M+.- Un derrame de vinaza que puede alcanzar el millón de litros encendió las alertas ambientales en Atotonilco el Alto, Jalisco, ante el riesgo de contaminación de cuerpos de agua, afectaciones al suelo y daños a los ecosistemas que pueden derivar en un nuevo ecocidio en la región.
El incidente ocurrió el pasado lunes 2 de noviembre, luego de que una represa utilizada para almacenar este residuo líquido sufriera una fractura a la altura del kilómetro 141 de la carretera Atotonilco-Ayotlán, en el tramo que conduce hacia Tototlán, en el oriente de la entidad.
El reporte fue recibido por la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco cinco minutos antes de las 16:00 horas de ese día. La infraestructura, perteneciente a una empresa dedicada al tratamiento de vinaza para separar el residuo del agua, tenía una capacidad aproximada de un millón de litros, volumen que habría sido liberado tras la ruptura.
Como medida preventiva, las autoridades cerraron 500 metros lineales del tramo carretero para facilitar las labores de contención y evitar que la sustancia llegara a la presa de San Onofre.
MILENIO estuvo en el lugar horas después del incidente.
El camino ya estaba liberado y el tránsito vehicular continuaba como si nada hubiera ocurrido. Sin embargo, a los costados de la carretera, el escenario contaba otra historia.
Lo primero que golpeaba era el olor: una mezcla penetrante de sustancias ácidas, fermentación concentrada y agave podrido. Un olor tan intenso, casi picante, que se introducía en las fosas nasales.
A los costados permanecían las evidencias de lo ocurrido horas antes. La tierra estaba completamente impregnada e hinchada por el líquido, mientras montículos de sedimentos y suelo removido daban cuenta de los intentos por mezclar y contener la vinaza para evitar que se extendiera hacia las tierras fértiles de la zona.
Un rastro de más de 200 metros seguía la trayectoria del derrame. En algunos puntos, los encharcamientos no parecían de agua, sino de una sustancia pantanosa y espesa, que formaba una capa aceitosa sobre el suelo, con tonalidades de apariencia química y un leve burbujeo.
El rastro se perdía detrás de una barda delimitada con alambre de púas.
En la entrada de la empresa, identificada como Tratadora de Aguas Residuales de Los Altos, S.A. de C.V., el portón permanecía cerrado.
Sobre la estructura habían sido colocados avisos de clausura de la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente (Proepa), así como sellos de clausura del municipio de Ayotlán. Cintas amarillas de precaución y acordonamiento rodeaban el perímetro.
Alrededor de las 17:00 horas de ayer martes, una excavadora removía la tierra contaminada. La levantaba y volteaba en un intento por retirar el material impregnado, a escasa distancia de decenas de parcelas de agave. Tan sólo en el tramo de Atotonilco a Ayotlán se contabilizaron más de una decena de estas parcelas.
Hacia las 17:30 horas, algunos trabajadores salieron de las instalaciones, aparentemente al concluir su jornada. Minutos después, exactamente a las 18:00 horas, ingresaron dos pipas selladas, identificadas con la leyenda "Vinaza". Los vehículos entraron sin contratiempos, como si regresaran de su jornada para entregar el equipo.
La vinaza asfixia a los peces y altera la composición química del agua
La preocupación no es menor y tiene sustento científico.
La vinaza es un residuo líquido generado durante la fabricación de alcohol, principalmente en las industrias tequilera y azucarera. Se trata del líquido que permanece después de separar el alcohol mediante el proceso de destilación, posterior a la fermentación alcohólica de los azúcares.
Aunque puede aprovecharse para producir fertilizantes o biogás, cuando no recibe un tratamiento adecuado se convierte en un contaminante capaz de provocar graves daños ambientales.
Su apariencia suele ser oscura, con tonalidades entre cafés y rojizas, un olor intenso y elevadas concentraciones de materia orgánica, sales minerales y compuestos ácidos. Uno de sus mayores peligros radica en su capacidad para agotar el oxígeno disuelto en el agua.
El director de la División de Ciencias Agropecuarias e Ingenierías del Centro Universitario de los Altos (CUAltos), Alejandro Pérez Larios, advirtió que este residuo representa un riesgo ambiental importante debido a su elevada carga orgánica, acidez y presencia de compuestos potencialmente tóxicos.
Cuando la vinaza llega a una presa, un río o un arroyo, las bacterias comienzan a descomponer la materia orgánica que contiene. Para hacerlo, consumen el oxígeno disuelto en el agua.
Conforme aumenta la concentración de materia orgánica, también se incrementa el consumo de oxígeno, hasta que sus niveles pueden resultar insuficientes para mantener con vida a los peces.
Sin el oxígeno necesario, los peces pierden la capacidad de obtenerlo mediante sus branquias, se asfixian y pueden morir en grandes cantidades.
