Para algunas personas, la jubilación es el génesis de una etapa de tristeza, ansiedad y estrés. Y no necesariamente por no tener una gran pensión o por estar lejos de la familia, sino por la falta de algo más profundo y crucial no sólo para el retiro, sino para toda la vejez: el sentido de vida.
“Mucha gente se jubila y entonces les preguntan: ‘¿Qué vas a hacer?’. Y responden: ‘No lo sé’. Eso es lo peor”, dijo el psicólogo, Emiliano Villavicencio Trejo.
El plan de vida: el secreto de la jubilación
Aunque las crisis existenciales se atribuyen de mayor manera a la adolescencia o incluso adultez media, en la vejez también hay incertidumbre, miedo, dudas y la constante pregunta de: ¿Cómo quiero vivir los últimos años de mi vida?. Más aún cuando la sociedad ha visto al trabajo una pieza importante de la identidad de una persona.
Lamentablemente, al no tener un proyecto de vida, algunas personas entran a esa etapa de su vida siendo un “campo fértil para depresiones, ansiedades o angustia”. Es decir, una idea de quiénes son o qué cosas les apasionan más allá del empleo.
En entrevista con MILENIO, el Villavicencio Trejo explicó que, en temas de vejez, el “plan de vida” es todo aquello que dota de sentido a los últimos años de una persona.
No hay reglas ni mucho menos una categoría que distinga cuál es mejor que el otro, pues la importancia viene de la propia persona y no de las actividades: “Nosotros damos el sentido de vida a la actividad”. Sin embargo, el también docente de la Universidad La Salle considera que, sea la actividad que sea, no debe escogerse de manera improvisada ni desde la resignación.
“Debe ser algo planeado y no como un ‘No tengo nada que hacer y pues ni modo, voy a pasarme viendo televisión’. No. Ahí no hay plan de vida”, explicó a MILENIO.
Por ello, mientras la o el adulto mayor dote de un propósito, el plan de vida puede ser cualquier actividad: desde la más “activa” como hacer un viaje por Europa o aprender a pescar, hasta la más sencilla como leer los libros de un mismo autor o hacer un maratón de series de los años 2000.
“Desde afuera no hay que juzgar; de decir: ‘¿Por qué se quedan viendo todo el día televisión?’. Mejor hay que explorar y asegurarse de que ahí están encontrando un sentido a su vida”, destacó el especialista.
¿Qué podría ser un plan de vida?
- 1 Salir de vacaciones o cambiarse de casa.
- 2 Tomar algún curso de botánica .
- 3 Leer los libros que no pudo terminar en la adultez o adolescencia.
- 4 Organizar una cena especial cada semana con la pareja.
- 5 Ir a bailar o convivir con las amistades del club o de la casa de día.
¿Cuándo empezar a planearlo?
Si algo queda claro es que nunca es tarde para reconstruirse o ser principiante. Tanto la infancia, como la adultez y la vejez son épocas ideales para explorar otros hobbies; hacer un cambio en la rutina y fijar nuevos objetivos.
Por ello, una o un trabajador puede empezar a preparar su plan poco antes de su jubilación; partiendo de las sencillas preguntas “¿Qué le gusta?” y “¿Qué no le gusta?”, para después pasar a cuestiones más profundas, tales como “¿Qué quiero hacer los últimos años de mi vida?”.
Pero esto no significa que las personas —especialmente de las generaciones más jóvenes —deban esperar hasta sus últimos momentos de la vida laboral para hacer esta reflexión. Por el contrario, destaca Villavicencio, la juventud es la época ideal para empezar a construir ese proyecto y esa identidad, de tal forma que “sus frutos se cosechen en la vejez”.
“La vejez que nosotros vamos a vivir muy probablemente sea el resultado de las decisiones que hemos ido tomando en nuestra vida”.
ASG