Más allá de los fifís y los chairos

Articulista invitada

Gina Serrano

Gina Serrano
Estado de México /

Hay quien asegura que nunca en la historia del país, un presidente de la República se había dedicado a dividir a los mexicanos al clasificar a unos como “chairos” y a otros como “fifís”. Sin embargo, y aunque tampoco soy partidaria de etiquetar a nadie, yo me pregunto ¿de qué se extrañan? ¿o qué en algún momento los mexicanos hemos estado unidos? No se puede dividir aquello que vive de hace mucho quebrado.

Siempre hemos sido un país tremendamente clasista. Y en algún momento de nuestras vidas hemos sido víctimas de quien nos señala, nos segrega o nos hace menos. Donde palabras como indio, naco, chusma, gato, marica, prieto o chairo salen a relucir, las cuales son parte de nuestro léxico nacional. De hecho, según revela la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2017 del Instituto Nacional de Estadística (Inegi), el 20.2 por ciento de la población mayor de 18 años declaró haber padecido discriminación durante el último año.

Un país en donde no te dejan pasar a un antro por tu color de piel; en donde si tu compañero en la oficina está teniendo un buen desempeño, ves cómo bloquearlo para que siga estancado como tú, como cangrejos en cubeta. Un país en donde la desigualdad ha creado brechas tan profundas, pues el rico se hace cada vez más rico y el pobre más pobre. Un país en donde valoramos más lo que viene del extranjero que lo hecho por nosotros.

Y aunque a muchos no les guste los modos, los dichos y las formas del presidente, hay que reconocerle que sus acciones han estado dirigidas a atender a aquellos que históricamente han estado olvidados. Quizás justamente sea esa la explicación de su alta popularidad, y del descontento la clase alta quien teme perder sus privilegios. Sin embargo, no estaría mal que hiciéramos el esfuerzo de vernos como un todo, de valorarnos como compatriotas sin importar colores o estratos sociales. A todos nos conviene que la brecha sea menor, pues mientras más personas tengan una vida decorosa los problemas sociales se irán extinguiendo. Nuestros hijos agradecerían dejarles con un país con menos diferencias, un país con una sola etiqueta: “Mexicano”. Y como dijera Gandhi, “Si quieres cambiar al mundo, empieza por cambiarte a ti”.

Y a tí... ¿qué te dice el espejo?

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