta leyenda también en la parte de atrás de la playera y también su gente. Ahora la siguen su madre, Evelyn Solís; su abuela Janet Prado y su mejor amiga desde la infancia Ashlly Serrano.

Las cuatro se detienen bajo un árbol y revisan en el teléfono la lista de personas registradas para votar en el Distrito 5, información que Kaylin compró como candidata a la Secretaría de Estado en Luisiana. Ahí pueden consultar quiénes votan y dónde viven: aquí no hay temor de que organizaciones criminales intimiden al votante, como en México.

Se dividen en grupos de dos. Madre y abuela avanzan por un lado de la acera; la candidata y su amiga por el otro. En una esquina, Kaylin pide permiso para colocar un rótulo sobre el césped de una casa. Se pone en cuclillas y su larga cabellera rizada cae hasta el pecho.

Clava el anuncio, observa el letrero de su oponente en una casa vacía, sonríe y sigue de largo.

De criminóloga soñada a política emergente: Kaylin Ramírez y la lucha latina en EU | Especial

Picando piedra

El equipo tacha en una libreta las direcciones visitadas mientras las coteja con la lista del teléfono. Han pasado media docena de casas y en ninguna han abierto: los dueños trabajan por las mañanas.

En algunas viviendas responden por interfón que se conecta a través de las cámaras de seguridad que pueden verse de manera remota. Tanto Kaylin como sus acompañantes se presentan y piden permiso, en inglés, para dejar un volante en el buzón o la puerta.

Son mujeres resilientes. Desde que la abuela Janeth emigró a Nuevo Orleans para reunirse con su esposo y sus cuatro hijos, no han hecho más que tratar de adaptarse: conseguir papeles, aprender inglés sin alejarse del español, una ventaja que hoy tiene Kaylin frente a otros hijos de inmigrantes que no heredaron el idioma.

“Siempre la animé a que estudiara bien el español”, precisa Evelyn, la madre.

Aunque en la escuela las clases eran en inglés, los estudiantes podían inscribirse en cursos de la lengua materna y Kaylin lo hizo.

Ahora cambia de un idioma según el votante que tenga enfrente. Entrega volantes con información y números telefónicos donde pueden solicitar más detalles sobre su plan de trabajo. Nadie rechaza la papeleta.

Una mujer abre tímidamente la puerta. Cabello plateado, camisón largo a cuadros. Escucha a Kaylin desde el marco con una sonrisa tierna y cómplice, como si hablara con su propia nieta o bisnieta: en Kenner, muchas latinas suelen parir muy jóvenes.

“Me postulé como concejal porque a mí se me ha inundado la casa y cuando llueve siempre tenemos problemas de inundación y drenaje. Quiero cambiar eso”, explica la candidata.

La octogenaria asiente, la joven continúa: “Quiero arreglarlo de verdad porque nunca lo solucionan”.

Más adelante, en otra casa, Evelyn Solís confirma las palabras de su hija. Recuerda que en 2005 su casa quedó inhabitable tras el huracán Katrina y tuvieron que tirar todos los muebles, empezando de nuevo. “No morimos porque nos refugiamos en Texas”, recuerda.

Después llegaron otros huracanes: Ida, en 2021 y Francine en 2025 que dejaron a miles de familias con una mano adelante y la otra atrás.

Kenner, ubicada cerca del lago Pontchartrain, es una de las zonas más vulnerables a inundaciones en Luisiana. El 100 por ciento de sus propiedades enfrentarán riesgo de inundación en los próximos 30 años. Esto es, alrededor de 25 mil 341 propiedades.

Luisiana ha padecido 106 desastres climáticos de más de mil millones de dólares entre 1980 y 2024, golpes que han afectado con saña a trabajadores pobres, minorías raciales e inmigrantes con poco o nulo poder para exigir ayuda.

Alfredo Salazar, fundador de la organización civil Unión Migrante, reconoce que las marchas y protestas han logrado avances importantes, como la asignación de fondos a indocumentados durante la pandemia o la revocación de algunas políticas antimigrantes. Pero todo empeoró con las redadas de ICE.

“Nos dimos cuenta de que, si de verdad queremos un cambio en Kenner, necesitamos meternos más en la política”, concluye.

Actualmente, se estima que hay 7,700 funcionarios hispanos electos en toda la Unión Americana, según datos de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Designados.

Esta cifra representa un aumento con respecto a los 6883 funcionarios de 2020 y, según coinciden politólogos y activistas, el crecimiento se debe a los ataques a las comunidades de esta etnia.

