San Gabriel Chilac es un municipio náhuatl que se distingue en la región de Tehuacán por sus tradiciones, su fiesta patronal, sus posadas y los vistosos altares que colocan en el Mikilthuitl, -la fiesta de los muertos- la cual inicia desde el 28 de octubre.
Es en esta fecha cuando se colocan las ofrendas en memoria de quienes han fallecido. Pero esta conmemoración a los muertos comienza cuatro meses atrás, cuando los artesanos van reuniendo los materiales que ocupan en la elaboración de las tradicionales ceras adornadas, uno de los elementos principales de los altares de Chilac.
Pues representan la luz que guía a las almas desde el Mictlán, las cuales regresan a la tierra en temporada de Todos Santos.
Inicio de preparativos
De acuerdo con la creencia católica, el 29 de septiembre, día de San Miguel Arcángel inician “con la compañía del Arcángel, empiezan a caminar las almas del Mictlán hacia nosotros, San Miguel Arcángel los acompaña” afirma Isabel Martínez González, artesana de San Gabriel Chilac.
La tradición dicta que quienes fallecen a partir del 29 de septiembre, no tienen ofrenda en noviembre, la colocan al año siguiente.
Son estos difuntos los que ayudan a las almas a regresar a la tierra y visitar sus ofrendas, donde están las ceras, ellos también son la luz que ilumina su sendero. Para los nacidos en Chila, las ceras son un elemento importante, iluminan el camino de las almas que en estos días llegan de visita para convivir con su familia.
Isabel Martínez nos comenta en entrevista que ella se ha dedicado a decorar ceras por muchos años, y explica que para estos días hay dos tipos de ceras: las blancas son colocadas sólo en las ofrendas de niños, niñas o personas adultas que no se casaron, pues se consideran que sus almas son puras.
Mientras que para los adultos que tuvieron una vida conyugal, las ceras son amarillas; en ambos casos, pueden ser labradas o lisas, el tamaño varía de acuerdo al presupuesto de la persona que la va a obsequiar.
Los cirios regularmente son adornados con flores artificiales blancas, follaje verde, se le agrega una flor rosa para mujeres o azul para varones, según sea el caso. Y sus precios varían, pues van desde los 300 a los 800 pesos.
Isabel nos confiesa que el follaje que colocan en cada cera lo van combinando para hacerlas más atractivas, para dar colorido a los altares, para que resalten a la distancia. Quienes se dedican a este oficio saben cómo hacer los cortes de las flores y la manera de colocarlas en el cuerpo del cirio para ir dando forma y vista.
Cabe destacar que en cada cera, al centro se le coloca un círculo de papel donde está escrito el nombre del difunto.
La tradición que tienen en San Gabriel Chilac es que estas ceras sean colocadas en la primera ofrenda, las llevan hijos, hermanos, padres, padrinos u otros familiares.
“Aquí acostumbran que en la primera ofrenda, cada uno de los familiares cercanos, lleven una canasta con fruta, comida y las ceras que colocan en el altar para iniciar la fiesta a los fieles difuntos” agrega Isabel.
Una de las creencias que hay en la colocación de ceras, es que si el difunto no ha tenido la suficiente luz, al colocar los cirios en sus ofrendas, se observa cómo se consumen con más rapidez.
La ofrenda la colocan en canastas si son mujeres y tenates si se dedican a varones. Al ponerla, el familiar pronuncia el nombre del difunto, le dice “esta cera te la trajo tu hijo, compadre, primo, según sea el familiar”.
Para hacer estos regalos, muchas personas desde principios de octubre van haciendo los apartados de cuantas ceras van a querer, así como el tipo de decorado que requieren.
En San Gabriel Chilac, esta es una tradición que se ha transmitido a través de las generaciones, por la demanda que hay, son varios los lugares donde se tienen a la venta estas vistosas ceras, porque la gente se prepara para recibir con altares iluminados a sus muertos, a quienes nunca se olvida y siempre se les desea una gran luz.
AAC