La familia Patiño Lemus, originaria de Celaya, que quedó varada en Medio Oriente tras el cierre del espacio aéreo en la región, ya se encuentra en México. En su viaje buscaban conocer varios lugares santos; jamás imaginaron que, en las inmediaciones del Mar Muerto durante su estancia en Jordania, presenciarían el impacto de un misil.
Alejandro Patiño Lemus, quien habló con MILENIO, viajó acompañado de su esposa, Elvia Rubí Jiménez Gasca, y su hija a Tierra Santa, junto con un grupo en el que sumaban 70 celayenses.
Ayer jueves por la mañana arribaron a la Ciudad de México después de más de 15 horas de traslado. Ellos son parte de las primeras ocho personas que formaban parte de este grupo de 70 que lograron salir de la zona del conflicto.
El impacto que observaron desde el hotel
En entrevista, el celayense relató que una de las escenas que más le impactaron fue cuando estaban hospedados en un hotel cercano al Mar Muerto. Ahí comenzaron a escuchar detonaciones en el cielo y posteriormente observaron el impacto de un proyectil a la distancia.
“Ahí fue cuando percibimos que cayó un misil en la orilla del Mar Muerto, ahí llevaba el humo, donde fue donde cayó… ¿lo interceptaron?, no sé bien cuál sería el caso, pero ahí, por ahí cayó. Ahí se miraba a la vista, pues, de donde estábamos, en una orilla, por ejemplo, el misil estaba como en la otra orilla”, narró Alejandro Patiño.
El Mar Muerto es un lago ubicado entre Israel y Jordania que destaca por ser el punto terrestre más bajo del planeta, situado a más de 400 metros por debajo del nivel del mar. Sus aguas tienen una concentración de sal extremadamente alta, por lo que las personas no pueden ingresar a nadar ahí.
Los primeros ataques
Alejandro explicó que su grupo de peregrinos había salido previamente de Israel hacia Jordania cuando comenzaron a registrarse los primeros ataques en la región.
“Salimos de Israel, estuvimos tres días allí, después fueron otros tres días que estuvimos en Jordania. Nosotros salimos el viernes a Jordania y me parece que empezaron los ataques hasta el sábado”, explicó.
Señaló que desde temprano comenzaron a escuchar estruendos que parecían truenos, lo que generó curiosidad e incertidumbre, pues en ese momento aún no sabían que los ataques habían iniciado desde la madrugada.
Durante el recorrido, el grupo también visitó el Monte Nebo —ubicado a 800 metros de altura—; fue cuando empezaron a ver las primeras detonaciones en el cielo.
“Estuvimos en el Monte Nebo, fue cuando empezamos a escuchar muchos truenos, muchas cosas que pasaban, o sea, ruidos como bombas, misiles, que pasaban en el cielo”, dice mientras su tono de voz es de tranquilidad.
Querían recorrer Tierra Santa en Israel
Alejandro, en conjunto con su familia, tenía como objetivo visitar distintos puntos religiosos en Tierra Santa, en Israel.
“Fuimos a vivir una experiencia al pueblo de la Tierra Santa de Dios, acompañado de muchas familias con las que convivimos en esta maravillosa experiencia, y, pues, ya andando por allá, pues nos tocó vivir esto de la guerra”, dice con sentimientos encontrados.
Durante los tres días en Jordania, recuerda que comenzaron a registrarse ataques en la región. Por ello, ya no pudieron regresar a Israel, destino que formaba parte de los últimos días de su itinerario para concluir el viaje.
Traslado a Egipto para regresar
Ante esta situación, y conforme cada día se complicaba más, el grupo fue trasladado posteriormente a Egipto. Fue en este país donde comenzaron a reorganizar su retorno a México. El viaje inició el 21 de febrero; el vuelo partió desde Ciudad de México y estaba previsto que concluyera e iniciara el regreso el 4 de marzo.
El miércoles se confirmó que el primer contingente de ocho personas logró salir a través de un vuelo hacia Estambul, el cual tuvo una duración aproximada de 14 horas.
“Fuimos un grupo de ocho personas que llegamos hace aproximadamente una hora aquí a la Ciudad de México ya, pues gracias a Dios todo bien; este, tuvimos un vuelo de Egipto a Estambul y de ahí aquí a la Ciudad de México”, confirma Alejandro a MILENIO vía telefónica.
En horario de Estambul, el vuelo salió a las 2 de la mañana y aterrizó a las 8 de la mañana de este jueves en México.
Regreso a Celaya
Tras su llegada a la Ciudad de México, Alejandro Patiño explicó que el viaje ahora continuó hacia Celaya vía terrestre, donde esperaba reunirse con otros familiares después de los días de incertidumbre que vivieron durante su estancia en Medio Oriente.
“Vamos a hacer una escala en Querétaro, porque no hubo viaje directo, pero hoy mismo -ayer- vamos a llegar a casa”.
Alejandro Patiño y su familia son originarios de la comunidad Los Mancera, en el municipio de Celaya, Guanajuato. Actualmente es delegado de la comunidad y se dedica al comercio.
“Yo me dedico al comercio, y pues ahorita soy ahí el representante de mi comunidad”, detalló mientras preparaba su retorno a su municipio.
Agradeció que la agencia organizadora del viaje y las personas que gestionaron el traslado del grupo durante los días que permanecieron fuera del país nunca los dejaron solos.
“Siempre estuvieron presentes en todo momento en los hospedajes, comidas, transporte, todo, todo bueno”, reconociendo que pese a la incertidumbre de lo que vivían se les trató bien.
El viaje fue un regalo de cumpleaños
Por su parte, Nelida González, originaria del Estado de México y quien también venía entre el primer grupo de viajeros que logró salir del Medio Oriente, explicó que el recorrido por Tierra Santa representaba una experiencia significativa para su familia, pues el viaje surgió como una promesa que había hecho desde niña a su madre, a quien decidió llevarla como regalo de cumpleaños.
“Cuando estaba chica le dije a mi mamá que la iba a llevar a conocer donde nació Jesús y pues ya se lo cumplí”.
Durante su estancia en la región, relató que el grupo participó en múltiples actividades organizadas por la agencia de viajes, lo que permitió aprovechar cada día del itinerario y mantener una experiencia constante de recorridos y visitas en distintos puntos religiosos.
“La verdad fue un viaje bastante lleno de aventura porque todo el tiempo nos trataron increíble, todos los días fueron llenos de actividades fabulosas, siempre bien comidos, nos mantenían también un poco descansados”, dice, al recordar los momentos buenos que pasaron en Medio Oriente.
Nelida destacó que, una vez que comenzaron a registrarse los ataques en la zona, los organizadores del viaje mantuvieron informados a los peregrinos y actuaron con rapidez para evitar que la situación generara mayor preocupación entre los integrantes del grupo.
“Cuando ya pasó lo del conflicto, todo el tiempo nos estuvieron dando información, no dejaron que comenzáramos a pensar más allá, reaccionaron muy rápido”, indicó.
Nelida comentó que uno de los aspectos que más valora tras la experiencia es que su madre, quien padece diabetes, pudo realizar el viaje sin complicaciones y recibir la atención necesaria durante los días que permanecieron en el extranjero.
“La verdad es que yo estoy muy agradecida porque mi mamá tiene diabetes y pues nos atendieron muy bien, todo el servicio estuvo al 100, no se puso mal y fue rápido, eso es lo que más estoy agradecida”, concluyó.