Tras décadas de un esquema de justicia “inalcanzable” y en condiciones de abandono físico, el Poder Judicial de Tamaulipas reporta una sacudida interna en sus primeros meses de nueva gestión.
Con la llegada de la magistrada presidenta, Tania Gisela Contreras López, se logró aumentar la productividad, abatir el rezago y regresar la dignidad laboral para los trabajadores; además, asegura que ahora las puertas están abiertas para el ciudadano.
¿Cuál es su balance general de lo que han estado haciendo desde que tomó protesta hasta hoy?
Creo que lo más valioso de estos 100 días ha sido un diagnóstico que hemos podido realizar de las áreas. Salimos a los juzgados. Nuestra principal fuente de información es precisamente la que nos brindan las y los trabajadores y, a partir de esto, empezamos a construir un diagnóstico y, de manera paralela, pues la atención a las necesidades primarias del Poder Judicial que tienen que ver primordialmente con la atención de sus necesidades elementales.
A partir del primero de enero, 460 empleos del Poder Judicial ya ganan el salario mínimo. Teníamos intendentes con 4 mil o 6 mil pesos mensuales; era un tema de justicia elemental y de ética. En el Poder Judicial se resuelven los juicios laborales de la iniciativa privada; lo absurdo es que nosotros no teníamos ese derecho elemental cubierto.
¿Para ustedes qué era prioritario atender?
En primera instancia, esta necesidad de equipo de cómputo, ¿por qué? pues porque la herramienta básica de trabajo de las y los trabajadores del Poder Judicial es — antes, una máquina de escribir— hoy un equipo de cómputo, porque a partir de ahí se procesan la mayoría de los acuerdos.
El 70% del equipo de cómputo que se utiliza en el Poder Judicial al día que llegamos era obsoleto; hicimos una primera compra de 230 computadoras, cubrimos tal vez una tercera parte. Nuestro proyecto es que en el año podamos estar comprando por lo menos 400 computadoras más para hacer una renovación integral del equipo tecnológico.
El siguiente año Tamaulipas tiene que entrar al sistema oral en materia civil y familiar, ¿cómo lo harán si hace falta infraestructura?
Vamos a migrar a un esquema oral y para hacerlo necesitamos salas. Salas de audiencia que permitan desarrollar este modelo de justicia. A partir del primero de enero se integró al Poder Judicial una dirección, porque este periodo de transición que estableció el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares nos daba a los estados más o menos 4 años para migrar, para prepararse, para llegar a este esquema.
Cuando llegamos nosotros no se había hecho nada, prácticamente partimos de cero y lo que hicimos fue establecer, a partir del primero de enero, una dirección cuya función es precisamente generar este diagnóstico y el presupuesto.
Había un rezago importante ¿Cómo lo han estado abatiendo?
De manera unitaria se resolvieron todos los asuntos; esto se traduce en más de mil resoluciones que, insisto, reconozco a mis compañeros su compromiso de que esto se hiciera posible. Y en juzgados también tuvimos avances, especialmente en materia laboral, donde se incrementaron las audiencias en un 134% en el parámetro mensual.
Tuvimos un incremento también de audiencias en Victoria; implementamos un plan piloto para que pudiéramos anticipar las audiencias que habían sido programadas desde octubre hasta febrero utilizando las salas de audiencia en horarios vespertinos, sábados y domingos. Esto también ayudó a que se incrementara en más de un 40%. Y en el caso de las resoluciones en materia civil y familiar de octubre a diciembre resolvimos 5 mil. Es decir, en un trimestre hicimos la mitad de lo que se hizo en 9 meses.
Algunos abogados han comentado que, estando en la audiencia, notan que hay jueces que no tienen la experiencia.
Tienen la formación, sí, tienen la preparación, sí. Quizá en algunos casos no tengan una experiencia práctica frente a una audiencia; sin embargo, cuando nosotros llegamos nos enfocamos directamente en una capacitación que tenía que ver con herramientas para la conducción de las audiencias, eso se agotó para la mitad de noviembre.
Y después iniciamos una serie de cursos, como por ejemplo la capacitación para juzgar con perspectiva de género en todas las materias, lo que nos permite garantizar que las y los juzgadores conocen las reglas mínimas de respeto a los derechos humanos para emitir resoluciones apegadas a los derechos de las mujeres, pero también de los hombres.
¿Por qué han renunciado algunos jueces?
Tenemos tres jueces que han renunciado: dos jueces menores y un juez de primera instancia. Tiene que ver, en el caso de los jueces menores, con un tema que nosotros desde que llegamos abordamos: creo que los salarios del Poder Judicial requieren una revisión urgente. Y me adelanto en esta parte: cuando nosotros analizamos cuál era la condición de las y los juzgadores, creemos que los jueces requieren un incremento salarial, pero sobre todo un incremento en la protección institucional para su retiro.
Desde que usted tomó la presidencia a la fecha, ¿cuántas quejas se han presentado en su periodo?
Alrededor de 90 quejas o denuncias ante el Tribunal de Disciplina Judicial. Más del 80% están relacionadas con el rezago, donde quienes acuden estiman que no se ha resuelto en tiempo y forma la promoción presentada. ¿Cómo lo resolvemos? Generando herramientas y condiciones.
