Dentro del cuerpo habita un grupo de muertos vivientes se va haciendo más grande con el tiempo. Estas entidades, conocidas como células zombis (o células senescentes) han dejado de cumplir su función para convertirse en una fuente de inflamación y desgaste.
De acuerdo con diversas investigaciones, tienen la capacidad de ocasionar un daño en cadena: liberan sustancia químicas que alteran a las células vecinas, propician la acumulación de “basura celular” y ejercen presión sobre los órganos al acelerar su envejecimiento y la aparición de enfermedades crónicas.
La ventaja es que la ciencia ha confirmado que es posible reducir su presencia y que incluso resulta relativamente fácil deshacerse de ellas.
¿Qué son las células zombis?
A grandes rasgos, las células zombi o senescentes son aquellas que, a pesar de estar vivas, ya no se dividen como lo harían normalmente. Al alterar su funcionamiento, comienzan a liberar sustancias que en un primer momento pueden ayudar a la modelación de los órganos durante la etapa embrionaria; brindan protección contra tumores y contribuyen a la cicatrización de heridas.
Sin embargo, como todo, un exceso resulta perjudicial para el cuerpo. Cuando estas células no se van después de haber cumplido con su función ocasionan inflamación crónica, fibrosis (una condición que hace que los órganos se pongan rígidos) y aceleran el envejecimiento.
A la par la senescencia celular juega un papel importante en formación de enfermedades crónicas como la osteoporosis, el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2, el cáncer, el envejecimiento reproductivo, la aterosclerosis, la neurodegeneración, el glaucoma y la enfermedad renal crónica, como explica un estudio publicado en Spring Nature.
Cómo eliminarlas, según la ciencia
Hace 15 años un equipo de científicos de Mayo Clinic descubrió estas células no son un consecuencia del envejecimiento, sino una causa directa. De hecho, su eliminación previno muchos de los efectos del desgaste del tiempo en ratones. A partir de entonces se impulsaron diversas investigaciones con el objetivo de desarrollar medicamentos o tratamientos que permitieran aliviar e incluso prevenir algunas enfermedades asociadas con las células zombis.
Existen ensayos clínicos en curso que prueban fármacos avocados a esta tarea, pero aún no están aprobados para su uso generalizado. No obstante, diversos estudios confirman que es posible conseguir efectos antisenescencia de forma natural.
Un metaanálisis liderado por investigadores del Centro de Inmunología Molecular y Clínica de la Universidad Chang Gung, Taiwán, plantea que existen siete métodos a través de lo cuales es posible eliminar estas células: ejercicio, nutrición, restricción calórica, ayuno intermitente, fitoquímicos de productos naturales así como el cuidado del sueño y el uso de prebióticos y probióticos.
El ejercicio como limpiador natural
Varios estudios concuerdan en que realizar ejercicio reduce en número de células zombi en el corazón, hígado, músculos, riñones y tejidos adiposos.
Un estudio encontró que esta práctica es un limpiador natural de células viejas: según los resultados liderados por la Dra. Norman E. Sharpless —del Departamento de Medicina y Genética de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte—, las personas que hacen ejercicio tienen menos marcadores de envejecimiento en sus linfocitos.
A la par, una investigación impulsada por científicos de la Facultad de Medicina Wake Forest (WFSM) en Carolina del Norte concluyó que 5 meses de entrenamiento podrían reducir las células senescentes presentes en la grasa de los muslos, esto luego de realizar análisis y seguimiento de mujeres mayores con sobrepeso.
Pese a los resultados, los autores del artículo "Lifestyle interventions to delay senescence" advierten que hay varios factores (incluida la intensidad del ejercicio y el estado de salud del huésped) que pueden afectar el resultado. De hecho, el ejercicio extremo incluso podría ocasionar el efecto contrario.
Alimentación y ayuno intermitente para la limpieza celular
Para evitar que las células zombi se multipliquen es importante cuidar los niveles de azúcar en sangre ya que un índice glucémico alto daña al organismo más rápido.
Algo similar ocurre con el consumo de alimentos cocinados a altas temperaturas y ricos en grasas, como por ejemplo, las frituras. La combinación además de dañar las arterias, favorece la inflamación y con ello, al envejecimiento celular.
En cuanto al consumo de proteínas, las investigaciones han encontrado que los adultos de 50 a 65 años que consumen una dieta alta en proteínas tuvieron mayor riesgo de morir por cáncer. La tendencia se revirtió en personas mayores de 65 años que mostraron una mortalidad general y una mortalidad por cáncer reducidas con una dieta alta en proteínas.
“El fenómeno de una mayor mortalidad en adultos que consumieron una dieta alta en proteínas se atenuó en cierta medida si las proteínas provenían de plantas en lugar de animales”, se lee en el estudio.
Diversos esfuerzos se han sumado para analizar si la restricción calórica y el ayuno intermitente pueden ser una opción para reducir el número de células senescentes en el cuerpo. Se cree que comer menos activa la autofagia, un sistema interno de la célula que ayuda a la limpieza celular facilitando al sistema inmune la detección y eliminación de las células zombis.
En 2023 un estudio concluyó que el ayuno intermitente durante 30 días (17-19 h diarias) tuvo una tendencia a reducir la expresión de dos marcadores de senescencia en la sangre de hombres sanos. Sin embargo, los resultados de los participantes que dejaron de comer en los períodos señalados no tuvieron una diferencia significativa con los que no lo hicieron.
Por otro lado, MILENIO reportó anteriormente que este tipo de hacks contra el envejecimiento no siempre son aptos para todas las personas.
Fitoquímicos qué son y dónde encontrarlos
Existen sustancias en la naturaleza, especialmente entre las plantas y frutas, que actúan como "limpiadores" naturales del cuerpo. De acuerdo con un artículo de Pharmaceuticals estas herramientas de precisión llevan a cabo tres tareas: activan una proteína que protege al ADN, impiden la inflamación al inhibir una familia de proteínas y activan al sistema que impide que las células acumulen lo que ya no necesitan.
Una de las principales ventajas es que resulta fácil encontrarlos en los mercados:
- Quercetina: cebollas y manzanas
- Fisetina: fresas
- EGCG: té verde
- Berberina: algunas raíces
- Resveratrol: uvas
- Apigenina: perejil
- Cuidado del sueño
Dormir desintoxica y repara al cerebro. Cuando el sueño se interrumpe el mantenimiento no se lleva a cabo y las células dañadas comienzan a acumularse. Así, el no descansar rápidamente dispara el número de células zombie.
De acuerdo con un estudio reciente, una sola noche de privación parcial del sueño (en la que se permitió dormir solo de 3 a. m. a 7 a. m.) fue suficiente para que se registraran señales de daño en el ADN, elevación en los niveles de sustancias proinflamatorias y proteínas dañinas para las células.
Uso de prebióticos y probióticos
En las últimas décadas el interés por el microuniverso del cuerpo ha derivado en un sinfín de estudios de la microbiota intestinal , su importancia es tal que ya se le considera como el órgano oculto del cuerpo.
Actualmente se sabe que su cuidado y óptimo funcionamiento puede prevenir enfermedades, reducir los riesgo de inflamación y prevenir la formación de células zombi. De hecho, la suplementación con leche fermentada que contenía probióticos de Lactobacillus y Streptococcus mejoró la función de los macrófagos y la actividad de las células asesinas naturales en ratones viejos luego de dos semanas, según un reporte publicado en la revista Current Microbiology.
LHM