Por primera vez, el apellido pesa. La sangre que abría puertas y garantizaba pases directos, hoy frustra el anhelo a su mayor trampolín político. Morena le cerrará la puerta al nepotismo y su nombre cumple esa condición.
El menor de 14 hermanos, huérfano de madre con ocho días de nacido, juguetes que nunca llegaron, dos familias y varios rechazos. En entrevista con MILENIO, Saúl Monreal lo reconoce; a lo largo de su vida se le compensaba con un mismo apapacho: cuando se trataba de las reglas más estrictas, en casa él era la excepción.
Se deslinda del nepotismo, pero acaricia el amiguismo, aunque al resbalarse se apura y corrige. No desiste del anhelo: que Morena, sus liderazgos, los estatutos partidistas y hasta la presidenta Claudia Sheinbaum actúen como su padre y sus tíos: que él y su aspiración brinquen las reglas y sean la excepción.
En medio de las definiciones en su partido, MILENIO busca conocer a Saúl Monreal, al hombre, no al senador ni al político, sino al aspirante aferrado. Cómo piensa, qué arrastra, qué le duele, qué siente que se le debe, de dónde saca la fuerza para ir a contracorriente dentro del partido más imponente. Recuerda, se ríe, a ratos se sonroja y luego se evidencia, comparte dolores y recapacita. Pero adelanta lo evidente: no será suicida.
Tampoco es un político improvisado, reconoce que debe cuidar el único interés superior a su profunda aspiración por Zacatecas: no romper con la Presidenta. La historia ya sabe cómo un Monreal cayó de la gracia presidencial, pero dos, eso sí sería suicida.
—¿Cómo es ser el más pequeño de 14 hermanos?—
"Ha sido complejo. Recuerdo buscando fui candidato a presidente municipal, ya había sido mi hermano Rodolfo (Monreal), había sido mi hermana Susana (Monreal), diputada; mi hermano David (Monreal), presidente y cuando yo quería decían: ‘no, ya, ya, ya no’. No es la primera ocasión que me perjudica ser el menor de los Monreal porque delante de mí ya venían haciendo trayectoria política varios hermanos.
"Y ahora, afortunada o desafortunadamente David (Monreal) está de gobernador y eso limita mi aspiración otra vez".
—Parece que no le ha sido fácil verse siempre detrás de los demás, de sus hermanos, ¿ha sido una vida de frustraciones?—
"Cuando yo nací, a los ocho días muere mi mamá y me crío con mis tíos Ávila, hasta los 13 años fui con los Monreal. Tuve dos familias, dos papás y una mamá.
"Mi papá, Felipe Monreal era de campo y era duro, era visionario, estudió hasta tercer año de primaria. Y mis tíos eran clase media. Entonces imagínese, después durante 13 años mi papá me dice que me vaya al rancho y fue un transitar difícil, porque después de estar en el barrio con los amigos, los sábados de básquet, de retos, de fut, te vas al rancho, solo, en pleno solazo, deshierbando, pues yo decía, ‘no, esto no es mi vida’.
"Y sí, a veces no había identidad, nos decíamos ‘carnal’ pero me decían ‘no, tú no eres mi hermano’, y con los Monreal yo decía ‘no, ésta no es mi familia’. Era muy duro.
"Pedí un carrito de control remoto y el Niño Dios me trajo un juguete de esos de plástico, todos mis amigos salían presumiendo y yo nomás veía desde la ventana, después me decían, ‘oye, ¿a ti no te trajeron?’, y yo decía 'también me trajeron uno, pero ahí lo tengo en la casa’".
—Mentía—
"¡Mentía!, pero para no hacerme sentir más mal ante ellos".
—¿Cómo le va con las figuras de autoridad?—
"Híjole, mi papá era mucho de jerarquías, pero le decía al más grande ‘ve por las tortillas’ y ese hermano le decía a otro y ése a otro y el último era Saúl (Monreal), ahí estaba el más chiquillo al que mandaban todos.
"También tenía conflictos con mis hermanos-primos porque le decían a mi papá y a mi mamá, a mis tíos, ‘oiga, es que a nosotros sí nos pega y a él que hizo lo mismo no le pega’ y mi mamá (tía) decía ‘no, es que él no es mi hijo, ustedes son mis hijos y les puedo pegar, a él no porque a él me lo encargaron’ y eso era motivo de conflicto.
"Y en los Monreal decían ‘oiga papá, dice que es su hijo, pues tráigalo también, ¿por qué nada más nosotros vamos a deshierbar o a cortar frijol o maíz?’, presionaban a los papás porque ahí sí reconozco que era el apapachado".
—Parece que de ahí viene el que usted está acostumbrado a ver las reglas y ser la excepción—
"¡Estoy acostumbrado! Es cierto, ésa es buena reflexión".
