“Las mujeres pasan el equivalente a 9 años de su vida enfermas”, director médico revela por qué la medicina ignora la mayoría de sus enfermedades

Las mujeres también tardan en recibir un diagnóstico certero hasta 4 años más que los hombres. La brecha se hace más profunda según el origen, edad y periodo de la vida en el que se encuentren.

Las mujeres pasan el equivalente a 9 años de su vida enfermas debido a diagnósticos tardíos y sesgos médicos | Samantha Martínez/Milenio
Ciudad de México /
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M+.- Hay errores en urgencias que se repiten una y otra vez, como los casos de mujeres a las que se les da pasiflora para la ansiedad o son diagnosticadas con gastritis cuando en realidad se están infartando.

La historia se replica con otras afecciones en México y el restos de América Latina, pues durante décadas, la medicina redujo la salud femenina a la reproducción y la maternidad. Sin embargo, la mayoría de las condiciones que las afectan no están directamente relacionadas, dejando en evidencia un sesgo médico que pone en riesgo millones de vidas.

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Los años que se pierden

A pesar de que las mujeres viven más, no necesariamente lo hacen de forma saludable ya que se enfrentan a fallas estructurales que, según datos del Foro Económico Mundial, retrasan hasta 4 años más sus diagnósticos y acceso a tratamientos.

Se han registrado avances y nuevos enfoques en la medicina para tratar de subsanar las brechas, sin embargo, hoy día, siguen sin ser suficientes.

“A nivel global, se ha estimado que las mujeres pasan aproximadamente un 25% más de su vida con mala salud o alguna limitación funcional, el equivalente a pasar 9 años de su vida enfermas”, comparte Said Plascencia, Director Médico de Organon Latinoamérica.

A pesar de ello, no existe una sola cifra que mida todos los diagnósticos erróneos, porque el fenómeno cambia según la enfermedad, el país y el nivel de atención, como detalla el doctor en una respuesta escrita para MILENIO.

Los infartos en mujeres son un ejemplo de como los síntomas y manifestaciones médicas pueden variar entre sexos | Especial

Más allá de la maternidad: la mayoría de las enfermedades femeninas son ignoradas

De acuerdo con el Dr. Plascencia, durante muchos años, hablar de salud femenina fue prácticamente sinónimo de hablar de salud reproductiva. Sin embargo, cerca del 95% de las afecciones que afectan a las mujeres no están relacionadas directamente con la reproducción.

“Entre las condiciones que todavía reciben poca atención se encuentran la migraña, la endometriosis, las enfermedades autoinmunes, la menopausia, algunos trastornos dermatológicos, la salud mental, así como las enfermedades cardiovasculares”, dice Plascencia. 

Para ponerlo en dimensión, en América Latina se estima que el 12% de las mujeres vive con migraña, pero el 65% no recibe un diagnóstico y tratamiento adecuados. Además, alrededor del 80% de las personas que padecen enfermedades autoinmunes son mujeres, sin embargo, sus síntomas frecuentemente llegan a confundirse con otras condiciones.

En el caso de la endometriosis, a pesar de ser una afección sumamente dolorosa e incluso incapacitante, el diagnóstico tarda, en promedio, entre 7 y 10 años.

Normalizar el dolor y el impacto

A menudo el malestar experimentado por las mujeres durante un infarto es atribuido a una condición mental, otras enfermedades o en el peor de los casos, es ignorado.

“Síntomas como dolor, cansancio, palpitaciones, falta de aire o alteraciones gastrointestinales son atribuidos inicialmente al estrés, la ansiedad, las hormonas o incluso al envejecimiento, sin realizar una evaluación suficientemente amplia”, describe el director médico, quien añade: este patrón también se observa en otros padecimientos.

Por ello, el problema no es únicamente que los cuadros clínicos entre sexos lleguen a variar —como ocurre con los infartos—, sino que “todavía existe una tendencia a no escuchar suficientemente lo que las mujeres reportan”.

Aunque puede parecer que hay un consejo conformado por hombres malos creado para hacerle la vida pesada a las mujeres, detrás del problema hay sesgos culturales y médicos que priorizaron la salud y cuidado del cuerpo masculino, lo que contribuye a la normalización del dolor, la fatiga, los cambios hormonales o el malestar emocional.

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La desigualdad cobra vidas

Según el especialista, las mujeres en México y el resto de América Latina se enfrentan a brechas en cinco áreas: información, prevención, diagnóstico, acceso a tratamientos y representación en la investigación.

En América Latina, estas desigualdades tienen impacto concreto, basta señalar que 9 de cada 10 muertes maternas son evitables si se aplican las medidas y recomendaciones que muchas veces van más allá del ámbito médico.


“No podemos atribuir esta brecha exclusivamente a que las mujeres tarden en acudir al consultorio. Muchas enfrentan limitaciones de tiempo, responsabilidades de cuidado, falta de recursos, distancia a los servicios o la tendencia a priorizar la salud de su familia antes que la propia”, agrega el especialista. 

Cerrar esta brecha requiere de un trabajo conjunto para combatir la minimización de los síntomas, las consultas fragmentadas, falta de especialistas y evidencia clínica limitada.

Hoy no basta con incluir a más mujeres en los estudios —que, por cierto, sigue siendo una deuda importante considerando que sufren reacciones adversas con más frecuencia al tomar ciertos fármacos debido a que nunca se probaron en sus cuerpos— también es indispensable analizar y reportar los resultados desagregados por sexo.

Por otro lado, no se puede dejar de lado que hay grupos particularmente poco representados, como las mujeres embarazadas, en lactancia, mayores, indígenas, afrodescendientes o provenientes de comunidades rurales.

“Necesitamos comprender que la fisiología femenina, las diferentes etapas hormonales y las condiciones sociales en las que viven pueden modificar la presentación, el riesgo y la evolución de múltiples enfermedades”, concluye el especialista.

LHM

  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.

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