Del Lago de Texcoco, que fue el cuerpo de agua más importante de la cuenca del Valle de México en el siglo XVII, sólo queda el 1.6 por ciento del humedal original, pues desde la Colonia se buscó desecarlo para evitar inundaciones.
La parte que aún persiste de lo que fue el Lago de Texcoco, donde se encuentran los terrenos en donde iba a construirse el NAIM, corresponde al Lago Nabor Carrillo, un vaso artificial que mantiene una función vital para los pobladores locales, hogar de unas 200 mil aves, de acuerdo con el Estudio Previo Justificativo (EPJ) a la declaración como área natural protegida de 14 mil hectáreas del ex Lago de Texcoco, a cargo de la Secretaría de Medio Ambiente,.
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“El Lago de Texcoco como tal ya no existe, su desecación tomó varios siglos. El área lacustre que en 1521 ocupaba 600 kilómetros cuadrado fue disminuyendo (…) El actual remanente es de tan sólo 10 kilómetros cuadrados, corresponde al Lago Nabor Carrillo que al final de cuentas es un vaso artificial”, señala el documento elaborado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
El documento resalta que solamente el Lago de Texcoco cubría más de 600 kilómetros cuadrados, pero llegó a abarcar una superficie de 2000 kilómetros cuadrados cuando se juntaban los lagos de Texcoco, Zumpango, Xaltocan, San Cristóbal, Xochimilco y Chalco; su profundidad promedio eran cuatro metros, pero con lluvias torrenciales las aguas del Lago de Texcoco inundaban periódicamente la floreciente Tenochtitlán, por lo que sus gobernantes construyeron diques para contener las aguas.
La dependencia destaca que la desecación del lago tomó varios siglos, comenzó durante el virreinato, con el Tajo de Nochistongo, un sistema de drenaje para desecar el lago y evitar inundaciones.
De esa forma, el área lacustre que en 1521 ocupaba 600 kilómetros cuadrados disminuyó a 400 kilómetros cuadrados para 1608. Con base en mapas y documentos históricos, indican que para 1788-1795, los lagos de la cuenca de México ya estaban aislados. Para 1856, el Lago de Texcoco se extiende a lo largo de 350 kilómetros cuadrados, mientras que a inicios del Siglo XIX disminuyó a 267 kilómetros cuadrados, y en la década de 1960 apenas sobrevivían 160 km2.
“El Lago de Texcoco ha sido siempre el cuerpo de agua más importante de la Cuenca de México y es el único vaso regulador hídrico y climático que existe al Oriente del Estado de México. En los últimos 100 años este humedal ha sufrido las más fuertes transformaciones por la intervención humana para desecarlo”.
La Conanp destaca que el actual remanente del lago es de tan sólo 10 kilómetros cuadrados, que corresponde al Lago Nabor Carrillo; mientras que la Ciénega San Juan y la Laguna de Xalapango han sido recientemente recuperadas por pobladores de Atenco, y ya se observan aves y tortugas en su ambiente natural.
“En la actualidad existe una reducida extensión de lo que fue el Lago Texcoco, se estima que abarca una superficie de 10 mil hectáreas del humedal original y aún así sigue manteniendo su función como sitio vital para la reproducción, hibernación, alimentación y descanso de diversas especies de aves playeras, siendo esta parte de las razones por las cuales es reconocida como Área de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA), llegando a albergar un poco más de 60 mil aves playeras por año, siendo la especie Phalaropus tricolor la especie más abundante”.
Semarnat propone decretar 14 mil hectáreas como Área de Protección
La Semarnat propone decretar un total de 14 mil hectáreas que incluye el polígono de 4 mil 500 hectáreas del entonces Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), cancelado en 2019, tras la campaña “Yo prefiero el Lago” y la iniciativa “Manos a la Cuenca”, impulsada por el Frente del Pueblo en Defensa de la Tierra (FPDT).
El polígono comprende ahora el proyecto del Parque Ecológico Lago de Texcoco, por lo que 40 por ciento de la extensión a decretar como área natural protegida comprende la zona federal, que sigue protegido por una barda perimetral.
El “Área de Protección de Recursos Naturales (APRN) Lago de Texcoco”, como se propone nombrarlo, se extenderá entre los municipios de Texcoco, Atenco, Chimalhuacán, Ecatepec y Nezahualcóyotl en el Estado de México. La superficie del municipio de Atenco dentro del área protegida es la mayor, con 6 mil 602 hectáreas, el 47 por ciento del polígono a decretar.
“La propuesta de creación del Área de Protección de Recursos Naturales Lago de Texcoco, surge por iniciativa del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) quienes en las últimas dos décadas han luchado incansablemente para evitar la urbanización y el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura, así como proteger su futuro, salvaguardar su identidad y defender los derechos de los pueblos y de la naturaleza en el territorio que ocupa el último remanente del lago de Texcoco, el lago que se niega a desaparecer”.
El estudio sostiene que aunque el Lago de Texcoco fue desecado, el terreno es incapaz de contener las avenidas de los ríos que ahí desaguan, de modo que en época de lluvias éstos se desbordaban dando origen a catastróficas inundaciones como las ocurridas en los años: 1856, 1875, 1920, 1951, “o en fechas tan recientes afectando a poblaciones conurbadas por el desborde del río Tula en septiembre de 2021”.
Afectación por NAIM
El ex lago de Texcoco funcionaba como un sistema de regulación de las aguas de 9 ríos intermitentes de la cuenca de Texcoco, pero con la construcción del NAIM, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) puso en marcha el Proyecto hidráulico del Lago de Texcoco para desecarlo, así se perdieron por completo las lagunas Xalapango y Texcoco Norte; parcialmente la Ciénega de San Juan; mientras que el Lago Nabor Carrillo perdió 50 por ciento de su capacidad.
“La razón que da el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador para la cancelación del proyecto NAICM, iniciado en 2014, es que evitó un desastre ecológico mayor, una severa explosión demográfica en la Zona Oriente del Valle de México, la sobreexplotación de recursos escasos como el agua, el dispendio de enormes recursos públicos y la herencia de altos compromisos financieros a las generaciones venideras; evitó, además, el desperdicio de la infraestructura aeroportuaria existente y los riesgos del comportamiento de pistas e instalaciones en un terreno inestable y complejo”, resalta el documento.
“Los impactos ambientales, urbanos y sociales tuvieron un alto peso en la decisión por lo que las acciones para regresar la región a la vocación originaria del Lago deben abordarse de manera integral y radical (…) La pérdida del Lago habría generado un daño ambiental severo, irreversible e incompensable”, destaca.
De acuerdo con el estudio justificativo, la zona presenta además de la desecación del lago, problemáticas como deforestación, erosión de los suelos, pérdida de hábitats terrestres y acuáticos, sobreexplotación y agotamiento de acuíferos; además de los cambios en el patrón hidrológico y el crecimiento urbano sin planificación.
“Por si fuera poco, tenemos la contaminación de la región por la influencia de la zona urbana-industrial con presencia de metales pesados, nitratos, y materia orgánica; a lo que se suma la presencia de desechos sólidos y el derrame de aguas residuales domésticas e industriales que son exportadas sin tratamiento”.
FS