Los cañones antigranizo que Volkswagen de México emplea para generar una onda de presión en la atmósfera y dispersar las nubes, sí pueden generar problemas en la agricultura, sobre todo si son mal utilizados, señaló el investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), José Juan Zamorano Mendoza.
El especialista aconsejó que sea un experto quien maneje estos dispositivos, de los cuales desconoce si existe una normatividad para su empleo, sin embargo, resaltó que las autoridades correspondientes deben vigilar su uso, en este caso, sería el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que depende de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El investigador exhortó a las autoridades gubernamentales a tomar cartas en el asunto si la alteración al ecosistema o al campo poblano es mayor. Además, aseveró que este tipo de instrumentos se ocupan muchas veces sin conocimiento de lo que ocurre en la atmósfera, pues remarcó que la temperatura a cero grados es lo que permite que surja el granizo, pues de esta manera comienza la formación de nubes con partículas de agua.
Señaló que la dispersión de nubes sí provoca que deje de llover en la zona y provoca un daño al ciclo natural y al medio ambiente, lo que contradice lo afirmado por la armadora de origen alemán, la cual argumenta que emplea este dispositivo para reducir el tamaño del granizo que afecta sus vehículos.
“Si se usan cuando se están uniendo las gotas de agua y no hay granizo, lo que hace es dispersar y no hay control en la atmósfera porque (ésta) no es estática. Si se quiere hacer control en una zona, debe ser suficientemente grande para que los vecinos no se vean afectados”, apuntó.
Para el especialista, más que el granizo, lo que puede afectar a los vehículos es la lluvia ácida por la contaminación de los propios automóviles y las fábricas.
Por último, agregó que los cañones antigranizo funcionan en otras naciones cuando los productores de una zona se ponen de acuerdo para ser beneficiados. “El problema de México es que un productor tiene media hectárea y otro cinco y otro diez y no producen lo mismo; por lo que no se ponen de acuerdo”.
AMV