Al año, más de 14.2 millones de personas experimentan una de las lesiones más graves que existen: fractura de cadera. Se le considera como tal debido a que entre el 20% y 30% de los adultos fallecen en un plazo de un año tras romperse la parte superior del fémur.
Los médicos advierten que el riesgo crece conforme la gente envejece, sin embargo, más allá de la edad, están los factores que influyen en qué tan frágil se encuentra el cuerpo ante un accidente o caída.
Fractura de cadera: un riesgo para la longevidad
Una de las revisiones más recientes acerca de la fractura de cadera confirma que la tendencia no ha cambiado mucho en las últimas décadas: son más frecuentes en personas mayores y tienen una alta tasa de mortalidad.
A pesar de los nuevos tratamientos y su clasificación como urgencia médica para acelerar su atención y así evitar riesgos graves, para muchos, una fractura de cadera significará la pérdida permanente de independencia.
Según una revisión publicada en Nature, el tratamiento casi siempre requiere de una reparación o reemplazo quirúrgico seguido de fisioterapia, pero menos de una de cada tres personas mayores recupera su nivel de función previo a la lesión. Algunas de las principales causas de riesgo son:
Edad avanzada
Los huesos pierden calcio y minerales de forma natural pero alcanzan su masa máxima alrededor de los 30 años, después de eso comienza un proceso de deterioro más acelerado, lo que explica por qué con la edad los huesos pierden fuerza.
Ser asignada como mujer al nacer
De la mano de la edad está el sexo: haber nacido como mujer aumenta hasta tres veces el riesgo de fractura de cadera. Esto se debe a la caída de los niveles de estrógeno que se presenta durante la transición a la menopausia ya que durante este periodo se acentúa la pérdida de masa ósea.
Aún así, una fractura de cadera no es un tema exclusivo de mujeres: la tasa de mortalidad al año siguiente de una fractura de cadera en hombres es notablemente alta, y supera a la de las mujeres: generalmente oscila entre el 30% y el 43%.
Ser demasiado delgado
El riesgo de sufrir una lesión en el hueso más largo del cuerpo aumenta cuando se está por debajo del peso recomendado. Un estudio en el que participaron más de 561 mil adultos mayores de 40 años concluyó que, a medida que las personas registraban más chequeos en bajo peso, el porcentaje de fracturas de cadera aumentaba.
Las personas que presentaron peso insuficiente hasta 3 veces en dos años de seguimiento tuvieron 4.5 veces más riesgo de fractura de cadera en comparación con los grupos de control.
Osteoporosis
Esta afección va minando los huesos, haciéndolos más propensos a quebrarse. Al reducir su masa y densidad, cualquier caída, por pequeña que parezca, se convierte en una amenaza. El problema es que las personas no lo notan hasta que ya es tarde, como alerta Mayo Clinic.
Medicamentos
Los medicamentos pueden influir en la salud ósea y aumentar el riesgo de caída debido a que sus efectos secundarios incluyen mareos o desorientación.
Problemas en los ojos o en el intestino
La mayoría de las fracturas de cadera en adultos mayores son consecuencia de una caída ocasionada por falta de equilibrio o mala visión. Es por ello que durante las etapas más avanzadas de la vida resulta fundamental el cuidado de la vista.
Por otro lado, hay afecciones intestinales que reducen la absorción de vitamina D y de calcio, por lo que también pueden producir un debilitamiento óseo.
Cómo disminuir los riesgos
La medida preventiva principal es el consumo de calcio. Para las mujeres posmenopáusicas que no usan estrógenos, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) recomiendan 1500 miligramos (mg) diarios. Para quienes toman estrógenos, la recomendación es de 1000 mg. Los hombres de mediana edad deben tomar 1000 mg diarios.
A la par, diferentes instituciones, incluyendo Stanford Medicine, recomiendan:
- Realizarse una densitometría ósea: (especialmente si estás en la posmenopausia) Se trata de una prueba breve que usa una baja dosis de rayos x, toma poco tiempo y suele ser bastante accesible.
- Ejercicio con carga de peso de forma regular: El sedentarismo aumenta el riesgo de cualquier tipo de fractura y fragilidad, por lo que caminar, trotar o incluso hacer senderismo ayuda a fortalecer los huesos y la envoltura que los recubre: los músculos. Mayo Clinic también recomienda probar con programas de ejercicio como el Tai Chi ya que ayudan a promover la fuerza y el equilibrio
- Dejar de fumar y evitar el consumo excesivo de alcohol: Tanto el alcohol como el tabaco entorpecen la absorción del calcio mediante diferentes mecanismos, por ejemplo, el humo impide la correcta absorción del mineral, mientras que las bebidas alcohólicas alteran los niveles de vitamina D.
- Visitar al oftalmólogo: Hay algunos cambios sencillos para proteger los huesos a cualquier edad. Uno de ellos es aceptar que el cuerpo cambia y con ello, los cuidados que requiere. Una de las mejores formas para prevenir caídas es asegurarse que la visión se encuentre en las mejores condiciones, por lo que hay que visitar al oftalmólogo cada año.
- Adaptar el hogar: El entorno debe ser amigable, es decir, contar con buena iluminación y accesibilidad. Para ello es preferible utilizar alfombras antideslizantes junto a la bañera e instalar barras de apoyo. También se pueden colocar luces nocturnas en puntos estratégicos y almohadillas antideslizantes o bases antideslizantes.
LHM