M+.- En Jalisco, no todas las personas que llegan al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) regresan con sus familias. La falta de recursos económicos no es la única razón por la que decenas de cuerpos terminan siendo inhumados por el Estado en Jalisco.
En algunos casos, las autoridades no logran localizar a familiares; en otros, las propias familias reconocen a la persona fallecida, pero deciden no reclamar el cuerpo por conflictos personales, abandono o desinterés.
“Puede pasar que no encontramos a nadie, puede pasar que la familia sí nos diga: ‘sí, pero no tengo recursos’, o puede pasar que nos diga: ‘pues sí, sí es, pero no tengo interés en ello’”, explicó a MILENIO el director general del Instituto, Alejandro Axel Rivera Martínez.
Actualmente, el IJCF mantiene alrededor de tres mil personas fallecidas no identificadas cuyos archivos básicos de identificación ya fueron completados.
“Es decir, toda la parte forense fue completada, pero tuvo que inhumarlos el Estado porque no hay una familia con la que haya dado una confronta positiva”.
En lo que va de 2026, el instituto registra 159 confrontas positivas de ADN; es decir, casos donde ya existe coincidencia genética entre una persona fallecida y una familia.
No obstante, aun después de obtener la coincidencia genética, el proceso requiere validaciones y trámites ministeriales antes de concretar la identificación legal y la restitución del cuerpo.
Este año, el IJCF ha inhumado a 90 hombres y 13 mujeres que ya estaban identificados, pero cuyos cuerpos no fueron restituidos a sus familias. A ello se suman 24 hombres y diez mujeres que permanecían sin identificar al momento de su inhumación.
Proceso minucioso
El proceso que sigue cada cuerpo desde su llegada al Servicio Médico Forense es amplio y puede durar meses. Todo inicia cuando el Ministerio Público solicita al instituto la realización de la autopsia y el resguardo del cadáver.
Algunos cuerpos llegan con una identidad tentativa, ya sea por una credencial, porque algún vecino los reconoce o por referencias preliminares. Sin embargo, otros ingresan sin ningún dato que permita saber quiénes son.
Ante cualquier caso, el IJCF inicia un “archivo básico de identificación”, un expediente integrado por diversos estudios científicos y periciales que permiten establecer la identidad de la persona fallecida.
El primero de ellos es el levantamiento del cadáver realizado por criminalística. Después viene la autopsia con fines de identificación, donde, además de determinar la causa de muerte, los médicos documentan características físicas particulares.
“El médico tiene que reconocer algunas características que pudieran ser de utilidad para identificarle. Por ejemplo: tatuajes, cicatrices, lunares, cirugías previas, amputaciones”, precisó.
A ello se suma el trabajo de odontología forense, donde especialistas revisan las piezas dentales y elaboran un odontograma con fotografías y características específicas de la dentadura.
“Hay un experto que revisa la boca, revisa si tiene fracturas, falta de dientes, si tiene amalgamas, si tiene resinas o restauraciones; cómo están las características de sus dientes”.
También interviene el área de antropología forense, que analiza desde el desarrollo óseo hasta rasgos físicos que ayuden a determinar sexo, rango de edad, estatura aproximada y otras particularidades.
“En ese caso, entonces, el antropólogo revisa los huesos y nos dice si es hombre, si es mujer, su estatura aproximada y si tiene algunas características esqueléticas específicas que también pudieran ayudar para la identidad”.
Además, a todos los cuerpos se les toman muestras genéticas, las cuales pueden obtenerse de sangre, músculo, cartílago, hueso o incluso dientes, dependiendo del estado en que se encuentre el cuerpo.
Otro de los mecanismos clave son las huellas dactilares, cuando las condiciones físicas lo permiten. Estas pueden cotejarse con bases de datos criminalísticas, con el Instituto Nacional Electoral (INE) o con documentos oficiales proporcionados por familiares. “Dentadura, huellas dactilares y ADN son 100 por ciento seguros”, sostuvo el director.
Alternativas para conocer identidad
Sin embargo, aun cuando el instituto logra establecer la identidad de una persona fallecida, no siempre existe una familia que acuda por el cuerpo.
