• Chapulco, Puebla: arte religioso con identidad hecho de palma y trigo

  • Artesanos de Chapulco mantienen viva una tradición de más de cuatro generaciones al elaborar figuras religiosas y decorativas con materiales naturales, cuya venta se intensifica en Semana Santa.
Apolonia Amayo
Puebla /

Rosalina Ramírez, artesana de la palma | Andrés Lobato

En cada tejido que materializan con palma, avena, linaza y trigo, los artesanos de Chapulco dejan un trozo de su existencia; una vida que por años han dedicado a esta noble actividad que les ha permitido abrir puertas en distintos estados del país e incluso en el extranjero, donde sus obras son admiradas y adquiridas.

Esta población, situada a unos 15 kilómetro al norte de Tehuacán, está asentada en una “joya” rodeada de dos cerros verticales que parecen inhóspitos; sin embargo, la vegetación que logran acumular representa una riqueza para los artesanos, quienes conocen cada temporada y lo que esta puede proveerles.

Te recomendamos
Semana Santa 2026 en la Basílica de Guadalupe: fechas, horarios y todas las actividades | Calendario completo

Se habilitan de materia prima

La artesanía con naturaleza muerta no es reciente en Chapulco; son más de cuatro generaciones las que han trabajado en esta actividad, señaló Martín Martínez, artífice de 70 años, quien destacó que hombres y mujeres se involucran desde temprana edad.

Incluso, personas que no son originarias de esta población, al establecerse en ella, adquieren los conocimientos y adoptan este oficio como propio, al reconocer la importancia económica que representa para el sustento familiar.

Hasta hace 30 años, la principal pieza que elaboraban para vender en Semana Santa eran las palmas tejidas para el Domingo de Ramos en diversas poblaciones de la región.

Martín Martínez, artesano de la palma | Andrés Lobato

Diversificación por ingenio

La llegada de nuevas generaciones impulsó la innovación. Rosalinda Ramírez Celestino, representante de los artesanos, explicó que comenzaron a incorporar nuevos materiales y a crear figuras distintas para atraer a los compradores.

Para obtener materia prima, se trasladan al campo en busca de vegetación o la adquieren con recolectores. Posteriormente realizan la selección y el teñido con anilina de tallos de trigo disecado, avena, pasto, linaza y palma, entre otros, para iniciar el tejido.

Actualmente elaboran alrededor de 15 figuras religiosas, en distintos tamaños, que pueden colocarse en altares, vehículos y otros espacios.

Para los habitantes de Chapulco, esta actividad no solo es un trabajo, sino parte de la convivencia familiar, donde comparten conocimientos y crean nuevas piezas de manera colectiva.

Carla Orozco artesana de la palma | Andrés Lobato

Transmisión de conocimiento

En esta comunidad, la mayoría de sus habitantes se dedica a la elaboración de estas artesanías, señalaron María Teresa Rangel Santos y Susana Santiago Trujillo, quienes continúan con el oficio heredado de sus antepasados.

Rosalinda Ramírez destacó que familias completas han adoptado esta tradición, como el caso de “la vecindad del chavo”, donde varios integrantes se dedican a esta actividad.

Los adultos han procurado que esta tradición no se pierda, por lo que transmiten los conocimientos a niños y jóvenes, quienes aportan su creatividad en cada pieza.

Maria Teresa Rangel, artesana de la palma | Andrés Lobato

Temporada que sobresale

Para los artesanos de Chapulco, la Semana Santa es una de las temporadas más importantes, por lo que desde noviembre comienzan a trabajar en la elaboración de piezas religiosas.

Durante estas fechas, venden al mayoreo y menudeo, incluso por docena, a compradores que llegan de distintas regiones. Sin embargo, enfrentan prácticas como el regateo, que reduce sus ganancias pese al esfuerzo invertido en cada pieza.

Algunos artesanos se trasladan a ciudades como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla y Veracruz, e incluso exportan sus productos a Estados Unidos, mientras otros abastecen el mercado regional.

Además, han diversificado su producción hacia artículos decorativos, como centros de mesa, jarrones, arreglos florales y coronas, utilizados en eventos como bautizos, primeras comuniones y bodas, manteniendo siempre el sello distintivo de los chapulquenses.

Carmen Santiago, artesana de la palma | Andrés Lobato

AV


LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite