Lo que pretendía ser un performance de redención masculina en la marcha del 8M en Tlaxcala terminó convirtiéndose en un crudo ejercicio de justicia, pero ¿Quién es el hombre involucrado?
Bajo la consigna "Me callo para que ellas hablen", un hombre desfiló semidesnudo y vendado, presentándose como un aliado absoluto de la causa feminista. Sin embargo, el silencio que él mismo se impuso fue roto, no por su voluntad, sino por la voz de una mujer que lo reconoció entre la multitud y lo expuso como un deudor alimentario.
¿Quién es el hombre que reconocieron como deudor alimentario?
En un presunto acto de empatía con la luche feminista, es que dicho hombre salió a acompañar a su pareja, quien lo llevaba con una consigna de apoyo al reclamo de las injusticias que miles de mujeres viven día con día.
Así es como ahora tras la funa masiva se supo la identidad de dicho varón y su nombre es Juan Judas Tadeo, a quien señalaron de deudor. alimentario con su hijo, que -de acuerdo con la quejosa- el menor ya tendría 9 años.
Dicho personaje sería abogado de profesión, según sus redes sociales, las cuales mantiene privadas. Lo cierto es que la audiencia ha comenzado una campaña de cancelación al varón en cuestión, llamando a dudar de los "aliados", pues -mencionaron- son quienes más perpetran violencia -en algún tipo-.
- "Necesitamos exigir una plataforma pública para revisar si los hombres tienen hijos antes de involucrarse con uno de estos".
- "El lobo quiso disfrazarse de oveja".
- "Adoro los finales felices jajaja jajajaja".
- "Jajaja pobre wey, ahora sí 'que se le cayó el teatrito'".
- "Jajaja se lo llevo como perrito".
¿Qué pasó en la marcha del 8M?
El incidente, captado en video y viralizado de inmediato, desnudó la ironía de un "aliado de cartón" que, mientras simulaba sumisión simbólica, evadía presuntamente sus responsabilidades reales con su propio hijo.
La confrontación escaló rápidamente cuando la madre afectada encaró a la acompañante del hombre, invalidando el performance con un contundente recordatorio de la violencia económica que él ejercía en privado.
Ante el coro de rechazo de las manifestantes, que al unísono exigieron su salida del contingente, el protagonista tuvo que retirarse del espacio que pretendía ocupar.
Este episodio no solamente evidenció la fragilidad de los activismos sin una base sólida, sino que subrayó una de las máximas del movimiento: no hay verdadera alianza posible cuando, detrás de los mensajes de apoyo, se ocultan prácticas sistémicas de abandono y violencia vicaria.
KVS