Por qué el humor es clave para el envejecimiento saludable: “Si no tuviera sentido del humor, lo pasaría mal”

Una investigación demuestra que las risas y las bromas pueden ser una poderosa herramienta para los desafíos y traumas propios de la vejez.

El humor, las risas y carcajadas tienen varios beneficios para la salud mental y emocional del adulto mayor | Mauricio Ledesma
Ciudad de México /

La imagen del “viejito cascarrabias” reproduce uno de los estereotipos más comunes de la vejez: el que una o un adulto mayor se convierte —casi por default —en una persona aburrida, irritable o enojona.

Y si bien la producción y comprensión del humor puede disminuir con la edad, eso no significa que la vejez sea ajena a los chistes, las bromas y las carcajadas. Por el contrario, las investigaciones demuestran que éstas pueden ser una poderosa herramienta para el bienestar y salud mental del envejecimiento.

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¿Por qué es clave para el envejecimiento saludable?

Un estudio que la revista Cogent Gerontology realizó en 20 adultos y adultas mayores de Gales y Escocia demostró que el humor les ayuda a enfrentar los desafíos y traumas propios de la vejez, tales como las enfermedades o el fallecimiento de amigos. Asimismo, incrementa la satisfacción de vida y promueve la cohesión social.

Sin embargo, estos beneficios eran más habituales e importantes para las personas con pareja que en aquellas solteras. “El humor era menos frecuente en sus vidas, ya que no tenían con quien conversar”.

Las amistades en la vejez adoptan roles de cuidadores, acompañantes y confidentes | Freepik

​Las y los encuestados afirmaron recurrir al humor para sobrellevar las situaciones difíciles (tales como el deterioro de su salud), reírse de sí mismos y mantener una actitud positiva. Aunque para este propósito, la investigación identificó el uso de dos tipos de humor en específico: el autocrítico y de autoafirmación.

Algunos de los desafíos que lograron afrontar gracias al humor fueron: los problemas médicos personales, el deterioro de la salud de sus familiares o el fallecimiento de sus seres queridos y amistades. Esta última mencionada por el psicogerontólogo, Elizeth Altamirano, como una de las pérdidas más significativas de esta etapa —y que sin un apoyo, puede llevarlos al aislamiento o la depresión.

“Puede generar el duelo prolongado, sentimientos de arraigo, temor a su propia muerte y una profunda crisis de identidad”, explicó a MILENIO.
El dato

Los cuatro estilos de humor.

1. Afiliativo: uno de los humores interpersonales benignos, el cual es caracterizado por individuos que utilizan chistes y participan en un humor ingenioso para entretener a otros y fomentar las relaciones interpersonales sin causar ofensa a los demás.
2. Agresivo: con el humor se transmite negatividad hacia alguien o algo, incluyendo burlas y sarcasmo. Usualmente, se asocia con chistes ofensivos y a veces deriva de una falta de conciencia sobre su impacto en los demás.
3. Autocrítico: se crea humor a costa de uno mismo con el fin de provocar la risa de los demás (humor intrapersonal maligno)
4. Autoafirmación: se centra en el individuo y quienes lo emplean lo hacen para reflexionar positivamente sobre sí mismos.

Otros beneficios que también encontraron en las bromas y carcajadas fueron: una sensación de alegría en sus vidas, ánimo para ellos y los demás, reducción del estrés, estabilidad mental, establecer conexiones e interactuar con los demás.

Incluso, algunas personas afirmaron que construyeron sus círculos sociales en función de las preferencias humorísticas. Por lo cual, los investigadores defienden que el humor sirve de igual manera para expresar la perspectiva propia del envejecimiento.

“Tienes ganas de reunirte con tus amigos y sabes que te lo vas a pasar genial”, señaló una de las mujeres encuestadas, de 78 años.

En concreto, puntualiza el artículo, las personas con un “bienestar alto” recurrieron al humor para ayudar a los demás, fortalecer sus relaciones sociales y mejorar el estado de ánimo. Mientras aquellas con “bajo bienestar” lo utilizaron como un mecanismo de defensa para enmascarar sus sentimientos y afrontar las situaciones difíciles.

"Personalmente, creo que si no tuviera sentido del humor, probablemente lo pasaría mal", reconoció otra mujer, de 62 años.

Humor y vejez: un tema a tratar con pincitas

Eliminar a este tipo de células reduce el riesgo de algunas enfermedades durante la vejez | Freepik

Si bien los chistes y las bromas fungen como un mecanismo para afrontar las dificultades, las y los encuestados revelaron que los empleaban con especial cuidado. En específico, evitaban temas delicados y procuraban que su uso fuera exclusivamente para aliviar la tensión.

“Mi cuñada padecía demencia y sentía que las situaciones se le iban de las manos si no la afrontábamos, así que solía usar mucho el humor, pero tenía cuidado de que no sintiera que me reía de ella o de la situación, sino que simplemente intentaba calmarla”, compartió una mujer de 62 años al estudio.

Por ello, una gran mayoría dijo sentirse disgustada por el humor con blasfemias, chistes, humor vulgar y situaciones donde alguien era blanco de la broma —este último punto siendo también rechazado por aquellos con preferencias por el humor seco, la comedia física y las políticas—.

“Me gusta reírme de las situaciones, no de las personas”, señaló otro encuestado.

Claro que las posturas frente al humor fueron diversas: algunos adultos mayores manifestaron rechazo, otros indiferencia y unos más aceptaron que les causaba cierta gracia. Una variedad de opiniones que también se vio ante bromas edadistas (aquellas que reproducen prejuicios y estereotipos basados en la edad), pues aseguraban que, en sus sociedades, esos chistes “ya no eran bien vistos”.

¿Pero qué ocurre en contextos donde carece una cultura de envejecimiento? Según Elizeth Altamirano, no sólo se reproducen, también se normaliza y ello, a su vez, genera “microagresiones” hacia la también llamada ”era dorada” de la vida.

“Hay un lenguaje cotidiano y mediático con diminutivos y clichés que reproducen microagresiones normalizadas. Por ejemplo: que ‘son achacosos’, que ‘ya no pueden’, que ‘son enojones’ o que ‘siempre están deprimidos’”, explicó el psicogerontólogo, Emiliano Villavicencio, a MILENIO.

ASG


  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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