En los casos donde la familia carece de dinero para sepultar al fallecido, existen apoyos institucionales. Si la muerte estuvo relacionada con un delito, la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas puede apoyar con gastos funerarios. En otros casos, el DIF Jalisco brinda respaldo para algunos trámites.
“Por ejemplo, si fue víctima de violencia criminal, la Comisión Local de Víctimas les puede dar apoyos. Si no fue víctima de violencia, el sistema DIF Jalisco también les da apoyos para los trámites funerarios”, señaló Rivera Martínez.
No obstante, cuando ninguna de estas opciones prospera, el Estado termina realizando la inhumación. “Entonces ya el Instituto, junto con la Fiscalía, decidimos inhumar a esas personas”.
El tiempo mínimo antes de que un cuerpo pueda ser inhumado es de 60 días, periodo durante el cual se integra el archivo básico de identificación. Sin embargo, no existe un plazo máximo.
“El tiempo mínimo son 60 días. En 60 días nosotros tenemos que ir armando el archivo básico de identificación. Una vez que queda completado, el tiempo posterior no tiene un límite”.
En muchos casos, el retraso depende de las investigaciones realizadas por la Fiscalía de Jalisco para localizar a familiares, incluso fuera del estado. “Ellos tienen que estar yendo incluso a otros estados a buscar a los familiares”.
Rivera Martínez precisó que el instituto únicamente resguarda los cuerpos y realiza la identificación forense, mientras que la decisión legal sobre la restitución corresponde al Ministerio Público.
Miles de cuerpos en espera
Actualmente, el IJCF mantiene alrededor de tres mil personas fallecidas no identificadas cuyos archivos básicos de identificación ya fueron completados.
“Es decir, toda la parte forense fue completada, pero tuvo que inhumarlos el Estado porque no hay una familia con la que haya dado una confronta positiva”.
Además, en lo que va de 2026, el instituto registra 159 confrontas positivas de ADN; es decir, casos donde ya existe coincidencia genética entre una persona fallecida y una familia.
“Tenemos ya el perfil genético de una persona fallecida, tenemos también el perfil genético de alguna familia. Sí concuerdan entre ellos”, explicó.
No obstante, aclaró que aun después de obtener la coincidencia genética, el proceso requiere validaciones y trámites ministeriales antes de concretar la identificación legal y la restitución del cuerpo.
“Nosotros hacemos un dictamen, pero finalmente el Ministerio Público es quien debe decir: ‘sí, estoy de acuerdo, sí se identifica, y ahora sí se lo puedo restituir a la familia o tendríamos que inhumar’”.
El IJCF también participa en la inhumación de bebés nacidos sin vida y menores de hasta dos años de edad, en colaboración con la asociación civil Inocentes de María.
“Le damos también inhumación a los cuerpos de bebés que no han nacido, de fetos, o que sean nacidos hasta los 2 años de edad. De hecho, de ellos llevamos 12 en lo que va del año”.
Uno de esos casos fue el de María Guadalupe, la pequeña que fue abandonada sin vida en el fraccionamiento Valle de Tejeda, en Tlajomulco de Zúñiga. Vecinos de la zona le pusieron nombre a la bebé y recibieron el apoyo de la organización y las autoridades para darle una despedida digna.
El 16 de febrero fue inhumada junto a seis bebés más que no fueron reclamados, en el panteón Paraíso Eterno, en Valle de los Cipreses, en Zapopan.
Pese a la complejidad del contexto forense en Jalisco, el director aseguró que las identificaciones han aumentado durante los últimos años.
“En el área de la coordinación de identificación humana llevamos 123 personas identificadas en lo que va del año. O sea, es un número bastante importante, porque en años anteriores se daban entre 20 o 30”.
Aun así, reconoció que el proceso continúa siendo complejo y depende de la coordinación entre distintas autoridades.
“Es un proceso complejo que conlleva, como te decía, por una parte nuestra labor, pero luego también tenemos que engranarnos con la Fiscalía, porque ellos llevan la parte propiamente legal”, concluyó.
JVO