Una de las recomendaciones más importantes para preservar el bienestar emocional y mental de una niña o un niño en un divorcio es la sinceridad. Pero para cumplirlo, las madres y los padres deben tener claro una regla de oro que la psicóloga Fernanda Cobos dijo en entrevista con MILENIO: es crucial “dejar el tema de los adultos para los adultos”.
“A los niños solo les corresponde saber que ya no vamos a estar juntos”.
Los temas prohibidos en el divorcio
La manera en cómo la niña o el niño sobrellevará el divorcio dependerá enteramente —o en gran medida —de la intervención de los padres y madres. Aunque se piense lo contrario, los cambios en las dinámicas les generan dudas e incluso culpa por dicha separación.
De ahí la importancia de dejarles claro tres puntos: el primero, resaltar que fue una decisión tomada exclusivamente por los adultos; el segundo, no tiene que ver con ella (la hija) o él (el hijo), y el tercero, que siguen siendo una familia.
“Papá sigue siendo papá y mamá sigue siendo mamá. Que el ‘no ser pareja no tiene nada que ver contigo’”.
No obstante, esta sinceridad debe ser cuidadosamente manejada para evitar dar razones que, en un futuro, pudieran influir para que el niño o la niña, inconscientemente, genere preferencia por uno u otro padre, e, incluso, llegue a desarrollar rencor u odio.
La infidelidad es uno de esos temas que se recomienda no abordar, especialmente si el hijo o la hija está en una etapa que aún no le permite comprender la profundidad ni desarrollar criterio propio.
“Muchas veces cometemos el error de dar información de más: ‘Es que tu mamá ‘tal’ y ‘tal’’ o ‘Tu papá hizo esto y aquello y por eso ya no vamos a estar juntos’ o ‘Tu papá me lastimó’ o ‘Tu mamá rompió con esta familia’. Al final frases que culpen”, explicó la especialista en psicología infantil.
Por su parte, la psicóloga Carla Rivadeneyra, también en una plática con MILENIO, explicó: “Nuestros hijos no entienden muchas cosas que nosotros entendemos. Por lo mismo, no le deberíamos estar contando si hubo infidelidad ni si hubo traición ni si su papá no nos da dinero. Esas cosas el niño no tendría por qué ni enterarse ni preocuparse de eso”.
¿Cómo explicar la infidelidad a los hijos?
Si la pareja encuentra necesario mencionar la razón, Fernanda Cobos recomienda abordarla con un lenguaje adaptado, partiendo desde lo más básico: “Nos vamos a separar porque mamá y papá ya no pueden estar juntos” o “(...) porque dejaron de quererse como novios”.
Sin embargo, esto (de revelar la verdadera razón del divorcio) no es algo que deba tomarse a la ligera. De hecho, la especialista señala que antes ello la pareja debería pasar el gran filtro de preguntarse: ¿Cuál es el objetivo o el fin de decirle a mi hijo que nos separamos por una infidelidad (fuera de adjudicar culpas, desquitarse o exhibir)?
En caso de no haber otro propósito, lo más recomendable es aguardar hasta que el hijo o la hija muestre interés y sea ella o él quien pregunte por la razón de la separación. No obstante, incluso bajo este escenario debe reinar la prudencia al momento de contestar.
“Hablarlo, pero que la respuesta no sea con el propósito de ‘enójate con él y odiémoslo juntos’. (...) A veces decidimos poner a nuestro favor a los hijos, queriendo lastimar a nuestras ex parejas, pero los más afectados siempre son los niños”.
ASG