Qué hay detrás de la alerta sísmica: creador de app SASSLA explica cómo funciona esta iniciativa ciudadana

Una de las plataformas que difunden esa señal es SASSLA, una aplicación ciudadana que difunde la señal del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX).

El proyecto inició en 2014 como un desarrollo independiente. (Foto: especial)
Angela Molina
Ciudad de México /

La alerta sísmica en México se asocia con altavoces públicos, pero detrás del sonido que antecede a un sismo existe un entramado técnico poco visible para la mayoría de la población. En ese ecosistema también operan plataformas privadas que, sin formar parte de las instituciones oficiales, se encargan de reproducir la señal pública que emite el sistema nacional de alertamiento.

De acuerdo con información entregada a MILENIO por el propio Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), el sistema cuenta con 97 sensores sísmicos desde Puerto Vallarta (Jalisco) hasta Salina Cruz (Oaxaca) y la región Sur del Eje Neovolcánico en Guerrero y Puebla. Su función es detectar movimientos telúricos de gran magnitud y estimar si sus efectos pueden generar daños en zonas urbanas.

Una de las plataformas que difunden esa señal es SASSLA, una aplicación ciudadana que difunde la señal del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX). Su funcionamiento generó preguntas tras el simulacro del 18 de febrero, cuando la plataforma compartió en redes sociales un video que mostraba la activación manual de la alerta para la Ciudad de México, Toluca y algunas zonas del Estado de México.

El procedimiento, explicó Diego Ramírez Calvo, creador de SASSLA, no respondió a una falla ni a una alteración del sistema oficial, sino a las limitaciones técnicas que implican los simulacros que no se realizan a escala nacional.

“La labor de SASSLA es precisamente la difusión de la señal de alerta que transmite el sistema de alerta sísmica mexicano SASMEX. El SASMEX es operado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico”, explicó en entrevista para MILENIO.
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​El SASMEX es el sistema oficial encargado de monitorear la actividad sísmica mediante sensores instalados principalmente en la costa del Pacífico mexicano. Con base en esa información, determina si un sismo puede generar afectaciones y, de ser así, emite una señal de radio que activa la alerta.

“Cuando esa señal se dispara desde el SASMEX, sale una señal de radio que es pública. Cualquier persona con un radio puede escuchar estas frecuencias”, detalla Ramírez Calvo. “A través de esas frecuencias se transmiten mensajes codificados”.

SASSLA no es un medio oficial ni forma parte de la infraestructura gubernamental. (Foto: especial)

Una señal que llega a todos al mismo tiempo


La señal de radio se propaga prácticamente a la velocidad de la luz y llega de manera simultánea a todos los difusores que la captan: estaciones de radio, televisoras, altavoces públicos y aplicaciones móviles.

“La señal de radio que dispara el SASMEX la reciben todos al mismo tiempo, pero los difusores que se encargan de hacerlo audible o visible para el ser humano son los que deben cargar con la responsabilidad de hacerlo lo más veloz y simultáneo posible”, señala Ramírez Calvo.

En condiciones reales, el proceso de alertamiento no admite intervención humana. 

“En caso de un evento real, el disparo y todos los procedimientos que están programados para el momento del temblor son 100 por ciento automáticos y no existe intervención humana”, subrayó.

El simulacro del 18 de febrero, sin embargo, no siguió ese esquema. A diferencia de los ejercicios nacionales —como los que se realizan cada 19 de septiembre—, se trató de un simulacro regional, limitado a la Ciudad de México, Toluca y zonas colindantes del Estado de México.

“Fue un simulacro muy complejo porque no fue un simulacro nacional”, explicó Ramírez Calvo. “Para un sistema que ya está programado desde hace más de 10 años para obedecer ciertos criterios y parámetros de distancia, no podemos simplemente decir: ignora toda la programación y alerta solo a dos ciudades sin existir un temblor”.

En los simulacros nacionales, el procedimiento consiste en inyectar datos simulados que hacen creer al sistema que se trata de un sismo de gran magnitud. 

“Unos días antes dejamos programadas unas líneas de código que le van a inyectar al sistema información falsa”, explica. “El sistema lanza una alerta general sin límite de distancia”.
La señal de radio se propaga prácticamente a la velocidad de la luz. (Foto: especial)

Ese método no era viable en el simulacro regional, ya que habría activado la alerta en todo el país. “Si lo hacemos, generaríamos una alerta general y no queríamos eso”, señaló. “Las autoridades especificaron que solo debía activarse la alerta sísmica en la Ciudad de México y el Estado de México”.

Por esa razón, se optó por una activación manual, bajo controles específicos. 

“Decidimos hacerlo de la forma más manual posible para activarla solamente en la Ciudad de México, Toluca y las zonas colindantes”, explicó.

SASSLA, enfatizó su creador, no es un medio oficial ni forma parte de la infraestructura gubernamental. 

“Es la única aplicación móvil que difunde la señal oficial que es del SASMEX”, afirmo, aunque aclara que se trata de “una iniciativa ciudadana” y no de un canal institucional.

Tras cada simulacro, la plataforma revisa el desempeño de su sistema. 

“Revisamos con precisión de microsegundos el tiempo que le toma a cada parte de nuestro sistema realizar su tarea”, detalló. “Siempre estamos persiguiendo el tiempo”.
El proceso de alertamiento no admite intervención humana. (Foto: especial)

Actualmente, SASSLA registra más de 20 millones de descargas históricas y alrededor de 6.5 millones de usuarios activos, con cobertura en diversas ciudades del país. El proyecto inició en 2014 como un desarrollo independiente.

“Yo iba terminando la primaria cuando lancé esta aplicación”, recuerda Ramírez Calvo. “No cobramos la alerta sísmica; se mantiene a través de suscripciones voluntarias”.

Sobre una posible colaboración con autoridades, reconoce que el marco normativo actual limita la participación de aplicaciones móviles en la difusión oficial.

 “No ha existido ningún rechazo explícito”, señaló, aunque admite que por ahora no hay convenios formales.
“Si las autoridades se suman a apoyar proyectos como este que respetan la normatividad, podría hacerse del alerta sísmica todavía un sistema más robusto”, concluyó.
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HCM

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