Parte de nuestro cambio en este momento, en esta administración, ha sido el Tribunal de Disciplina, que no nada más los sanciona; el Tribunal le pide cuentas al juez: “¿Cómo va tu estadística?, ¿Cómo resolviste?”. No solamente el número, sino el fondo, cualitativa y cuantitativamente; que seas un juez que rinda buenas cuentas.
¿Ya hay sancionados por estas 90 quejas?
Jueces no; servidores públicos, porque el Tribunal de Disciplina sanciona a todos: oficiales, actuarios, secretarios.
Jueces no. Hemos tenido ya la resolución de tres asuntos, una suspensión en tanto se lleva a cabo el procedimiento de ley.
La transparencia no era una característica del Poder Judicial en Tamaulipas. ¿Qué se ha planteado para recuperar la confianza de los ciudadanos?
No había antecedentes en 200 años de cómo se tomaban aquí las decisiones. Había actas, sí, pero en esta era tecnológica el no transmitir en vivo las sesiones no tenía sentido.
Empezamos con el pleno del Supremo Tribunal y esperamos que para febrero ya tengamos la transmisión de lo que sucede en salas colegiadas. Hoy lo que impulsamos es la transparencia y el derecho de los ciudadanos a acceder a la información a través de un clic.
Los magistrados tenían muchos beneficios adicionales a su salario, era un gasto importante. ¿Los siguen manteniendo?
Nosotros decidimos —y digo porque fue un acuerdo de todos los integrantes— apegarnos, ceñirnos a lo que establece la ley, porque además esa era nuestra obligación; y todos los conceptos extraordinarios, pues fue lo que pudimos derivar para poder cerrar el año y, además, que quienes menos ganaban pudieran tener ese incremento. Únicamente lo que establece el tabulador.
La queja recurrente en los juzgados es que se pedía dinero para copias, para gasolina y que se pudiera dejar una notificación. ¿Eso ya se acabó?
Ahí emprendimos también un proyecto. Existían coordinaciones aisladas, independientes —yo les digo, eran como repúblicas independientes en las cinco grandes zonas: el sur, centro, dos en la frontera y Nuevo Laredo—. Pero no había una estandarización de procesos en materia actuarial. ¿Qué hicimos? Establecimos una coordinación en Victoria y el titular de esa coordinación es un juez.
El actuario es un prestador del servicio, es un facilitador para que el juez lleve a cabo su función. Ya sabemos qué vamos a hacer en este tema de si hay o no combustible, si hay o no coches.
También ya hemos tomado acciones respecto de aquellas conductas que atentan contra los principios de esta institución. Creo que lo que hemos abordado en tema actuarial es muy interesante y en pocas semanas nosotros tendremos ya resultados con números, datos y cifras.
Les falta personal; usted lo ha indicado, eso también genera rezago, ¿no?
Mira, nosotros decíamos: ¿por qué se generó tanto rezago los últimos años? Porque se incrementó mucho el trabajo.
Cuando vemos la estadística y nos damos cuenta de que antes teníamos en un juzgado, en promedio, recibidos 800 juicios y hoy tenemos 1,200. El servicio que se requiere para atender esos 1,200 asuntos requiere más personal y ese no se ha incrementado.
La plantilla de personal no se incrementaba ni en cuanto a su salario ni en cuanto al número de integrantes. Creo que hay una necesidad de incrementar, por lo menos en 100 personas, la plantilla laboral para cubrir las áreas donde más se incrementa.
¿Cómo fue tomar el control del Poder Judicial? ¿No la descalificaron por no tener carrera judicial?
Creo que fue un gran inicio por muchas razones, porque por primera vez el Supremo Tribunal tiene un pleno paritario. Es la primera vez en la historia y eso yo lo celebro.
La elección judicial puede cuestionarse desde muchas aristas válidas, pero hay algo incuestionable: la posibilidad de que mujeres llegaran a estos espacios. Tengo compañeros extraordinarios a quienes no solamente respeto, sino que creo que hemos hecho un gran equipo.
La candidatean para una gubernatura, ¿se ve en eso?
Yo me veo hoy en el Poder Judicial. Me veo construyendo esta institución, dando resultados y respondiendo a la confianza de las y los ciudadanos porque tenemos un compromiso.
Nosotros fuimos a pedir el voto y mi compromiso ya está en el Poder Judicial, pero es un honor, claro. Imagínate tú el orgullo y el honor que es que te puedan mencionar en ese nivel cuando mi trayectoria ha sido jurídica, de alguna manera técnica, no política.
¿Qué le puede decir a la gente sobre el trabajo que se está haciendo en el Poder Judicial?
Que se acerquen. El Poder Judicial abre las puertas para escucharlos, para darle seguimiento a sus temas, a sus asuntos. Y una parte muy importante que tratamos hace un momento: que puedan tocar la puerta de la mediación, que puedan tocar la puerta de los Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias.
Los tenemos en todas las sedes del Poder Judicial. Siempre hay una opción previa al juicio que permitirá evitar lo difícil que es el camino de un tema judicial, de un juicio propiamente
SJHN