Más de un siglo de cine: Hidalgo busca convertir sus escenarios en industria

La Ley Federal de Cine y el Audiovisual abre oportunidades para una entidad que desde 1916 ha sido escenario de producciones nacionales e internacionales

Diputada Alma de la Vega, presidenta de la Comisión de Cultura y Cinematografía. (Cortesía)
Pachuca /
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Hidalgo lleva más de un siglo frente a las cámaras, pero su historia cinematográfica podría entrar en una nueva etapa: pasar de ser escenario de películas nacionales e internacionales a convertirse en un territorio capaz de producir, distribuir y preservar sus propias historias, una posibilidad que abre la Ley Federal de Cine y el Audiovisual.

La relación de la entidad con el séptimo arte comenzó en 1916, cuando el pionero del cine mexicano Salvador Toscano filmó Mineral del Chico en la producción Familia del ingeniero Constantino Pérez y vistas del Mineral del Chico. Tres años después, Apan apareció en El automóvil gris, dirigida por Enrique Rosas, una de las películas representativas del cine silente mexicano.

Desde entonces, los paisajes hidalguenses han formado parte de distintas producciones. La hacienda de Tetlapayac fue uno de los escenarios utilizados por el cineasta Serguéi Eisenstein para su proyecto ¡Que viva México!, particularmente en el capítulo Maguey. Municipios como Mineral del Chico, Apan, Ixmiquilpan, Huasca de Ocampo y Real del Monte también han ofrecido paisajes naturales, construcciones históricas y arquitectura para distintas filmaciones.

Esta trayectoria representa un potencial que podría aprovecharse con el marco legal aprobado el 24 de marzo de 2026 con 466 votos a favor, que sustituye las disposiciones vigentes desde 1992 y amplía la regulación a las distintas etapas de la actividad cinematográfica y audiovisual: producción, distribución, difusión, promoción, comercialización, circulación, exhibición y preservación.

Uno de los beneficios esperados para Hidalgo es ampliar las oportunidades de participación de empresas, creadores y trabajadores locales en las producciones que lleguen a la entidad. La legislación considera a todos los integrantes de la cadena audiovisual, desde el personal técnico hasta distribuidores, exhibidores y profesionales del doblaje, y reconoce al cine como una industria cultural estratégica por su capacidad para generar empleos y contribuir a la identidad y soberanía cultural del país.

En el proceso legislativo tuvo participación la diputada Alma de la Vega, presidenta de la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, quien impulsó el fortalecimiento del sector audiovisual y la protección de quienes trabajan en él. Su intervención coloca también a Hidalgo en la discusión sobre las oportunidades que puede generar una legislación que busca actualizar las condiciones de una industria que ha cambiado considerablemente en las últimas tres décadas.

Entre los aspectos considerados está la atención a las condiciones de los profesionales del doblaje, cuya actividad resulta fundamental para adaptar contenidos a distintos públicos y mercados. La incorporación de medidas de protección para este sector representa un reconocimiento a su trabajo y abre la posibilidad de establecer mecanismos para defender sus derechos laborales.

La regulación de las plataformas digitales constituye otro de los cambios relevantes, pues reconoce que la circulación de contenidos ya no depende exclusivamente de las salas cinematográficas. Para Hidalgo, esto representa una oportunidad de ampliar las posibilidades de difusión de las producciones realizadas en su territorio y de los trabajos de sus creadores.

La entidad también cuenta con una tradición de exhibición que forma parte de su memoria cultural. En Pachuca, espacios como los antiguos cines Iracheta, Auditorio, Palacio y Alameda fueron durante décadas puntos de encuentro para varias generaciones, mientras que festivales como Pachuca Film Fest, posteriormente Hidalgo Film Fest, el Festival Internacional de Cine de América, Elipsis y Dulcísimo Ovario han contribuido a dar visibilidad a realizadores y producciones independientes.

La aplicación de la ley será determinante para que esa tradición se traduzca en beneficios económicos y culturales. Su aprobación no garantiza por sí misma un incremento de producciones o empleos en Hidalgo, pero establece un marco que contempla a los distintos participantes de la industria y reconoce su importancia en el desarrollo nacional.

Más de 110 años después de las primeras imágenes filmadas por Salvador Toscano en Mineral del Chico, Hidalgo tiene la posibilidad de aprovechar su historia cinematográfica para construir una industria propia. El desafío ya no es solamente atraer cámaras y producciones, sino conseguir que las historias filmadas en su territorio también generen talento, empleos y desarrollo para sus habitantes.


  • Miguel Ángel Puértolas

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