La propuesta de los nuevos Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias desató un choque de visiones en la agenda pública: mientras que Morena aseguró que la iniciativa busca democratizar la información, la Arquidiócesis Primada de México encendió las alarmas ante el riesgo de que estas medidas deriven en censura previa.
Actualmente, los lineamientos que buscan regular la difusión informativa en radio y televisión, bajo criterios de veracidad, derecho de réplica y separación entre hechos y opiniones, se encuentran en un periodo de consulta pública, lo cual provocó el pronunciamiento de diversos sectores sociales y políticos.
"La información pertenece al pueblo"
La dirigencia nacional de Morena, Ariadna Montiel, rechazó que los lineamientos busquen silenciar voces o crear mecanismos de censura. Por el contrario, acusó a actores políticos y mediáticos de construir una "falsa narrativa" para proteger los privilegios de las élites.
"Lo que realmente les incomoda no es la censura; es que el pueblo participe, opine y decida. Durante décadas se acostumbraron a decidir en lo oscurito", señaló el partido a través de un posicionamiento.
Morena defendió que la iniciativa busca proteger a millones de mexicanos de la desinformación y la propaganda encubierta. Aseguraron que la autoridad no revisará previamente las transmisiones, sino que actuará a partir de quejas concretas, fortaleciendo herramientas como las defensorías de audiencias.
"La libertad de expresión protege a quienes comunican; los derechos de las audiencias protegen al pueblo de México. No permitiremos que la mentira y la manipulación vuelvan a envenenar la discusión pública",en este sentido, sentenció Morena, tras celebrar que el documento esté abierto al escrutinio ciudadano.
Por ello, destacó, la verdadera discusión es si la democracia debe proteger únicamente a quienes tienen el poder de comunicar o también a millones de mexicanos que tienen derecho a recibir información y participar en la conversación pública.
Asimismo, Morena añadió que la información no pertenece a los poderes económicos ni a las élites mediáticas; pertenece al pueblo de México.
"Porque sólo un pueblo informado puede ejercer plenamente su libertad, defender su soberanía y decidir su propio destino. No permitiremos que la mentira, la manipulación y la desinformación vuelvan a envenenar la discusión pública para que unos pocos preserven sus privilegios".
"La transformación no dará un paso atrás. Ésa ha sido siempre la esencia de nuestro movimiento: ampliar derechos, devolver el poder al pueblo y construir una democracia donde la libertad de expresión y los derechos de las audiencias no se contrapongan, sino que se fortalezcan mutuamente", estableció el partido.
Una medida para democratizar el poder
El partido denunció que cuando la cuarta transformación impulsa medidas para democratizar el poder y colocar los derechos del pueblo por encima de los privilegios de unos cuantos, aparecen quienes buscan sembrar miedo y desinformación para conservar un modelo que les permitió controlar la información.
"No sólo se privatizaron empresas públicas, también se privatizó la conversación pública. La información dejó de entenderse como un bien indispensable para la democracia y comenzó a utilizarse para proteger intereses particulares. Se normalizaron la propaganda disfrazada de noticia, los contenidos pagados sin identificación, la información falsa o sesgada y la manipulación de los hechos", resaltó Morena.
Ariadna Montiel calificó de "hipócrita" a la oposición, recordando que en 2017 el PAN impulsó una contrarreforma que debilitó los derechos de las audiencias, misma que tuvo que ser invalidada por la Suprema Corte en 2022.
Para atajar las críticas, el partido guinda aclaró que los nuevos lineamientos no buscan imponer una verdad oficial ni revisar las transmisiones de forma previa. La normativa, detallaron, se activará únicamente a partir de quejas ciudadanas concretas y obligará a los medios a distinguir claramente entre información periodística, opinión y publicidad encubierta.
La Arquidiócesis de México advierte riesgos de censura
Ante el anuncio del gobierno sobre la intención de regular la difusión informativa en radio y televisión bajo criterios de veracidad, derecho de réplica y separación entre hechos y opiniones, la Arquidiócesis Primada de México emitió un pronunciamiento a través de su semanario Desde la Fe.
La Iglesia católica advirtió sobre el riesgo latente de que estas medidas deriven en mecanismos de censura previa y manipulación de las conciencias.
Invocando la Doctrina Social de la Iglesia, el editorial subraya que manifestar pensamientos y expresar opiniones es un derecho inherente a la dignidad humana. En este sentido, se enfatizó que ninguna autoridad puede impedir anticipadamente la libre expresión de ideas, de la misma manera que se rechaza cualquier práctica comunicativa que instrumentalice o degrade al ser humano.
El semanario recordó el reciente mensaje emitido por los obispos de México con motivo del centenario de la Guerra Cristera. En dicho texto, el episcopado advirtió sobre el peligro de que los derechos fundamentales se proclamen de manera puramente formal mientras se vulneran de forma disimulada.
Entre las amenazas actuales, la Iglesia destacó:
- El condicionamiento de la conciencia mediante la manipulación informativa
- La reducción de las personas a simples perfiles de consumo
- La captura de la atención pública a través de algoritmos diseñados para fomentar la polarización social
"La libertad de expresión no sólo exige impedir la censura; exige también proteger la capacidad de cada persona para buscar la verdad y formar un juicio libre, sin convertirse en objeto de manipulación o de intereses económicos, ideológicos o tecnológicos", señala.
Decálogo de principios éticos dirigido a las autoridades
Frente a este panorama, la Arquidiócesis planteó un decálogo de principios éticos dirigido a autoridades, medios, plataformas digitales y ciudadanos para consolidar una sociedad democrática basada en el respeto a la verdad y la dignidad:
- Rechazo absoluto a la censura previa y a la intervención de autoridades administrativas para calificar la veracidad de las opiniones.
- Fomento a la diversidad de ideas como motor de la vida democrática, acompañada de la responsabilidad ciudadana de discernir.
- Garantía del derecho de réplica como instrumento indispensable para la búsqueda de la verdad.
- Autorregulación de los medios mediante códigos de ética sólidos orientados al bien común.
- Regulación tecnológica para que las plataformas digitales y algoritmos sirvan al desarrollo humano y no a la manipulación masiva.
Finalmente, el editorial concluyó recordando el principio evangélico inscrito en el Evangelio de San Juan: “La verdad los hará libres”, haciendo un llamado urgente a establecer un compromiso compartido que anteponga la dignidad de la persona sobre cualquier interés ideológico o comercial.
MA