Con el inicio de las vacaciones de verano, miles de niñas, niños y adolescentes dejan las aulas para disfrutar de un periodo de descanso; para muchas familias, los cursos de verano representan una alternativa para mantener a los menores activos mientras los padres continúan con sus actividades laborales.
Al respecto, María Guadalupe Hernández Chávez, coordinadora interina de Formación Integral de Profesores y Tutores de la Universidad Iberoamericana Puebla, señaló que antes de inscribir a un menor en un curso de verano, es fundamental verificar que el lugar cumpla con las condiciones necesarias para garantizar su seguridad.
“Es importante confirmar que el personal esté debidamente capacitado para atender a niñas y niños, que las instalaciones cuenten con medidas de seguridad, protocolos de Protección Civil, salidas de emergencia, botiquín y supervisión permanente”, dijo, al añadir que el espacio debe brindar tranquilidad a las familias y que no pongan en peligro la integridad de los menores.
En entrevista con Multimedios Puebla, reconoció que no todas las familias tienen la posibilidad de costear un curso de verano, cuyos precios pueden oscilar hasta los cinco mil pesos, dependiendo de la duración y las actividades que ofrecen.
Por lo que indicó que dejar a los hijos al cuidado de los abuelos, familiares o incluso en casa puede ser una alternativa, siempre y cuando se procure que permanezcan en un entorno seguro y bajo la supervisión de un adulto responsable.
Diversión y descanso
María Guadalupe Hernández Chávez reiteró que un buen curso de verano es aquel que responde a las necesidades que en este momento tienen los niños y niñas, toda vez que pueden venir de un ciclo escolar cansado y que inscribirlos a talleres, en lugar de descansar, puede estresarlos más.
“Deben tomar en cuenta los intereses de los hijos. Un buen curso puede ser de deporte, ciencia, arte o tecnología, pero lo importante es que responda a los intereses del menor. Si su edad lo permite, debería participar en la decisión de inscribirse”.
En este sentido, reconoció que, en ocasiones, los padres buscan mantener a sus hijos activos; sin embargo, también llegan cansados tras concluir el ciclo escolar, por lo que un poco de ocio de vez en cuando no está mal.
Apuntó que, en algunos casos, los cursos de verano saturan a los niños con demasiadas actividades y, en otros, carecen de un objetivo pedagógico, pues funcionan únicamente como una guardería para que los menores pasen el tiempo, lo que incluso puede llegar a hartarlos.
“Si un niño va a un curso de verano regresa emocionado, platicando lo que le pasó y con ganas de volver, es porque es una buena elección. Esto puede ser una opción importante para que los niños sigan aprendiendo, pero de manera lúdica y sin la presión de las calificaciones escolares”.
Equilibrio saludable
En este sentido, Socorro Paquini, madre de dos hijas de 8 y 5 años, detalló que disfrutará las vacaciones junto con sus pequeñas, a quienes las dejará descansar algunos días, pero otros acudirán a cursos deportivos y clases de inglés, así como seguirán actividades planeadas en conjunto con su esposo, para que las niñas no se aburran.
Vamos a descansar tantito de los libros, de levantarnos temprano, pero tratamos de meterles una pequeña rutina para que no se aburran; entonces van a clases de inglés, deportes como básquet, fútbol y psicomotricidad.
En tanto, Paulina García Paquini, de 8 años, relató que aprovechará estas vacaciones para despertarse tarde, jugar videojuegos. “Psicomotricidad, básquet son los deportes que hago”.
Erika García Paquini, de 5 años, abundó que juega con su hermana en el parque en compañía de su mamá, así como ver la tele y hacer ejercicio.
Ofertas recreativas
En Puebla se tiene una amplia oferta de cursos de verano con costos que oscilan entre los mil y los 3 mil pesos, dependiendo de la institución, la duración y las actividades incluidas. Además de campamentos que llegan a costar casi los 14 mil pesos.
Estos programas ofrecen una amplia diversidad de disciplinas, que abarcan desde actividades deportivas y recreativas hasta talleres culturales y artísticos.
Tan sólo la BUAP cuenta con un campamento de verano, que será del 27 de julio al 21 de agosto, con un costo de 2 mil 400 para el público en general, y de 2 mil 200 para los trabajadores de la Universidad. Este será de 9 de la mañana a 14:00 horas, y está dirigido para niños de 5 a 15 años.
Asimismo, la institución cuenta con otros cursos como raqueta, con un monto de 2 mil pesos, para niños de 7 a 17 años; el curso de gimnasia, de 6 a 15 años.
El curso de futbol es para niños de 5 a 15 años, con un monto de inscripción de 2 mil pesos, de 9:00 a 13:00 horas. Por su parte, el de natación será del 4 al 28 de agosto, de martes a viernes, para niños de 5 a 15 años.
En tanto, la Secretaría de Cultura del Gobierno de Puebla tendrá un curso de verano para niñas y niños de 7 a 12 años, con actividades enfocadas en el arte, la creatividad y el patrimonio cultural, con un costo de 250 pesos.
El Museo Amparo cuenta con cursos de verano por semanas, para niños de 6 a 12 años, cuyo costo va de los mil a 3 mil pesos.
Finalmente, el campamento de verano de Africam Safari tiene un costo de 13 mil 650 pesos por cinco semanas, y sólo es para niños de 4 a 15 años de edad; de tal forma, la oferta de cursos de verano en Puebla abarca opciones para distintos presupuestos e intereses.
CHM