Los accidentes en motocicleta se han convertido en un problema de salud pública en Guanajuato, debido al incremento registrado durante los últimos dos o tres años y a la presión que ejercen sobre los servicios de urgencias, donde hasta 70 por ciento de las atenciones corresponden a accidentes, advirtió el secretario de Salud estatal, Gabriel Cortés Alcalá.
El funcionario señaló que la atención de estos percances no solo implica un mayor gasto hospitalario, sino que también retrasa la atención de pacientes con otras enfermedades, debido a la demanda de personal, equipo e insumos especializados.
“Un 60, 70 por ciento de las atenciones que damos en urgencias son por accidentes y un gran volumen es por accidentes de moto”, explicó.
Cortés Alcalá indicó que los municipios con mayor concentración de estos incidentes son León, Irapuato, Celaya y Salamanca, debido a su población y al número de vehículos que circulan en sus calles.
Sin embargo, explicó que la tendencia al alza obliga a las autoridades y a la sociedad a tomar medidas para prevenir lesiones graves y fallecimientos.
Entre las principales consecuencias de estos accidentes se encuentran las fracturas óseas y los traumatismos craneoencefálicos, lesiones que pueden requerir intervenciones quirúrgicas y materiales de osteosíntesis para reparar los huesos afectados.
El secretario reconoció que la atención de los motociclistas accidentados también tiene repercusiones en otros servicios médicos, pues la saturación de urgencias puede retrasar el tratamiento de enfermedades que, sin una atención oportuna, pueden complicarse y generar mayores costos para el sistema de salud.
“Todas estas atenciones requieren, la mayoría, material de osteosíntesis y además retrasan las atenciones de otras necesidades, de otras enfermedades”, sostuvo.
Ante este escenario, informó que hace aproximadamente tres semanas se abordó el problema durante una reunión de la Red de Municipios por la Salud, en la que participaron alcaldes, a quienes se invitó a reforzar las acciones preventivas y aplicar sanciones a quienes utilicen motocicletas de manera inadecuada.
Cortés Alcalá consideró que la solución requiere la participación de los gobiernos municipales, las autoridades responsables de la seguridad vial y los propios conductores, con medidas que promuevan el respeto a las normas de tránsito y la educación vial.
Uno de los principales riesgos, dijo, es el uso incorrecto del casco de protección o la utilización de equipos de mala calidad, pues no ofrecen la seguridad necesaria ante un impacto.
“No usarlos o usarlos mal es exactamente lo mismo, el mismo riesgo de tener una lesión que ponga en riesgo la vida”, advirtió.
El funcionario lamentó que una parte importante de las donaciones de órganos obtenidas mediante procuraciones en el sistema estatal de salud corresponda a jóvenes que sufrieron accidentes en motocicleta.
“Es muy lamentable que la mayor parte de las donaciones que logramos como sistema de salud, de procuraciones de órganos, es muy lamentable que la mayoría son de jovencitos que estaban en una moto”, expresó.