Para el creador de contenido Luis Alcaraz, hacer reír dejó de ser una afición para convertirse en una forma de vida. Originario de Acapulco, ha construido una comunidad de millones de seguidores: 1.5 millones en Instagram, 1.3 millones de suscriptores en YouTube y 3.6 millones en TikTok.
Pero detrás de esas cifras hay una historia que comenzó mucho antes, cuando Luis trabajaba como bodeguero mientras buscaba la manera de abrirse camino en redes sociales.
Luis Alcaraz, casi una década de aprender y evolucionar
Luis comenzó a publicar videos en 2018, aunque casi un lustro después entendió que eso podía convertirse en un trabajo. “Cuando vi el cambio, que había un ingreso, que podía vivir de ello, fue en el 2023”, recuerda en entrevista con MILENIO.
Desde entonces, una de sus principales metas ha sido no quedarse en el mismo sitio: experimenta constantemente, tanto con los videos como con su personalidad.
“Siempre ando viendo la manera de ir innovando, ya sea en contenido, en mi persona... ir evolucionando el rollo para no quedarme en lo mismo”, explica.
Sus ideas cómicas nacen de una mezcla de experiencias: algo que imagina, una película, otros creadores que sigue o cualquier situación cotidiana, como tener problemas con el banco o con la novia.
“No somos mucho de planear, sino de improvisar”, cuenta. Muchos de sus proyectos surgen de un día para otro.
Otro elemento que ha conectado con su público es la sencillez. Para muestra los escenarios de sus videos, que lo mismo son el callejón aledaño a su casa que las calles de Acapulco: "Mucha gente así vive, vivimos, porque sigue siendo mi casa".
Esa cercanía también se extiende a las personas que lo reconocen al grabar: recibir abrazos y escuchar muestras de cariño es una de las partes "más satisfactorias" de su carrera.
“La raza se arrima, es positiva. Nos apoyan, echan la mano, nos ven grabando y son accesibles. Tenemos ese cariño del barrio que agradecemos”, señala.
Crear junto a Wilson, su hermano
Una pieza fundamental de este recorrido ha sido su hermano Wilson, conocido por el personaje de ‘Spiterman’.
Trabajar con él también modificó la manera en que Luis enfrenta la presión. Antes sentía la necesidad de publicar y avanzar constantemente, pero ahora ya puede tomarse las cosas con calma porque también su hermano mantiene activo el proyecto.
“Ya me la llevo campechanita”, resume.
Como hermanos, aseguran tener una comunicación y un entendimiento casi naturales, otro de los encantos de sus videos: “Ya sabemos qué está pasando, sobre qué vamos a dialogar. No tenemos problema, vibramos casi igual”.
Del desmadre a la pantalla grande
Al definir su estilo de contenido en una palabra, Luis no lo duda: “desmadre”. Se considera capaz de realizar "contenido formal", pero sus millones de fans ya están acostumbrado a verlo desde el cotorreo, la diversión y el entretenimiento.
Aunque, revela a MILENIO, sus aspiraciones van más allá de las redes: le interesa la actuación y considera que ambas actividades pueden encontrarse, aunque evidentemente no son lo mismo.
“No me comparo con gente profesional”, aclara antes de decir que “me imagino llegar a la pantalla grande. Me gusta mucho actuar y, si en una de esas se me da la oportunidad, le damos con todo”.
Su familia también ha sido importante en ese camino. Desde su padre y sus hermanos, que siempre respetaron su decisión, hasta su mamá que solía alentarlo con una frase sencilla pero contundente: “Échale ganas”.
¿Hasta cuándo seguirá creando?
Hoy disfruta lo que ha conseguido, pero eso no evita que Luis piense en el futuro. Cuando se pregunta si continuará creando contenido dentro de cinco año, reconoce que quizá su perspectiva cambie.
Confiesa tener un "Plan B", pues no sabe si a los 40 años seguirá queriendo grabar videos.
Sin embargo, actualmente no piensa demasiado en ese escenario. Después de comenzar trabajando como bodeguero y construir una comunidad de millones de seguidores en redes, prefiere concentrarse en el camino: “Me siento contentísimo, alegre, emocionado. La neta, es chingón todo esto”.
hc