Si eres un adulto de más de 40 años puede que hayas pasado desapercibido un pequeño cambio de altura. Por lo general no es tan evidente. Para algunos no representará más que unos milímetros menos cada año, pero hay casos en los que el proceso acelerado puede significar hasta 5 centímetros perdidos a lo largo de la vida adulta.
Contrario al dicho popular, en este contexto el tamaño sí importa ya que la rapidez con la que alguien se encoge puede ser el reflejo de una pérdida importante de densidad ósea y muscular. Las consecuencias van más allá de no poder alcanzar las repisas: a largo plazo aumenta el riesgo de fracturas y falta de autonomía, como explican diversos estudios.
¿Por qué el cuerpo se encoge?
De acuerdo con la reumatóloga de Cleveland Clinic, Abby Abelson, la principal razón por la que el cuerpo se hace “más chiquito” es el desgaste. Con el pasar de los años la densidad ósea se debilita y reduce su capacidad debido a la gravedad y el peso corporal.
Las vértebras se debilitan y desarrollan pequeñas fisuras, los discos intervertebrales también tienden a desgastarse, por lo que es común que se aplanen y adelgacen, disminuyendo poco a poco la estatura.
Por su parte, el Dr. Howard E. LeWine, editor médico de Harvard Health Publishing, agrega que este proceso, sumado a enfermedades como la osteoporosis, pueden desencadenar fracturas por compresión en la columna vertebral.
Se trata de lesiones sumamente comunes que ocurren sin traumatismo ni lesión aparente, de hecho, raramente presentan síntomas. Sin embargo, cuando alguna de las vértebras colapsa repentinamente el dolor puede ser muy intenso.
El desgaste del cartílago entre las articulaciones y la pérdida de masa muscular magra (ocasionada por la sarcopenia) también intervienen en el proceso. Anteriormente en una entrevista con MILENIO el reumatólogo Javier Coindreau detalló que los músculos de la zona glútea son cruciales en este proceso ya que ayudan al cuerpo a permanecer erguido.
“Muchas personas mayores con los músculos glúteos débiles no pueden incorporarse y ponerse derechitos y con eso, alcanzar más cosas o tener más movilidad, por eso los vemos dobladitos, lo cual también implica problemas en la columna”, comentó.
Otras razones bien documentadas por los estudios incluyen deformidades espinales, cifosis, y escoliosis lumbar degenerativa.
¿Cuántos centímetros se pierden usualmente y qué riesgos implica?
Cleveland Clinic detalla: lo habitual en los hombres es perder entre 1.27 y 2.54 centímetros entre los 30 y 70 años. El efecto es mucho más evidente en las mujeres, quienes pueden restar hasta 5 cm a su estatura. El Hospital Universitario público en Newark, Nueva Jersey puntualiza que, pasados los 80 años ambos sexos pueden perder otros 2.5 centímetros.
Las investigaciones han encontrado relación entre los centímetros extraviados y mayor riesgo de fractura de cadera en hombres. En mujeres posmenopáusicas, se encontraron asociaciones entre este proceso, riesgo de fractura y estado funcional. Un estudio de cohorte también documentó asociaciones entre pérdida de altura y calidad de vida.
¿Qué incentiva la pérdida de estatura?
Este proceso natural es modificable para bien y para mal. De hecho, hay hábitos que contribuyen a acelerar la velocidad con la que las personas se encogen, entre ellos:
No consumir suficiente calcio
Este mineral es crucial para mantener los huesos sanos, especialmente en las mujeres post menopáusicas, quienes corren mayor riesgo de padecer osteoporosis. Para ayudar a la absorción lo recomendable es cuidar los niveles de vitamina D.
No realizar actividad física
El sedentarismo es mortal y compromete la autonomía durante la vejez, lo que incluye dificultades para alcanzar los puntos altos de la casa. La debilidad de los músculos de la espalda, abdomen y glúteos contribuyen a una mala postura.
Hacer ejercicio diario, caminar, levantar pesas y realizar estiramientos es la mejor manera de prevenir la pérdida de altura.
Fumar y consumir alcohol
Ambos son factores de riesgo importantes e independientes para la pérdida ósea y la osteoporosis. Además de intervenir en la remodelación de los huesos reducen la capacidad del cuerpo para absorber minerales como el calcio.
Ignorar las pruebas de densidad ósea
Esta prueba puede indicar si hay riesgo de fragilidad. Se recomienda realizarla alrededor de la menopausia y a mediados de los 60 años, no obstante, pocos adultos lo incluyen en sus chequeos médicos.
LHM