Fortalecer la confianza de los niños no significa repetirles constantemente que son capaces de lograrlo todo, sino darles oportunidades para descubrir sus propias habilidades. Esta es una de las enseñanzas de María Montessori, cuya filosofía educativa plantea que la autonomía, la libertad y el contacto con el entorno son fundamentales para el desarrollo infantil.
De acuerdo con la Revista de la Universidad de México, la pedagoga italiana defendía que los pequeños necesitan crecer en un ambiente que responda a sus necesidades físicas y emocionales, pero también que les permita desenvolverse sin la intervención constante de los adultos.
¿Cuál es un error que cometen los papás en la crianza de sus hijos?
Para Montessori, uno de los errores más frecuentes en la crianza es anticiparse a cada movimiento de los hijos, resolver sus dificultades o indicarles permanentemente qué deben hacer.
Aunque estas acciones suelen nacer del deseo de protegerlos, también pueden limitar las oportunidades que tienen para reconocer sus capacidades.
La confianza comienza cuando los niños descubren que pueden hacerlo solos
Una de las ideas centrales del pensamiento Montessori es que los niños tienen un impulso natural por aprender, explorar y perfeccionar sus habilidades. Por eso, necesitan espacios donde puedan experimentar y realizar actividades de acuerdo con su etapa de desarrollo.
La especialista observó que, cuando los pequeños tienen acceso a materiales adecuados y pueden trabajar sin interrupciones, desarrollan una concentración sorprendente, iniciativa propia y mayor independencia.
Esto también tiene una relación directa con su seguridad personal: cada vez que un niño consigue vestirse, ordenar sus juguetes o completar una actividad sin que un adulto haga todo por él, descubre que puede confiar en sus propias capacidades.
3 formas de aplicar las enseñanzas de Montessori en casa
- 1. Permite que participen en las actividades cotidianas:
Adaptar algunas tareas a su edad, como guardar sus zapatos, poner la mesa o limpiar pequeñas superficies, les ayuda a sentirse parte del hogar y reconocer que sus acciones tienen valor.
- 2. Evita corregir cada movimiento:
Montessori destacaba la importancia de respetar los procesos infantiles. Si un niño repite una actividad varias veces o tarda más de lo esperado, conviene permitirle experimentar, siempre que no exista un riesgo para su seguridad.
- 3. Prepara un entorno que favorezca su autonomía:
Colocar sus pertenencias a una altura accesible, ofrecer materiales apropiados y permitirles elegir entre distintas actividades son pequeñas decisiones que pueden impulsar su iniciativa.
El papel de los padres no es hacerlo todo por ellos
La filosofía Montessori no propone que los adultos desaparezcan de la educación de sus hijos. Su función consiste en acompañar, mostrar cómo se realizan determinadas actividades y preparar un ambiente seguro, sin imponer constantemente cada paso.
La pedagoga también observó que la repetición y la concentración son herramientas esenciales para el aprendizaje. Cuando un pequeño practica una tarea hasta dominarla, no solamente adquiere una habilidad: también experimenta satisfacción por su propio esfuerzo.
En este sentido, la confianza infantil no se construye haciendo que los hijos dependan de la aprobación de sus padres, sino permitiéndoles reconocer lo que pueden conseguir por sí mismos.
APC