Violencia no letal dispara víctimas en Hidalgo

Lesiones, violencia familiar y amenazas explican siete de cada diez víctimas adicionales durante el primer semestre, mientras los homicidios prácticamente permanecieron en el mismo nivel.

Entre enero y junio, el número de víctimas registradas en carpetas de investigación pasó de 4 mil 782 a 5 mil 570. (Jorge Sánchez)
Pachuca /
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La violencia que ocurre en los hogares, entre personas cercanas o termina en una agresión sin provocar la muerte está dejando cada vez más víctimas en Hidalgo, donde lesiones, violencia familiar y amenazas explicaron 71% del crecimiento registrado durante el primer semestre de 2026, muy por encima del homicidio que habitualmente concentra la atención cuando se habla de inseguridad.

Entre enero y junio, el número de víctimas registradas en carpetas de investigación pasó de 4 mil 782 a 5 mil 570, lo que representa 788 personas más y un incremento de 16.5%, aunque detrás de ese aumento aparecen principalmente tres delitos que juntos sumaron 558 casos adicionales y explican siete de cada diez nuevas víctimas contabilizadas durante el periodo.

Las lesiones tuvieron el mayor peso al pasar de 685 víctimas en enero a 886 en junio, 201 más y un crecimiento de 29.3%; la violencia familiar aumentó de 667 a 834, con 167 casos adicionales, mientras las amenazas saltaron de 379 a 569, una diferencia de 190 víctimas que significó un incremento de 50.1%.

Más que una subida provocada por un solo mes, la revisión de los registros de enero a junio muestra que lesiones, violencia familiar y amenazas fueron acumulando víctimas conforme avanzó el semestre, con algunas variaciones intermedias que no modificaron la trayectoria general y permiten observar un problema que se sostuvo durante varios meses.

El homicidio siguió una ruta diferente al pasar de 37 víctimas en enero a 39 durante junio, apenas dos casos más y un incremento de 5.4%, aunque mayo tuvo un repunte hasta llegar a 53; de esta manera, el delito que suele marcar buena parte de la conversación pública sobre seguridad terminó el semestre prácticamente en el mismo nivel en que comenzó.

La violencia sexual y los conflictos dentro de las familias muestran una dirección similar, pues las víctimas de violación aumentaron de 59 en enero a 93 en junio, un crecimiento de 57.6%; el abuso sexual pasó de 61 a 87, equivalente a 42.6%, mientras el incumplimiento de obligaciones de asistencia familiar avanzó de 147 a 215 casos, un alza de 46.3%.

Aunque estas cantidades son menores frente a las registradas por lesiones o violencia familiar, vistas en conjunto muestran que distintas expresiones de violencia interpersonal avanzaron al mismo tiempo y que el aumento de víctimas no se encuentra concentrado únicamente en los delitos que tradicionalmente se utilizan para medir el deterioro de la seguridad.

Detrás de estas cifras hay además formas de violencia que no siempre comienzan en la calle ni ocurren entre desconocidos, particularmente en el caso de la violencia familiar y algunos delitos sexuales, donde las víctimas pueden enfrentar agresiones dentro de espacios privados y necesitar respuestas diferentes a las que ofrece un operativo policial convencional.

Una mujer agredida por su pareja, una persona amenazada o una víctima de abuso sexual requieren protección, acompañamiento, investigación y mecanismos capaces de impedir nuevas agresiones, por lo que el crecimiento de estos delitos abre una discusión que va más allá del número de patrullas, detenciones u operativos desplegados para enfrentar la delincuencia.

El comportamiento registrado durante el semestre también obliga a revisar hacia dónde se dirigen los recursos destinados a seguridad y prevención, pues si una parte importante del crecimiento de víctimas se concentra en lesiones, violencia familiar, amenazas y delitos sexuales, la respuesta pública tendría que considerar con mayor peso la atención a víctimas, la prevención de violencia familiar y los esquemas de proximidad.

Los datos disponibles no permiten afirmar por sí solos que gastar más en seguridad provoque automáticamente una reducción de los delitos, pero sí permiten identificar dónde está creciendo el número de personas afectadas y qué formas de violencia están avanzando con mayor rapidez, información necesaria para decidir qué problemas requieren mayores recursos y capacidades institucionales.

Al terminar junio, Hidalgo contabilizaba 788 víctimas más que en enero y 558 de ellas correspondían únicamente al crecimiento de lesiones, violencia familiar y amenazas; mientras el homicidio apenas aumentó en dos casos entre ambos meses, otras formas de violencia fueron acumulando víctimas hasta explicar 71% del incremento registrado durante el primer semestre.

  • Miguel Ángel Puértolas

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