Depresión post vacaciones: estrategias para lidiar con la tristeza y ansiedad de volver a la oficina

Isela Román, psicóloga, explica a MILENIO cuándo la ansiedad y la nostalgia post vacacional se vuelven perjudiciales para la salud mental.

La vuelta a la oficina puede ser difícil si no se aplican estrategias sanas para gestionar la ansiedad y el estrés | Antonio Texta
Ciudad de México /
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Existen dos tipos de personas cuando terminan las vacaciones: quienes se entusiasman por volver “mucho más recargadas” y aquellas que no sienten más que tristeza, frustración, resistencia e incluso ansiedad. O sea, emociones propias de la llamada “depresión postvacacional”.

Por supuesto, ambas posturas son válidas y normales. Pero para los segundos casos existen estrategias específicas (y sobre todo, sanas) que pueden ayudar a sobrellevar ese drástico salto de la paz y relajación de la playa al estrés de la oficina.

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Importancia de la adaptación

Al hablar de estrategias, una más comunes es regresar del viaje o que el periodo vacacional termine antes de tus días de descanso, de tal modo que éstos actúen como un “colchón” para aceptar esa “vuelta a la realidad”. Por ejemplo: volver a la ciudad un viernes y aún tener sábado y domingo libres.

Más allá de ser un “descanso extra”, esta técnica procura lo que Isela Román, en entrevista con MILENIO, señaló como la gran clave para sobrellevar este fenómeno: la adaptación. Algo que es difícil de lograr si el mismo día en que bajamos del avión debemos checar nuestra entrada en el trabajo.

En ese proceso de readaptación, es normal extrañar esa paz que sentíamos en las vacaciones | Magnific

“No somos robots”

Román explicó que hay formas “sanas” e “insanas” de gestionar la ansiedad o el estrés postvacacional.

En las primeras se busca que “aprendamos a sentir, transitar y contener” esas emociones; mientras en las segundas se prioriza que “el malestar desaparezca rápido, se esfume y básicamente no sentirlas”. Y es por estas últimas que, de repente, nos planteamos metas inalcanzables y con efectos adversos, tales como:

  • Ponerse al corriente de todos los pendientes en un mismo día.
  • Llegar al trabajo y querer responder los correos electrónicos sin respuesta.
  • Entrar a todas las juntas o incluirnos en las pláticas para “estar al tanto” de lo que nos perdimos.
“Muchas veces las personas tratan de exigirse y acabar todo muy rápido. Pero lo que va a pasar es el efecto contrario: incrementar la ansiedad, estar mucho más cansado, más fatigados y más estresados”.
Aquí es un tema de aceptación: aceptar que es normal necesitar tiempo para recuperar el ritmo. Muchas veces llegamos con tanta rapidez y en automático (...) pero no somos robots”, subrayó la especialista.

Tener esto en mente nos facilitará el proceso de readaptación, el cual se puede atravesar mediante estrategias más reales y aterrizadas. Por ejemplo:

Dividir las tareas, priorizando las responsabilidades o metas más importantes.

“En lugar de ver todo en un día, distribuirlo en siete días. Así me pongo ciertas tareas diariamente y no me fatigo”.

Darnos espacios de descanso.

Ya sea para caminar o ir a desayunar o comer, dedicarnos esos pequeños minutos es crucial para recuperar el ritmo de trabajo que teníamos antes de vacaciones.

“Al estar de vacaciones, entramos en un modo de descanso y de relajación total. Y claro que, al regresar, nos va a costar unos días readaptarse e incluso somos más propensos a la distracción”.

Respetar (en medida de lo posible) la hora de salida.

También merecemos descanso, a pesar de que hayamos regresado de vacaciones. El respetar nuestras horas de salida y tener estos pequeños espacios de bienestar y autocuidado siempre es importante”.
La ansiedad puede gestionarse dividiendo en pequeñas tareas | Magnific

¿Depresión post-fin de semana? Puede ser señal de alerta

El estrés y ansiedad que se viven tras las vacaciones también pueden surgir después del fin de semana —o en general, después de nuestros días de descanso—. Sin embargo, estas sensaciones cruzan la línea de lo preocupante cuando se vuelven constantes, persistentes y muy duraderas.

En esos casos, recomienda Román, es pertinente plantearse la pregunta: “¿Qué está pasando en nuestra vida o qué aspectos necesitan cambiar para que nos sintamos de esa manera?”.

“Si ya es más frecuente, tenemos que pausar y profundizar en qué necesitamos cambiar; establecer, o hacer en nuestra rutina de trabajo, escuela u otras responsabilidades para que la ansiedad no sea del día a día”.

ASG

  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.

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