• Dos bebés, un experimento perturbador: ¿qué nos hace humanos?

  • Una chimpancé y un bebé humano crecieron juntos en una investigación que desafió las ideas sobre el aprendizaje, la conducta y las diferencias entre especies.

Ciudad de México /
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¿Qué pasaría si un bebé humano creciera junto a una chimpancé y ambos aprendieran del mismo entorno?

En 1931, una pareja de psicólogos decidió llevar esta pregunta al terreno experimental. Lo que ocurrió después puso sobre la mesa un problema fundamental para la psicología del desarrollo: la relación entre la herencia biológica, el aprendizaje y la influencia del entorno durante los primeros años de vida.

Winthrop Niles Kellogg y su esposa, Luella, criaron a su hijo Donald junto a Gua, una chimpancé que llegó a su hogar con apenas siete meses y medio. El niño tenía diez meses. La intención era comparar sus respuestas cognitivas, capacidades físicas y conductas sociales bajo condiciones de crianza similares.

¿Se puede aprender a ser humano?

La hipótesis partía de una cuestión central en los estudios sobre la conducta de la época: ¿hasta dónde podía moldear el ambiente el desarrollo de un organismo? La convivencia permitiría observar cómo se adquirían determinadas conductas mediante la imitación, la interacción y la exposición cotidiana a estímulos.

Pero el experimento planteaba una dificultad que iba más allá de comparar dos procesos de aprendizaje. En los primeros años de vida, el desarrollo no depende únicamente de lo que un niño observa: también intervienen la maduración neurológica, las capacidades propias de su especie y la interacción entre múltiples factores biológicos y ambientales.

Y fue precisamente en esa frontera donde la investigación tomó un rumbo inesperado.

Cuando el experimento se vuelve contra sus autores

Los investigadores buscaban observar cómo Gua aprendía de los humanos. Sin embargo, Donald también comenzó a imitar algunos de los sonidos y comportamientos de la chimpancé. El hallazgo abrió una interrogante: si los bebés aprenden observando a quienes los rodean, ¿qué ocurre cuando ese entorno desafía las expectativas de quienes intentan estudiarlo?

El experimento duró aproximadamente nueve meses y dejó preguntas que trascienden la curiosidad científica. Además, plantea cuestionamientos sobre la responsabilidad ética de experimentar con organismos en una etapa crucial de su desarrollo.

¿Qué observaron realmente los Kellogg? ¿Qué aprendieron Gua y Donald durante aquella convivencia y por qué el estudio terminó antes de lo previsto?

Mira el video completo y descubre la historia de una investigación que intentó explicar qué nos hace humanos, pero terminó revelando lo difícil que es separar la biología de la experiencia.

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