"A eso estoy acostumbrado y que siempre todos, donde quiera que he ido, mis hermanos los mayores, tanto los Monreal como los Ávila siempre me han ayudado, mis papás y mi mamá siempre, siempre todos fueron generosos conmigo".
—El partido ha sido claro, le hace llamadas hasta la Presidenta pero usted se aferra, me parece que en las reglas políticas también está esperando ser en automático la excepción—
"Es que me parece injusto. Esta aspiración la tengo de siempre y me he preparado para ello. No entiendo el porqué no se considera que como en toda regla general, hay excepciones.
"Hay casos similares donde su esposo sí está apoyando para ser gobernadora y en mi caso no. Tengo 27 años de trayectoria, no como quienes el único mérito es ser su esposa, ser su hijo, ser su hija, ser su hermano, yo he ganado y he perdido, soy un ente político, no es por ser el hermano del gobernador, al contrario, eso me ha afectado. He trabajado con el partido, no es terquedad ni por aferrado".
—Pareciera que lo que quiere entonces es amiguismo—
"¡Amiguismo! Sí, mire, yo he pedido que me incluyan en la encuesta, igual y si el pueblo dice ‘ya no te queremos’ o ‘no porque eres Monreal’, será el reflejo de la voluntad popular y yo lo voy a respetar, pero lo que no comparto es que me descarten a priori, eso no es correcto.
"Tengo mi corazoncito y también se lo digo, he estado valorando muy seriamente el consejo de la Presidenta y de Ricardo (Monreal), también entiendo, no soy un kamikaze ni un suicida político.
—¿Pero entonces cree que sí tiene derecho a una cláusula de amiguismo?—
"Bueno, no tanto por amiguismo, creo que me asiste la razón jurídica, tal vez no la razón ética o la razón moral, algunos no estarán de acuerdo en que un hermano le entregue a otro, pero sí considero que debería de haber excepciones".
—Le han recordado hasta a su abuelita Dominga con la frase 'estás viendo la tormenta, mijito, y no te hincas', ¿le resuena esa frase en este momento?—
"Sí, cómo no, mi abuelita era muy dura y decía eso, su carácter era así y siempre fue enérgico, duro".
—Su hermano Ricardo también lo ha llamado un rebelde sin causa—
"Con causa. Buena y legítima, que me avala y me da derecho a participar".
—Si nos vamos a los resultados, en su gobierno, el Inegi determinó que Fresnillo fue dos años consecutivos la ciudad más insegura para vivir, y después de su administración Morena perdió el municipio ¿con esa carta de presentación quiere gobernar todo el estado?—
"Primero aclarar que a mí me tocó una crisis de inseguridad. Fui incluso enérgico con mi presidente y con el gobernador porque eran temas de delincuencia organizada.
"Yo siempre estuve en contra de estas encuestas, yo solicité al Inegi que me diera sus criterios y nunca lo aclaró. Era percepción a pesar de que bajaba la incidencia delictiva que era lo real".
—De esperarse seis años, ¿qué se vería haciendo después de terminar en el Senado en 2030?—
"Podría construir estructura en mi peor escenario, es decir, ya sin impedimentos del nepotismo, ya sin un hermano gobernador, ya sin algún otro obstáculo, pues yo ya construiría y trabajaría".
—¿Por qué quiere el 2027? ¿tiene miedo a estancarse?, ¿a no trascender?—
"Estoy muy tranquilo, no se me va la vida. Yo deseo ser un político de profesión, no de ocasión. Voy a seguir, a lo mejor no en un espacio público, pero sí estar vigente, presente, tengo muy claro mi objetivo, por eso le digo, esto no es una improvisación".
—Si desiste, ¿la 4T premia muy bien a los obedientes?—
"Sí. Y le pido mucho a Dios que me ilumine y sobre todo que me dé esa congruencia. Irme con dignidad".
—Pero del otro lado está el llamado ‘basurero de la historia’—
"Sí he oído de eso, pero yo prefiero ser parte de la historia en positivo".
—No hay ningún ex morenista al que irse a otro sitio, el 'chapulineo', le haya traído un sabor a gloria, ¿eso lo tiene descartado?—
"Nadie me ha dicho si me brinco y yo lo tengo contemplado, no hay invitación de nadie, aunque tengo amigos en todos los partidos, pero además, no es una ambición vulgar".
—¿Se ve apoyando en su lugar a alguien que no sea Monreal?—
"No, no, no, yo preferiría en mi peor escenario, ahora sí que ver los toros desde la barrera. Es bueno quedarse con la dignidad".
—Sea lo que sea que decida, Saúl Monreal estará en los titulares rumbo al 2027, ¿cómo le gustaría aparecer?, ¿como suicida, como traidor o como obediente ejemplar?—
"Siempre ayudando a nuestra presidenta, a eso lo voy a apostar y ahí me va a ver. Es mi jefa política, siempre la he respaldado, he defendido, he apoyado y lo seguiré haciendo, ante cualquiera".
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