• ¿Quién entra y cómo lo atienden? Copred documenta discriminación en antros y restaurantes de CdMx

  • Una investigación del Copred reveló que el 62.2% de los bares y antros de la CdMx ejerce la negativa de acceso por apariencia o vestimenta, mientras que el 70.3% de los restaurantes se da un trato desigual durante el servicio.
Angela Molina
Ciudad de México /
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En los centros de ocio nocturno, la discriminación suele ocurrir antes de que una persona entre. En los restaurantes, puede aparecer después, al asignarle una mesa o atenderla de manera distinta. Esa es una de las principales diferencias que encontró el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) al estudiar ambos sectores.

Entre las personas titulares de bares, antros y discotecas consultadas, 62.2 por ciento identificó la negativa de ingreso como la práctica discriminatoria más recurrente. En el sector restaurantero, 70.3 por ciento señaló el trato desigual durante el servicio. Son percepciones de quienes respondieron las encuestas, no mediciones de cuántos establecimientos discriminan.

La perspectiva de la clientela apunta en la misma dirección. En una segunda encuesta presentada por el Consejo, 50 por ciento de quienes respondieron sobre espacios de ocio nocturno señaló la negativa de ingreso entre las prácticas discriminatorias. Entre las personas consultadas sobre restaurantes, 44.1 por ciento identificó diferencias en la calidad de la atención y el mismo porcentaje mencionó diferencias en la amabilidad del trato.

Geraldina González de la Vega Hernández, presidenta del Copred, explicó en entrevista con MILENIO que los resultados coinciden con las quejas que recibe el organismo: en restaurantes se denuncia el trato diferenciado, mientras que en los centros nocturnos aparecen casos de personas a quienes no se les permite entrar.

“La clientela de lo que se queja muchas veces es del trato diferenciado en los restaurantes o de que, pues, que no se les permite el ingreso en los centros nocturnos o de ocio nocturno”, afirmó.

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La apariencia todavía decide quién entra

La forma de vestir, la imagen corporal y la percepción sobre cuánto puede gastar una persona siguen influyendo en el acceso a estos espacios. En la encuesta a titulares de establecimientos de ocio nocturno, el 81.1 por ciento consideró que hay personas excluidas por su apariencia; entre quienes respondieron por el sector restaurantero, la proporción fue de 44.4 por ciento.

El estudio del Copred sobre establecimientos mercantiles advierte que, en bares y antros, los filtros de entrada pueden justificarse mediante ideas de seguridad o exclusividad. En los restaurantes, el trato desigual puede ser menos visible: una espera más larga, una mesa distinta o una atención de menor calidad.

La presentación del segundo estudio, centrado en la clientela, identifica además barreras para personas indígenas, afrodescendientes y morenas; personas con discapacidad; y personas de la diversidad sexual y de género. Recoge experiencias que van desde negar la entrada hasta impedir a personas trans el uso de baños acordes con su identidad.

El estudio señala que restaurantes y bares justifican los filtros de acceso por supuestos motivos de seguridad. | Foto: Agencia EsImagen

Lilyan, una persona no binaria, relató que vivió una situación similar en un bar de Coapa. Mientras estaba en el baño, una trabajadora fue por el personal de seguridad y dijo que había entrado un hombre. Lilyan contó que tuvo que salir antes de poder usar el sanitario para responder a la acusación. “Tuve que alzarme la playera para que viera mi top deportivo que llevaba abajo”.

La mujer le pidió disculpas, pero el momento no terminó ahí. Según Lilyan, el personal del establecimiento se mantuvo pendiente de la situación de una forma que le resultó fastidiosa. “Fue muy incómodo. Se sintieron todavía miradas”, recordó. Para Lilyan, los baños públicos son un espacio donde este tipo de episodios puede repetirse.

Para las personas con discapacidad, el problema persiste incluso cuando logran ingresar. La falta de accesibilidad física, de opciones para consultar el menú y de personal capacitado limita el servicio que pueden recibir.

El estudio sobre establecimientos indica que sólo 38 por ciento de los negocios del sector restaurantero que respondieron contaba con algún menú adaptado para personas con discapacidad visual.

​La discriminación también alcanza a quienes trabajan ahí

Los estudios muestran otra diferencia de perspectivas: mientras titulares y gerencias suelen hablar de la discriminación en términos generales, las personas trabajadoras la describen a partir de lo que ocurre en su jornada. En los restaurantes mencionaron el reparto de tareas y propinas, las jerarquías y el trato de la clientela. En el ocio nocturno apareció además la exigencia de cumplir con cierta imagen para ser contratadas o conservar el empleo.

Entre 2023 y 2025, el Copred registró 68 casos denunciados de discriminación laboral en establecimientos mercantiles, de acuerdo con el estudio. Entre los motivos señalados por el organismo se encuentran el embarazo, la condición de salud y el género.

Un dato relevante que el informe señala es que algunas personas titulares reportaron tener políticas para atender quejas, pero trabajadores participantes en los grupos de enfoque dijeron desconocer esos mecanismos o no haber recibido protocolos. La existencia de una política escrita, por tanto, no garantiza que el personal sepa cómo pedir ayuda ante un caso de discriminación o acoso.

González de la Vega sostuvo que los negocios “tendrían que revisar todos los procesos de contratación y de promoción, eliminar los requisitos relacionados con apariencia física, expresión e identidad de género”. También planteó capacitación y medidas de accesibilidad para el personal.
En los restaurantes, los empleados también pueden sufrir discriminación. (Yazmín Sánchez)

La clientela puede intervenir en estas prácticas. Según el estudio, hay consumidores que piden cambiar de mesa o retirar a otras personas por prejuicios; quienes trabajan en el lugar también relataron recibir tratos discriminatorios de los clientes. El COPRED propone que los establecimientos cuenten con reglas claras para atender esas solicitudes sin vulnerar los derechos de comensales ni trabajadores.

Ante una denuncia, la presidenta del Consejo precisó el alcance de la institución. “Es un procedimiento restaurativo no sancionador; el Copred no sanciona”. Explicó que se busca una conciliación y un acuerdo de reparación entre las partes. Si no se alcanza, el organismo investiga y puede emitir una opinión jurídica con medidas de reparación.

El estudio sobre personas trabajadoras reunió 84 respuestas de titulares de restaurantes y centros de ocio nocturno, además de grupos de enfoque con 30 participantes. La presentación del estudio sobre clientela reporta 138 respuestas y grupos de enfoque con 18 personas. Las muestras no son representativas de todos los establecimientos ni de toda la clientela de la Ciudad de México, pero sus resultados permiten identificar prácticas y experiencias que requieren atención.

AH

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