Las señales ocultas de la ansiedad infantil: "Si pensamos que sólo los adultos la tienen, nos estamos equivocando"

Elizabeth Mora Chabert, psicóloga infantil, explicó a MILENIO la clave para identificar cuando un berrinche, dolor de cabeza o sensibilidad es síntoma de un episodio de ansiedad.

Los niños pueden presentar ansiedad por diversos factores | Freepik
Ciudad de México /

La cinta Intensamente 2, estrenada en 2024, dejó en claro que la ansiedad no es asunto sólo de adultos. Sin una correcta orientación emocional, los nervios que un niño siente antes de una exposición en clase o el miedo de una niña por pasar a la “alberca de grandes” en sus clases de natación pueden perdurar hasta la adultez, evolucionando a problemas mayores: depresión, consumo de sustancias o autolesiones, por mencionar algunos.

“Un problema de ansiedad puede escalar a una depresión infantil”, expuso la psicoterapeuta, Elizabeth Mora Chabert, en entrevista con MILENIO. “‘¿Y cómo es que un niño se deprime?’ Pues porque ha pasado por una situación de ansiedad que no está siendo atendida (...) Si pensamos que sólo los adultos pueden tener ansiedad, nos estamos equivocando”.
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​¿Por qué los niños tienen ansiedad?

Evocando la película de Disney Pixar, diversos factores y circunstancias influyeron para que Riley experimentara un ataque de ansiedad: miedo al “qué dirán”; a no ser amiga de las mejores jugadoras de Hockey, o a no quedar seleccionada en el equipo. Y así ocurre en la vida real.

Así como sucede en la adultez, la ansiedad infantil es una emoción multifactorial. Puede desarrollarse por circunstancias familiares, como divorcios, actitudes agresivas o reaccionarias, obligarlos a hacer algo en específico, enojos frecuentes, desplazamiento ante la llegada de un nuevo bebé, entre otras más. O en la escuela al experimentar nervios para relacionarse con otros u otras niñas, o miedo a ser rechazados o bulleados. E incluso, por genética.

Por ello, la clave de la crianza no es evitar estos factores, conductas o circunstancias, sino aprender a gestionar las emociones que éstas despiertan de tal modo que no escale a lo físico (con sudoración, temblor, llanto, taquicardia) ni se convierta en un sentimiento.

“Si no es tratado adecuadamente, si no se utilizan las palabras adecuadas para ayudar al pequeño a comprender que todas las personas podemos tener ansiedad y podemos regularla, ese pensamiento se va quedando en el cuerpo (...) y se convierte en ese sentimiento que va durar en el tiempo; va a seguir creciendo, y va a recordar que siempre ‘X’ cosa le ha dado miedo o se ha sentido mal ante esa situación”, explicó la especialista en psicología infantil.
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Sentimiento y emoción: ¿Cuál es la diferencia?

La emoción aparece de forma espontánea, por lo tanto, son temporales y surgen en respuesta a una situación concreta. En tanto, los sentimientos son resultado de nuestra capacidad de pensar y reflexionar de manera consciente sobre una emoción; por ende, son mucho más duraderos, complejos y dependen de la experiencia y el contexto.

​¿Cómo identificar la ansiedad infantil?

Las señales de ansiedad infantil son tan diversas como los factores que la ocasionan. Por mencionar algunos: trastornos de sueño, como pesadillas, terrores nocturnos o insomnio; dolores de cabeza o estómago; llanto frecuente o sensibilidad a estímulos que no tenía antes; renuencia a actividades sociales, o accidentes de control de esfínteres en la noche y en el día.

“Puede ser una ansiedad visual, auditiva o kinestésica. Es decir, que el niño siente ante el temor de lo que está generando la escuela, los compañeros, una actividad extraescolar o una convivencia familiar”, profundizó Mora Chabert.

De ahí que, más allá de enlistar algunas señales de ansiedad infantil, la especialista recomendó estar atentos al comportamiento del niño o la niña, especialmente en circunstancias que pudieran significar un cambio importante. 

¿Pero a qué habría de prestar atención? Según Elizabeth, las alertas deben encederse aún más cuando se trata de temas de sueño, trabajo escolar, alimentación, juego entre compañeros o entre hermanos.

​Asimismo, estar al tanto de su comportamiento en lugares nuevos: cómo se siente al llegar; al ver a personas desconocidas; al saludarlas de beso. Todo ello, resalta Guadalupe, respetando su espacio y su ritmo para incorporarse a nuevos lugares y dinámicas sin ser forzados. O sea, respetar sus límites y explicar el por qué de la situación.

“Si hay necesidad de cambio— por ejemplo, de domicilio o de escuela— se tienen que platicar con los niños para sensibilizarlos y darles las razones de los cambios que habrán. (...) Explicar cómo van a ser sus convivencias o cómo se va a estar relacionando. (...) Explicar que es un miedo y que va más allá de poderlo solucionar inmediatamente”.

Mi hijo tiene ansiedad… ¿Ahora qué hago?

El tipo de crianza influye en cómo el niño se desenvolverá socialmente | Freepik
​Después de observar e identificar, toca comprender la situación que está generando esa ansiedad en la niña o el niño para después explicarle cómo enfrentar esa situación. Todo esto con palabras que sean comprensibles para su edad.
“Si es un compañero que lo molesta con frecuencia, enseñar que tiene que relacionarse con su maestra o explicar la situación y quién lo está molestando. Si es miedo a un deporte (como la natación o el fútbol), hay que sensibilizarlo, explicarle que no va a pasar nada malo o que el profesor lo va a estar cuidando. Si llora intensamente cuando lo llevan a la escuela, explica que no lo van a abandonar ahí; que (él o ella) va a jugar con otros niños; que va a aprender actividades, y que a determinada hora la mamá o el papá estará ahí para recibirlo e irse a casa”.

No obstante, dentro de esta explicación habrían dos cosas a evitar: la sobreprotección y la invalidación. Osea, no negar el sentimiento con frases como “No te pasa nada”, “Olvídate de ello”, “No va a pasar nada” y reemplazarlas por “Yo entiendo que te está doliendo o te asusta, pero se va a solucionar y vamos a encontrar la solución” o fórmulas similares.

¡Ojo!

¿Cómo puede mi hijo controlar su ansiedad?

  • 1 Respiración activa, con la cual pueda ser consciente de su cuerpo.
  • 2 Colorear o dibujar
  • 3 Jugar con alguna masa, juguete antiestrés e interactivo
  • 4 Botar alguna pelota
  • 5 Golpear a su cama con sus manos, de tal manera que pueda extenar ese sentimiento.


ASG

  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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