Este lunes 2 de febrero, la iglesia ubicada en Xonaca se vio colmada de familias que acudieron para celebrar el Día de la Candelaria, una tradición profundamente arraigada en la fe católica.
Desde muy temprano, los feligreses llegaron cargando entre sus brazos a sus Niños Dios; durante la jornada fue común observar una gran variedad de vestimentas: algunos Niños Dios lucían trajes de santos, otros estaban vestidos como recién nacidos, envueltos en mantas blancas, con gorros y pequeños zapatos. Cada atuendo reflejaba la dedicación de las familias y la importancia que esta celebración tiene para ellas.
Las flores, veladoras encendidas y arreglos cuidadosamente preparados acompañaron a los creyentes, creando un ambiente de recogimiento, devoción y solemnidad.
Durante la celebración eucarística, los asistentes escucharon atentos la misa, en la que se resaltó el significado espiritual de la Candelaria, una fecha que recuerda la presentación del Niño Jesús en el templo.
Al concluir la ceremonia, el sacerdote realizó la bendición de los Niños Dios, momento en el que las familias se acercaron con respeto y fe, elevando oraciones por la salud, el bienestar y la protección de sus hogares.
Entre los testimonios que se compartieron destacó el de una mujer que lleva más de 20 años asistiendo a esta celebración con su Niño Dios, a quien adoptó después de que fuera abandonado. Explicó que desde entonces se convirtió en una tradición personal acudir cada año a la iglesia para bendecirlo.
“Para mí es muy importante, ya es parte de mi familia”, comentó mientras sostenía la imagen con cariño.
Asimismo, otra feligresa relató que tiene más de 40 años con su Niño Dios y que ha cumplido fielmente con la tradición de vestirlo y llevarlo a bendecir. Señaló que, una vez que cumplió tres años —como lo marca la costumbre— continuó presentándolo cada año. “Nunca he dejado de venir, es una promesa y una muestra de fe”, expresó.
De acuerdo con los feligreses la celebración del Día de la Candelaria es la permanencia de una tradición que se transmite de generación en generación.
Poblanos acuden a comprar tamales
Este 2 de febrero, diversos puestos de tamales registraron una notable afluencia de clientes en distintos puntos de la ciudad de Puebla, impulsada por la tradición que marca que quien encontró el muñeco en la rosca debe pagar los tamales. Desde tempranas horas, familias, trabajadores y grupos de amigos se dieron cita para cumplir con la costumbre y compartir los alimentos.
Vendedores señalaron que la demanda aumentó considerablemente en comparación con días habituales, especialmente durante la mañana y al mediodía. Muchos clientes acudieron específicamente para “pagar la manda” tras la partida de rosca, mientras que otros aprovecharon la ocasión para convivir y disfrutar de los sabores tradicionales.
Entre los tamales más solicitados destacaron los clásicos dulces, los de rajas con queso y los jarochos, estos últimos preparados con carne de cerdo y salsa roja, muy populares entre los comensales. Los puestos ofrecieron además atole y bebidas calientes para acompañar los platillos.
Algunos tamaleros también innovaron con sabores extra que llamaron la atención del público, como tamales de chocolate, cajeta, piña, mole y combinaciones especiales. Estas opciones ampliaron la oferta y atrajeron a clientes que buscaban algo diferente para compartir con la familia.
Carmen, acudió a comprar más de 20 tamales ya que le tocó pagar después de que el pasado 6 de enero saco muñeco en la rosca.
Abundó, que es una forma de convivir con sus seres queridos, además de mantener viva una tradición que ha pasado de generación en generación.
"Siempre es un buen pretexto el día de la Candelaria para volver a ver a la familia, además de disfrutar de nuestra rica gastronomía", expreso.
En general, los tamaleros calificaron la jornada como positiva y exitosa, destacando las buenas ventas y la respuesta del público.
CHM