Con el torso desnudo, los ojos vendados y la frase "Me callo para que ellas hablen" pintada en la espalda, un hombre buscó protagonizar una escena de "aliado" feminista durante la marcha del 8 de Marzo en Tlaxcala.
Sin embargo, su performance terminó por convertirse en el símbolo perfecto de la contradicción, cuando una mujer lo señaló frente a toda la multitud: era un deudor alimentario.
Lo que intentaba ser una puesta en escena para acallar las voces de las mujeres, terminó por amplificarlas de la manera más viral y violenta para el protagonista.
El momento, captado en video y difundido masivamente en redes sociales, expuso la fragilidad de los "aliados" de cartón y desnudó la realidad de un hombre que, según testigos, forma parte del problema estructural que enfrentan miles de madres en México: la deuda alimentaria.
De falso "aliado" a agresor exhibido
Durante la movilización por el Día Internacional de la Mujer en el estado de Tlaxcala, la atención de un grupo de manifestantes se centró en una peculiar pareja.
Un hombre, semidesnudo y con los ojos vendados, era guiado por una cuerda sostenida por una joven.
Sobre su piel, con pintura roja, se leía la consigna: "Me callo para que ellas hablen".
La escena, que pretendía ser un gesto de empatía y sumisión simbólica ante la causa feminista, no tardó en tornarse en su contra.
En un giro inesperado, una mujer que caminaba entre las asistentes reconoció al hombre.
Se acercó y, sin titubeos, le recriminó su situación legal. La joven que lo acompañaba intentó mediar, pero la mujer le respondió tajantemente:
"Tú qué sabes, tiene un hijo conmigo", al tiempo que lo acusó de no pagar la pensión alimentaria de su propio hijo.
Las palabras de la mujer actuaron como un detonante. De inmediato, un grupo de manifestantes se congregó alrededor del hombre, coreando al unísono "¡Fuera, fuera!".
El señalamiento público no se hizo esperar, bajo el lema de que la marcha es un espacio seguro para las mujeres y sus demandas, la presencia de un deudor alimentario era una afrenta directa.
El hombre, completamente superado por la situación y exhibido ante decenas de personas, no tuvo más opción que retirarse del lugar, aún guiado por la cuerda de su acompañante y su caso ya ha dado la vuelta a internet.
En las plataformas digitales, los comentarios no se hicieron esperar, evidenciando la ironía del momento. Entre las reacciones más virales destacan:
"El que lleva la frase 'Me callo para que ellas hablen'... y pum, que habla la expareja".
Este hecho en Tlaxcala reabre el debate sobre el papel de los hombres en las marchas feministas y la delgada línea que separa un verdadero gesto de apoyo de una performance para fingir que, en el fondo, oculta prácticas que violentan directamente a las mujeres, como la violencia vicaria.
"La morra pensando que por llevar a su wey así iba a ser muy significativo y quedó".
CHM