Si la comida sabe diferente, no es tu imaginación: cinco cambios ‘raros’ que probablemente experimentarás en los próximos años

El organismo atraviesa curiosas modificaciones todo el tiempo, un geriatra comparte a MILENIO algunas de las que se hacen aún más evidentes en etapas avanzadas de la vida.

El tamaño de los pies y el sentido del gusto cambian con los años | Especial
Ciudad de México /
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Si desde que se nace y hasta que se muere el cuerpo está envejeciendo, es completamente natural que cambie: estamos constantemente aprendiendo a redescubrir el impacto que tiene el tiempo y el estilo de vida sobre él.

Las modificaciones varían conforme la etapa y tipo de vida. Para quienes llegan a la adultez hay algunas que son difíciles de ignorar, como las canas o las arrugas, pero hay otras aún más peculiares que se ignoran. Un geriatra comparte algunas de ellas.

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1. El cuerpo se... ¿seca?

Los adultos mayores tienen una menor cantidad de agua corporal total debido a la pérdida natural de masa muscular y el aumento del porcentaje de grasa, como explica el Dr. Eduardo Pacheco, especialista en Geriatría egresado del Centro Médico Nacional La Raza.

De acuerdo con los estudios, en la juventud el agua representa entre el 50% y el 60% (o más) del peso corporal, con los años este porcentaje suele reducirse a niveles entre el 45% y el 55% lo que equivale a varios litros de agua a lo largo de los años.

El cambio aumenta el riesgo de deshidratación, pues además de la pérdida de líquido, durante el envejecimiento también disminuye la sensación de sed.

2. Los dulces y las galletas saladas saben diferente

No es raro escuchar a alguien asegurar que la comida o su dulce favorito ya no le sabe igual. En algunos casos la culpa es de los fabricantes que cambiaron la receta, pero en muchos otros se debe a que el número de papilas gustativas ya no es el mismo que se tenía en la infancia.

“Más que verlo como envejecimiento es un continuum: un niño tiene una mayor cantidad de papilas gustativas, es por eso que puede sentir los sabores más intensos. Un adulto mayor pierde receptores del gusto junto con receptores olfativos que trabajan en conjunto. Eso afecta el cómo percibimos el sabor”, explica el geriatra a MILENIO.

Los científicos han encontrado que los receptores que más se pierden son aquellos que identifican lo salado y lo dulce, de ahí que a mayor edad, más cucharadas de azúcar necesita el café para que sepa dulce.

“Además, al estar preservados los receptores para el umami, el amargo y lo ácido, pueden notarlos con mayor facilidad”.

3. La piel es más frágil

La piel es muy fina durante los dos extremos de la vida. Al nacer tiene una estructura delgada y funcionalmente inmadura. Al envejecer se vuelve más frágil debido a la pérdida progresiva de grosor, elasticidad y grasa en sus capas internas.

Por ello el geriatra destaca la importancia de cuidarla, prevenir lesiones y evitar productos astringentes o demasiado irritantes.

Los sabores dulces se perciben diferente debido a la pérdida de papilas gustativas |AP

4. El dolor en el estómago deja de ser un malestar menor

Con el tiempo el cuerpo experimenta modificación en las vías nerviosas que transmiten el dolor en órganos internos (especialmente en el abdomen), clínicamente se conoce como atenuación o alteración de la visceropercepción.

El cambio en la forma en que sus órganos internos transmiten las señales de alerta al cerebro propicia que algunos síntomas sean difusos, menos específicos o atípicos frente a emergencias médicas, por ello es necesario no ignorarlo y acudir al médico para identificar su origen.

“Por eso hay muchas complicaciones, sobre todo en dolores abdominales porque ya está alterada la transmisión del dolor en el abdomen del adulto mayor”, comparte el especialista.

5. La estatura disminuye pero los pies crecen

Encogerse al envejecer es un cambio evidente que se ve influenciado por diferentes factores. Lo normal es perder de manera gradual entre 1 y 2 centímetros por década debido al desgaste de los discos intervertebrales y la reducción de agua corporal (más de 5 cm es una señal de alerta, como advierte el Dr. Eduardo).

Además de que aumenta la facilidad para perder músculo, hay otros pequeños cambios en el sistema musculoesquelético inesperados, como el tamaño de los pies: la pérdida de elasticidad en tendones y ligamentos puede generar la percepción de que el pie se ensancha o se alarga.


A la par, el desgaste articular genera la formación de "sobrehuesos" o protuberancias en las superficies articulares del pie, lo que cambia la forma del apoyo y exige un calzado más amplio o anatómico.

Los cambios no definen la vejez, solo la acompañan 

El cómo se verá el cuerpo en los próximos años puede generar curiosidad, pero no hay que caer en la trampa del edadismo, pues, como explica el geriatra: “Todos estamos envejeciendo desde el momento en que nacemos. Que a partir de cierta edad algunos cambios sean más acelerados o notorios es otra cosa, pero es un proceso de todos”.

Así, cada etapa tiene sus desafíos. Para el Dr. Pacheco, las personas que llegan a edades muy avanzadas en excelente estado lo hacen principalmente por buenos hábitos y genética.

LHM


  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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