El regreso a clases puede generar muchas emociones en los estudiantes, y en el caso de pasar por situaciones complicadas como el bullying, es necesario recordarles que siempre pueden contar con sus adultos de confianza y con los maestros para buscar soluciones ante esta situación, al igual que prevenirlas es crucial para el sano desarrollo de las infancias y adolescencias.
Maribel Borrego, psicóloga infantil y adolescente con especialidad en atención a situaciones relacionadas con violencia, maltrato y abuso infantil, comenta que el acoso escolar tiene consecuencias importantes, tanto a corto como a mediano plazo, pues esta situación puede generar problemas como ansiedad, depresión y baja autoestima.
Agrega además que en muchos casos se presentan dificultades para relacionarse con otros, disminución del rendimiento académico, aislamiento social e incluso síntomas físicos como dolores de cabeza o estómago.
“Cuando no se atiende oportunamente, puede afectar el desarrollo emocional y la percepción que el niño tiene de sí mismo y de los demás, por ello es esencial el trabajo de los padres y comunidad académica para estar en estos momentos para los niños y adolescentes que lo sufren”, indica.
¿Cómo ayudar a los niños?
Uno de los consejos más importantes que brinda Borrego es que los padres y/o tutores hablen todos los días con los chicos al regresar de la escuela, así sea de manera breve y hacer las preguntas correctas, pues aquellas como "¿Con quién jugaste hoy?" o "¿Hubo algo que te hizo sentir incómodo?", pueden ayudar a que el menor comente lo que pasa en el aula.
Igual es importante que los mismos enseñen a los pequeños a poner límites con respeto y no normalizar las burlas y, en caso de detectar un problema, acudir a la escuela de inmediato en lugar de esperar a que las cosas se soluciones solas.
En el caso de los maestros, sugiere que tengan acciones sencillas, como no minimizar las burlas, intervenir desde el primer momento, cambiar de lugar a los alumnos cuando sea necesario, hacer actividades donde todos convivan con compañeros diferentes y reconocer públicamente las conductas de respeto y compañerismo. Esto ayudará a generar espacios seguros para todos.
¿Y cuando son agresores?
Para aquellas personas que descubren que son sus niños quienes perpetuán este tipo de acoso, señala que es muy importante hacerlos conscientes del daño que pueden causar y si eso les gustaría que les sucediera a ellos mismos y que es esencial que sus adultos actúen con el ejemplo para que aprendan sobre el respeto y procurar que convivan con personas diferentes a ellas.
“De esa manera, los menores aprenden que todos tenemos fortalezas, dificultades y merecemos el mismo respeto. La empatía se practica todos los días, no solo cuando hay un conflicto. El acoso escolar no debe considerarse una parte normal del crecimiento, por lo que la prevención es una responsabilidad compartida entre familia, escuela y comunidad”.
Con esto en mente, los adultos pueden trabajar juntos para brindar espacios seguros para escuchar a niños y adolescentes, contribuyendo en la formación de generaciones más empáticas, respetuosas y emocionalmente saludables.