Huaquechula: innovación y tradición alrededor de los altares monumentales de Día de Muertos

Con catrinas, xoloscuincles y actividades culturales, festival entorno a la visita de los difuntos es reflejo de la importancia que en la Mixteca de Puebla se le da a estas tradiciones.

Día de Muertos en Huaquechula, Puebla: tradición que se transforma | Jesús Zavala
Puebla /
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Cada año en Huaquechula, los altares monumentales se roban la mirada, asombro y respeto de los turistas y visitantes que conoce de esta tradición que se encarga de celebrar la cinética entre la vida y la muerte en Puebla. No obstante, ahora, los altares no son el único atractivo turístico y cultural que sorprende a los visitantes en Día de Muertos, pues con catrinas, xoloscuincles y actividades culturales, un festival entorno al retorno de los difuntos es reflejo de la importancia que en la mixteca se le da a las tradiciones, sus raíces y sus antepasados.

Ahora con una organización más profesional y con inclinaciones directas a la apreciación turística de esta tradición, Huaquechula presentó el corredor de ofrendas 2026, donde 34 familias abrieron las puertas de sus hogares para que los visitantes apreciaran los altares monumentales a sus santos difuntos durante el Día de Muertos.

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En el recorrido, ahora también los turistas pueden tomarse fotografías en los arcos de cempasúchil, cartoneria de xoloitzcuintles monumentales, personajes caracterizados, catrines, un río de trajineras, un cementerio de parodia con mensajes humorísticos, y además presentaciones culturales como voladores de Papantla, danza tradicional, música y misas.

No obstante, además de la verbena popular, los altares monumentales son como cada año el mayor atractivo de esta comunidad en Puebla, donde las ceras escamadas, pan tradicional, los niños chillones, telas corrugadas, flor de cempasúchil y de más elementos recodaron lo importante de esta celebración.

Por tradición estos altares, representan sus tres niveles, el del mundo terrenal con todo aquello que el difunto apreció en vida, como comidas, bebidas, pasiones y objetos personales; el segundo nivel es el espacio entre el cielo y la tierra, donde se ven las representaciones de los niños chillones donde la familia lamenta la partida de su ser querido; y el tercero, donde todo lo celestial enaltece el catolicismo en estas ofrendas.

Resulta interesante que a pesar de tratarse de una tradición ubicada históricamente en Huaquechula desde el siglo XVI, e incluso con nombramiento oficial como Patrimonio Cultural del Estado de Puebla en 1997, es hasta este 2026, que el proyecto de turismo cultural al rededor de estos altares parece plenamente consolidado. 

El uso de herramientas tecnológicas como mapas digitales, un grupo de guías turísticos locales, un circuito amplio de recorrido de apreciación, gastronomía y atracciones culturales, son parte de los elementos que rescataron este año.

AAC

  • Jesús Zavala
  • Reportero de nota roja

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