¿Depresión o tristeza común?: psicogerontólogo explica cómo diferenciarlas en adultos mayores

En entrevista con MILENIO, Elizeth Altamirano, psicogerontólogo, explicó que la depresión puede afectar al adulto mayor física, emocional y psicológicamente.

Las personas adultas mayores son propensas a generar depresión si los factores emocionales, psicológicos y físicos no se atienden | Antonio Texta
Ciudad de México /
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La muerte del compadre de la esquina, la jubilación o el diagnóstico de alguna enfermedad son factores que pueden generar, e incluso intensificar, la depresión en un adulto mayor sin que su familia se dé cuenta de ello.

Como explicó el psicogerontólogo, Elizeth Altamirano, a MILENIO: “Muchas veces no la reconocen porque esperan encontrar a una persona llorando. Y no necesariamente ocurre así”.

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​¿Cómo identificar la depresión?

Las señales de la depresión en adultos mayores son discretas. Y debido al edadismo (o sea, la discriminación y los prejuicios de la vejez), algunas personas podrían asociar estos indicios como “un comportamiento propio de la edad” y, por ende, ignorarlos.

Pero antes de puntualizar en los signos de alerta, el especialista dejó en claro una premisa: experimentar tristeza no significa que existe un trastorno depresivo, sino que surge cuando los cambios (sean emocionales, psicológicos, sociales o físicos) generan sufrimiento y empiezan a afectar el funcionamiento cotidiano.

De ser el caso —y si la familia ya sospecha de depresión—Altamirano recomendó partir de la pregunta “¿Qué cambió en esta persona?”, de tal forma que puedan identificar conductas no observadas anteriormente y su frecuencia. Por ejemplo, cambios emocionales como el pesimismo, desesperanza, sentimiento de culpa, sensación de ser una carga o recurrir a frases como:

  • “Ya nada me interesa”
  • “Para qué voy a salir”
  • “Ya no tiene caso”
  • “Antes disfrutaba esto”
El aislamiento constante puede ser una señal de trastorno depresivo | Magnific

Aunque son las más opacadas por los edadismos, las señales del lado conductual también pueden inferir depresión si son recurrentes. Por ejemplo: dejar de salir; rechazar invitaciones; dejar de visitar a los amigos —y quienes son un pilar fundamental para el bienestar emocional y psicológico —; dejar de arreglarse; aislarse; permanecer mucho tiempo sentado o acostado, o dejar de asistir a actividades religiosas, culturales o comunitarias.

En tanto, por la parte física la depresión (o indicios de depresión) puede manifestarse en dolores constantes, cansancio, problemas digestivos, alteraciones del sueño, pérdida o aumento del apetito, pérdida de peso o falta de energía.

Y del lado cognitivo, los olvidos, la lentitud y las dificultades para concentrarse, tomar decisiones e iniciar actividades también pueden ser indicios de depresión. Empero, Altamirano destaca que “no todo olvido en una persona adulta mayor significa demencia, y no todo cambio debe atribuirse a la edad”.

“La depresión puede afectar la concentración, memoria y funcionamiento cotidiano. Por lo que ante cambios significativos conviene realizar una valoración profesional”.
La lista...

Cinco preguntas ante las sospechas de depresión

  • 1 ¿Qué cambió en esta persona? .
  • 2 ¿Desde cuándo cambió? .
  • 3 ¿Qué dejó de hacer que antes disfrutaba? .
  • 4 ¿Qué está tratando de decirnos con su conducta? .
  • 5 ¿Qué podemos hacer nosotros y qué necesita hacer un profesional? .

Claves para prevenir la depresión

Es difícil garantizar que una persona (sea adulta, adolescente o adulta mayor) nunca atravesará por un diagnóstico de depresión. Por ello, en vez de hablar sobre “prevenir la depresión”, Altamirano sugiere abordarlo desde el “construir condiciones para proteger la salud mental”.

En ese sentido, desde la prevención el especialista recomienda:

  • Mantener vínculos: conservar relaciones significativas más allá de sólo visitar al abuelo o la abuela.
  • Mantener actividad: tanto adaptada a sus capacidades, así como actividades cognitivas, culturales, de recreación, espirituales (si es significativa para la persona) y aprendizaje.
  • Conservar autonomía: preguntar “¿Qué puedes seguir haciendo tú?” en lugar de “¿Qué podemos hacer por ti?”.
  • Tener proyectos: aprender un nuevo hobby, unirse a algún club de lectura, participar en actividades comunitarias, etcétera.
  • Cuidar el cuerpo con alimentación adecuada, actividad física, seguimiento de enfermedades y reducción del consumo perjudicial de alcohol.

ASG

  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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