En Nueva Orleans sí se han visto avances desde que Helena Moreno llegó a la alcaldía. Como periodista había ido de Texas a Luisiana a cubrir inundaciones hasta que se mudó de profesión y de estado. De padre mexicano y madre estadounidense ha mostrado empatía para evitar que la ciudad colabore con ICE a pesar de un gobierno estatal pro Trump.

En Kenner, los activistas han escalado los métodos de presión: dialogan en espacios públicos; buscan a apoyo de medios de comunicación afines e impulsan reclamos desde sindicatos y empresarios.

“Todo eso ayuda, pero hay que estar donde se toman las decisiones”, advierte. “Por eso Unión Migrante está apoyando a Kaylin.

Salazar notó desde temprano que la joven tenía madera política. La vio como voluntaria en un evento de registro al voto, donde muchos latinos batallan para entender el sistema electoral. Y cuando llegó el momento de levantar la mano para competir, nadie quiso hacerlo excepto ella.

De criminóloga soñada a política emergente: Kaylin Ramírez y la lucha latina en EU | Especial

Tiempo al tiempo

Antes del 13 de mayo, fecha de la elección para concejales, Kaylin recibirá su título de maestra en criminología. Si logra convencer a la mayoría de votantes en los nueve barrios del Distrito 5 y obtiene la victoria, llegará al cargo con ese diploma bajo el brazo, aunque el contexto le deja un sabor agridulce.

A principios de año, su prioridad era el estudio. Pero no podía ignorar lo que ocurría a su alrededor con el operativo Catahoula Crunch que llegó en diciembre de 2025 con el entonces jefe de deportaciones Greg Bovino y su promesa de echar a cinco mil indocumentados de Luisiana. No alcanzó esa cifra —fueron alrededor de 600—, pero las detenciones continúan.

Al terminar el recorrido por el barrio de Ciudad Universitaria, Kaylin recuerda un episodio particularmente intenso en los días de mayor acoso de ICE.

Frente a una casa de dos pisos, señala hacia arriba. Ahí trabajaban tres personas reparando un techo cuando La Migra llegó a finales de enero. Los silbatos comunitarios comenzaron a sonar de boca en boca y la gente acudió con celulares en la mano para filmar cualquier abuso y así evitar la deportación.

Pero los agentes estaban decididos. Incluso llamaron a los bomberos para bajar a los trabajadores. Mientras éstos intentaban escapar, se armó un alboroto de latinos grabando, gritando, silbando a tal punto que las autoridades prefirieron dejarlos ir. Activistas los escoltaron hasta una camioneta que los transportó a sitios seguros.

“Yo llegué para grabar aquel día”, recuerda Kaylin. ”Fue muy impactante”.

Las escenas alrededor de las detenciones suelen ser dramáticas. Alejandra Vázquez, influencer local que en los últimos meses ha documentado decenas de operativos de ICE en Kenner, recuerda cuando los agentes esperaban afuera de las escuelas para deportar a migrantes padres que llegaban con sus hijos.

“Había carros por todos lados y quienes podíamos pasábamos a lado de ellos para grabar lo que ocurría o íbamos por los niños a sus casas, pero no nos dábamos abasto”.

Harta de la situación, Alejandra encaró a Bovino. El funcionario caminaba a zancadas por Kenner junto con su equipo cuando ella se acercó y le preguntó por qué acosaba a gente trabajadora. Él respondió que perseguía criminales.

Discutieron sobre si los migrantes eran delincuentes o no. Después la influencer y otros activistas se fueron al barrio para alertar, a silbatazos, sobre la presencia de La Migra.

Días más tarde, las redes sociales bloquearon los perfiles de Alejandra bajo acusaciones de “terrorismo doméstico”. Le tomó cuatro días recuperar sus cuentas, demostrar que ya era ciudadana y durante meses enfrentó: si aparecía su rostro, los perfiles volverían a bloquearse.

Kaylin observó aquella hecatombe de manera directa e indirecta y entendió que estaba en un parteaguas: dejar atrás su sueño de servir al FBI para entrar al incipiente mundo de la política latina en Luisiana, hambriento de cuadrillas.

“Queremos candidatos a jefes de la policía”, desliza el activista Alfredo Salazar con los ojos en el futuro.

Por ahora, Kaylin pisa fuerte, como debió andar en 1922 Nina Otero Warren, sufragista, promotora de la educación bilingüe y la primera mujer latina en contender por un escaño en el Congreso de Estados Unidos.

Todo es cuestión de tiempo.

Su campaña se centra en problemas locales como las inundaciones recurrentes | Especial

LG

  • Gardenia Mendoza Aguilar
  • Periodista especializada en temas migratorios y en la relación de México con Estados Unidos. Ha sido corresponsal para medios internacionales en radio, prensa escrita y TV. Hoy forma parte de coberturas especiales de 'Milenio'.

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