M+.- La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) avanza de manera vertiginosa, por lo que, más que regularla, es necesario diseñar lineamientos enfocados en el uso ético, la integridad académica y el desarrollo de capacidades críticas.
En la mesa de diálogo “¿Uso de IA en educación superior?”, convocada por MILENIO, el secretario de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, y Melchor Sánchez, coordinador de Evaluación, Innovación y Desarrollo Educativos (CEIDE) de la UNAM, coincidieron en que la Inteligencia Artificial Generativa ya forma parte de la vida académica en México y América Latina, por lo que es deber de autoridades y universidades establecer códigos éticos, críticos e inclusivos para su uso en las aulas.
Delgado expuso que el plan de la autoridad educativa no es establecer restricciones o imposiciones gubernamentales, sino acuerdos construidos entre familias, docentes y autoridades.
Recordó que existen precedentes recientes, como la regulación del uso de teléfonos celulares en escuelas de Querétaro, que ha sido ampliamente aceptada. El debate, sin embargo, persiste: equilibrar políticas restrictivas con la protección del bienestar y la salud mental de niñas, niños y jóvenes.
Subrayó que el Estado mexicano mantiene la responsabilidad central en la conducción del sistema educativo, lo que implica garantizar condiciones que favorezcan un desarrollo integral de la población estudiantil en el contexto de la IAG.
EL DATOEn México, se estima que 80 por ciento del estudiantado ya utiliza estas herramientas, mientras que en gran parte de América Latina no existen marcos legales nacionales unificados. Ante este panorama, las instituciones comienzan a diseñar sus propias políticas en la materia.
El titular de Educación Pública recalcó que esta tecnología está transformando la forma de enseñar, aprender, investigar y evaluar.
Recordó que la Encuesta Nacional sobre el uso de IAG en educación superior arrojó, entre otros hallazgos, que ocho de cada diez estudiantes ya utilizan herramientas de IA para generar textos, mientras que una parte de los usuarios también las emplea como asistente emocional.
Delgado insistió que el reto no es prohibir su uso, sino convertirla en una herramienta positiva para la educación. Para ello, la SEP propuso diez principios de acción dirigidos a instituciones de educación superior, con el objetivo de promover un uso ético, pedagógico y orientado al bienestar estudiantil.
En tanto, Melchor Sánchez, académico de la Universidad Nacional Autonóma de México (UNAM) destacó que la adopción de la IA ha sido una de las más rápidas en la historia reciente. Señaló que estudios realizados en la máxima casa de estudios del país y en instituciones de América Latina muestran un crecimiento acelerado en su uso tanto entre estudiantes como entre docentes.
Compartió que la Encuesta sobre la IA en la Educación Superior en América Latina 2026, elaborada por el Consejo de Educación Digital (DEC), una organización internacional e independiente, muestra que el 92 por ciento de los estudiantes la utilizan de forma regular y el 67 por ciento al menos semanalmente.
El prinicipal uso que los estudiantes le dan es la búsqueda de información, lo que arroja la brecha entre el uso y la comprensión, ya que la mayoría de estos modelos de lenguaje de IA no son motores de búsqueda.
Los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial obliga a repensar los métodos de evaluación, los planes de estudio y la formación docente.
También, advirtieron sobre riesgos como la dependencia tecnológica, la ampliación de brechas educativas y la llamada “descarga cognitiva”, es decir, delegar procesos de pensamiento a las máquinas sin desarrollar aprendizajes reales.
El debate también se extendió al uso temprano de pantallas, redes sociales e internet entre niñas, niños y adolescentes. Delgado planteó la necesidad de abrir una discusión nacional con familias, docentes, estudiantes e instituciones para analizar posibles regulaciones, especialmente en educación básica.
Finalmente, tanto la SEP como la UNAM coincidieron en que la respuesta educativa debe fortalecer el pensamiento crítico, la formación humanista y los valores. La inteligencia artificial, concluyeron, debe ser entendida como una herramienta al servicio de las personas, y no como un sustituto de la capacidad de decisión, la creatividad y la responsabilidad social.
Encuesta nacional de uso de IA en educación superior: Mesa de análisis
HCM