En Nuevo León el horno político se encendió antes de tiempo. Falta año y medio para renovar la gubernatura, pero en las redes sociales la contienda ya se libra como si la boleta estuviera impresa. No hay spots oficiales ni campañas registradas, pero sí millones de interacciones que dibujan un mapa preliminar del poder.
El último corte de MilenIA –Central de Datos e Inteligencia Artificial de MULTIMEDIOS–, con medición de sentimientos en TikTok, YouTube, Instagram, Facebook y X entre el 12 de enero y el 11 de febrero de 2026, confirma lo que en los cafés regios se comenta en voz baja: Mariana Rodríguez Cantú no sólo domina el algoritmo; domina la conversación.
En los últimos treinta días generó diez millones de interacciones. El morenista Andrés Mijes quedó lejos, con 3.8 millones. Le siguen el priista Adrián de la Garza (3.6 M) y la también morenista Tatiana Clouthier (3.2 M).
Más atrás compiten el emecista Luis Donaldo Colosio (2.8 M), el morenista Waldo Fernández (2 M) y el panista Fernando Margáin (1.7 M).
La diferencia es abismal: Rodríguez triplica la atención de su más cercano competidor.
La influencer que juega en cancha propia
Baila, ríe, juega. Se autodenomina “la chavacaba mayor”. Hace unos días, tras una serie de críticas provenientes de Morena, lanzó una frase que activó la pólvora digital:
“Y si le siguen sí me lanzo de gobernadora, porque parece que me tienen pavor”.
Un día después celebró en un video haber rebasado los cinco millones de seguidores en Instagram, a los que se suman 874 mil en TikTok. Sus comunidades en X, Facebook y YouTube completan una red que ningún otro aspirante posee. No es un aparato partidista tradicional: es una base de seguidores fidelizada en años de exposición constante.
El informe de MilenIA muestra que, además del volumen, Rodríguez lidera en tono: 60 por ciento de menciones positivas y 40 por ciento negativas. Es la única figura que registra una mayoría favorable.
El senador Luis Donaldo Colosio, también de MC, aparece con 45% positivas y 55% negativas. Andrés Mijes empata en proporción (45/55). Adrián de la Garza y Tatiana Clouthier se colocan en 40% positivas contra 60% negativas. Waldo Fernández cae a 35/65.
En términos digitales, la influencer no sólo habla más fuerte; habla mejor posicionada.
El dilema naranja
En público y en privado, el dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, ha dejado entrever que Colosio podría mirar hacia Sonora, la tierra natal de su padre. Allá su marca personal es más sólida que en Monterrey. En Nuevo León, el apellido no garantiza hegemonía.
La ecuación es delicada: si MC postula a Mariana Rodríguez, apostará por la continuidad simbólica del gobernador Samuel García Sepúlveda. Si opta por Colosio, dividirá el capital interno.
El informe revela otro dato estratégico: como partido, Movimiento Ciudadano divide opiniones (50 aplausos, 50 rechiflas). No arrastra un rechazo estructural, pero tampoco goza de una luna de miel estable. En contraste, sorprende la simpatía digital hacia Vida Nuevo León, partido local de corte conservador que alcanza 55 por ciento menciones positivas y 45 por ciento negativas, aunque sin candidato visible de gran alcance.
En el sótano emocional aparecen PAN (35/65), Morena (30/70) y PRI (25/75). Es decir: el electorado digital regiomontano expresa mayor desgaste hacia los partidos tradicionales que hacia el oficialismo estatal.
Morena busca rostro; PRI y PAN resisten
En la oposición, Andrés Mijes se perfila como el mejor colocado en volumen de conversación. Sus 3.8 millones de interacciones lo colocan al frente de la baraja guinda. Sin embargo, su saldo de sentimientos es todavía adverso: genera 45 por ciento de simpatías.
Tatiana Clouthier, ex secretaria de Economía y figura con resonancia nacional, aparece con 3.2 millones de interacciones, pero 60 por ciento de menciones negativas. Waldo Fernández suma dos millones de conversaciones y 65 por ciento de capital adverso.
Morena enfrenta un dilema: tiene figuras con trayectoria, pero ninguna logra romper el techo de los cuatro millones de conversaciones mensuales. Y el ecosistema digital, hoy por hoy, es la antesala del territorio.
El priista Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey, registra 3.6 millones de interacciones y un 60 por ciento de menciones negativas. Su nombre conserva reconocimiento, pero el desgaste del PRI —con 75 por ciento de sentimientos negativos como partido— pesa como ancla.
En el PAN, Fernando Margáin apenas alcanza 1.7 millones de conversaciones y 60 por ciento de críticas. El blanquiazul, que gobernó la entidad durante años, parece atrapado en la nostalgia de un electorado que hoy se mueve entre la marca naranja y el voto opositor fragmentado.
El laboratorio regiomontano
Nuevo León no es cualquier plaza. Es la cuna del experimento naranja más exitoso del país. Samuel García ganó en 2021 desafiando al bipartidismo PRI-PAN y convirtió el Palacio de Gobierno en un set híbrido de administración pública y narrativa digital.
La pregunta que flota es si la popularidad en redes se traduce en intención de voto. MilenIA no hace encuestas electorales, sino mediciones de conversación y sentimientos. Pero en la era de la política algorítmica, lo que se expresa en público es insumo estratégico.
Diez millones de interacciones en treinta días no son un fenómeno anecdótico: equivalen a una campaña permanente. En contraste, ningún adversario supera los cuatro millones. El diferencial no es marginal; es estructural.
Los datos sugieren que la sucesión ya arrancó en la arena digital. Mariana Rodríguez no ha formalizado candidatura, pero su nombre concentra conversación, tono favorable y capacidad de movilización orgánica. La rival a vencer ya tiene rostro.
Morena busca una cara que capitalice el desgaste del oficialismo sin cargar el peso de la marca nacional. PRI y PAN intentan sobrevivir en un electorado que los mira con desconfianza creciente. Vida Nuevo León asoma como actor disruptivo en términos de simpatía, aunque aun sin músculo competitivo comparable.
La política regiomontana, acostumbrada a liderazgos empresariales y estructuras territoriales, enfrenta un cambio de paradigma: la influencer que convirtió su vida en contenido podría convertir la conversación en poder.
A 18 meses de la elección, la contienda no se libra en bardas ni en mítines. Se libra en pantallas verticales, en historias de quince segundos y en métricas que registran cada clic.
El algoritmo no vota, pero anticipa. Y hoy, en Nuevo León, el algoritmo tiene nombre propio.
Con información de Omar Cordero