A este fenómeno se suma la acidez de la vinaza, que modifica las condiciones químicas del agua y agrava los efectos sobre los organismos que habitan en ella. Los daños también pueden alcanzar a los huevos, las larvas y las plantas acuáticas.
La contaminación se intensifica cuando los peces muertos comienzan a descomponerse, pues sus restos incorporan más materia orgánica al agua y provocan un consumo adicional de oxígeno.
De esta manera se genera un círculo de deterioro ambiental que dificulta la recuperación de los ecosistemas afectados: la materia orgánica reduce el oxígeno disponible, la falta de oxígeno provoca la muerte de organismos y su descomposición incrementa nuevamente la demanda de oxígeno.
Además de sus efectos sobre los cuerpos de agua, la vinaza puede alterar las características del suelo, afectar los cultivos e infiltrarse hacia los mantos acuíferos.
Su descomposición también produce gases como metano y dióxido de carbono, además de compuestos responsables de olores desagradables.
Por cada litro de tequila se generan hasta 15 litros de vinaza
El problema adquiere otra dimensión cuando se considera el volumen de residuos que genera la industria tequilera.
De acuerdo con el especialista del Centro Universitario de los Altos, por cada litro de tequila producido pueden generarse entre siete y 15 litros de vinaza, dependiendo de los procesos industriales y las tecnologías utilizadas en cada destilería.
Otras estimaciones del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ) sitúan esa generación entre 10 y 12 litros de vinaza por cada litro de tequila.
Esto significa que, por cada millón de litros de tequila elaborado, la industria puede generar hasta 15 millones de litros de este residuo.
La proporción representa un enorme desafío para el manejo, tratamiento y disposición de los desechos industriales, particularmente en Jalisco, donde se concentra la mayor parte de la actividad tequilera del país.
Pérez Larios consideró necesario que las empresas inviertan en infraestructura especializada y tecnologías que permitan reducir el impacto ambiental de estos residuos.
Entre las alternativas mencionó la digestión anaerobia, los tratamientos aerobios, los humedales artificiales, la electrooxidación y los procesos de oxidación avanzada.
Estas tecnologías pueden contribuir al tratamiento de la vinaza, la recuperación de agua y el aprovechamiento de algunos de sus componentes, siempre que se apliquen bajo condiciones técnicas adecuadas.
Proepa impone clausura total e inicia procedimiento sancionador
El procurador estatal de Protección al Ambiente, Íker Frangie Martínez Gallardo, confirmó que personal de la dependencia mantiene una inspección en el sitio para determinar las causas del derrame, las condiciones en que se almacenaba el residuo y las posibles responsabilidades.
Explicó que, desde el 2 de noviembre, la dependencia mantiene coordinación con las autoridades de Protección Civil municipal y estatal para atender las consecuencias del incidente.
El funcionario reconoció que todavía desconocen en qué etapa del proceso de tratamiento se encontraba la vinaza al momento de la ruptura de la represa.
“Desconozco en este momento, por la inmediatez del asunto, en qué etapa estaba esa vinaza, pero sí, sí puede tener afectaciones al medio ambiente”, advirtió ayer 3 de noviembre, durante su asistencia al Congreso de Jalisco para una comparecencia ante diputados.
Tras las revisiones realizadas, la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente impuso este 3 de noviembre la clausura total de la empresa Tratadora de Aguas Residuales de Los Altos, S.A. de C.V., dedicada al coprocesamiento de bagazo y vinazas.
Como consecuencia de estos hechos, la Proepa iniciará un procedimiento administrativo sancionador, en forma de juicio, conforme a la normatividad aplicable.
La empresa contará con un plazo de 15 días para ejercer su derecho de defensa y presentar las manifestaciones que considere pertinentes.
La historia se repite: en 2021 murieron 60 toneladas de peces por contaminación con vinaza
El derrame registrado en Atotonilco el Alto recuerda lo ocurrido en 2021 en la presa de San Onofre, ubicada en el municipio de Ayotlán, donde alrededor de 60 toneladas de peces murieron como consecuencia de una contaminación con vinaza.
Aquel episodio fue calificado como un ecocidio y dejó graves afectaciones en el ecosistema, además de daños económicos para los pescadores de la zona, quienes perdieron parte de su sustento.
En ese momento, las autoridades estimaron que la recuperación total del ecosistema podría tardar hasta cinco años.
La contaminación de los cuerpos de agua por vinaza constituye uno de los principales problemas ambientales asociados con la industria tequilera en Jalisco, una situación que durante años se ha manejado como un secreto a voces.
Ahora, el derrame de hasta un millón de litros de este residuo vuelve a colocar el problema en el centro de la atención ambiental y reaviva el temor de que se repitan las consecuencias de 2021.
El nuevo incidente vuelve a exhibir uno de los mayores desafíos de la industria tequilera: mantener una producción a gran escala sin que los residuos generados durante sus procesos de fabricación terminen convirtiéndose en una amenaza para el agua, el suelo, los ecosistemas y las comunidades que dependen de estos recursos.
CH