M+.- Una mochila pequeña, un teléfono celular y una dirección enviada por WhatsApp. Es prácticamente todo lo que algunos adolescentes llevan cuando llegan a la Nueva Central Camionera de Tlaquepaque.
No compran boleto de regreso. Viajan atraídos por ofertas de hasta 15 mil pesos semanales, con hospedaje, alimentación y transporte incluidos, sin saber que detrás de esa supuesta oportunidad laboral puede estar una ruta de reclutamiento criminal.
La captación no necesariamente comienza en la terminal. Puede iniciar días o semanas antes, con un mensaje en TikTok, Facebook o WhatsApp, e incluso durante una partida de videojuego.
El contacto construye confianza, ofrece un empleo aparentemente sencillo y termina dando instrucciones precisas: llegar a una central, abordar un autobús, hacer un transbordo o esperar a alguien.
Cuando el joven llega a Tlaquepaque, la policía intenta detectar las señales de alerta antes de que continúe su viaje.
La Nueva Central Camionera se ha convertido así en un punto estratégico para identificar posibles casos de reclutamiento mediante falsas ofertas de trabajo, particularmente porque algunos jóvenes llegan hasta este lugar para continuar su traslado hacia otros estados.
Michoacán, Aguascalientes, Zacatecas, Nayarit y Colima están entre los principales destinos identificados por las autoridades.
“Muchas de las veces, quiero señalar que aquí es un punto de transición, lo usan para poderse trasladar a otro estado, Michoacán, Aguascalientes, Nayarit, Colima”, explicó a MILENIO Mario Silva Orozco, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de Tlaquepaque.
La oferta comienza en el celular
El funcionario explicó que la central no necesariamente es el sitio donde comienza el contacto entre la víctima y los reclutadores. La captación puede ocurrir mucho antes, a través de un teléfono celular y plataformas digitales.
TikTok, Facebook y WhatsApp son algunos de los espacios donde las autoridades han detectado acercamientos. Incluso los videojuegos pueden ser utilizados para establecer contacto y generar confianza antes de presentar la supuesta oportunidad laboral.
La fórmula se repite: salarios de entre 10 mil y 15 mil pesos semanales, hospedaje, alimentación y transporte, además de pocos o ningún requisito para obtener el supuesto empleo.
Para un adolescente o joven sin experiencia laboral, la propuesta puede resultar difícil de rechazar. Precisamente ahí está una de las principales señales de alerta.
“Muchas de las veces también incluso dicen que pueden hacer labores de campo o de seguridad privada y son cantidades que realmente oscilan entre los 10 mil y 15 mil pesos semanales. Desde ahí empezamos con el por qué no les piden incluso nivel académico, experiencia en otro trabajo; entonces ya son puntos que podemos determinar que son fundamentales para identificar este tipo de falsas ofertas”, señaló Silva Orozco.
Las vacantes pueden presentarse como trabajos de guardia de seguridad, labores de campo, cortadores de agave o supuestos empleos de seguridad privada.
No se exige experiencia, estudios especializados ni procesos formales de contratación. A cambio, se ofrece una cantidad de dinero que puede superar ampliamente la de un empleo convencional.
Para las autoridades, esa combinación representa uno de los primeros focos rojos: un sueldo de hasta 15 mil pesos semanales, sin experiencia y con hospedaje y alimentación incluidos.
Cada vez son más jóvenes
Hasta el último día de su administración, a finales de 2024, el entonces gobernador Enrique Alfaro negó que la central camionera fuera un punto de reclutamiento.
Tiempo después, durante las primeras horas del actual gobierno, el gobernador Pablo Lemus realizó un recorrido por la terminal acompañado de policías y fuerzas federales.
El desafío, sin embargo, continúa.
Los agentes municipales han identificado que cada vez son más jóvenes quienes pueden quedar expuestos a estas ofertas. Se trata incluso de adolescentes de 16, 15 y 14 años.
Cuando llegan a la central, los policías observan su comportamiento, el equipaje y la información que tienen sobre el lugar al que se dirigen. Buscan detectar a quienes viajan solos, parecen estar siguiendo instrucciones de alguien más o desconocen detalles básicos de su supuesto empleo.
“No es como que traigan una mochila para estar una semana y otra; ya cuando están abordados en territorio, precisamente ellos mismos refieren que nada más les ofrecieron el trabajo sin saber realmente a lo que iban”, explicó Silva Orozco.
El objetivo es intervenir antes de que abandonen la terminal.
El reclutador también puede ir por ellos
Uno de los principales retos para las autoridades es que el traslado no necesariamente ocurre a bordo de un autobús.
Los presuntos reclutadores pueden acudir directamente por los jóvenes a la central en vehículos particulares. De acuerdo con los reportes recibidos por la autoridad municipal, se trata de automóviles de apariencia común, incluso similares a los utilizados por plataformas digitales.
“Por lo regular vehículos compactos, comúnmente, color blanco es muy usado, de igual manera para disimular las características de un vehículo de plataforma, por lo regular es los reportes que hemos tenido”, afirmó Silva Orozco.
Esta modalidad dificulta la detección porque el joven puede abandonar la terminal sin comprar un boleto y sin quedar registrado como pasajero de una línea de transporte foráneo.
El traslado continúa entonces en el exterior de la central. Por eso la vigilancia no se concentra únicamente en los andenes.
La Comisaría mantiene recorridos preventivos y monitoreo mediante cámaras de videovigilancia.
La terminal cuenta con 24 cámaras, algunas con tecnología de reconocimiento facial, utilizadas para detectar coincidencias con fichas de búsqueda.
A esta infraestructura se suman módulos itinerantes de atención que operan las 24 horas, donde las personas pueden solicitar orientación, reportar una situación de riesgo o pedir apoyo.
La estrategia no busca únicamente detectar posibles víctimas de reclutamiento. También permite ubicar a personas que cuentan con una ficha de búsqueda y activar los protocolos correspondientes.
Casi 90 personas auxiliadas
De acuerdo con la Comisaría de Tlaquepaque, el esquema de vigilancia ya ha permitido atender numerosos casos. En lo que va de la actual administración, cerca de 90 jóvenes, menores de edad y otras personas han sido localizados o auxiliados en la Nueva Central Camionera.
El dato dimensiona el papel que puede desempeñar la terminal en la prevención de desapariciones y en la localización de personas.
La atención se vuelve todavía más delicada cuando se trata de menores.
Silva Orozco explicó que las autoridades buscan evitar que un adolescente pueda trasladarse sin el acompañamiento correspondiente de un adulto responsable.
“Anteriormente era muy fácil que un menor viajara inclusive con una carta de responsivas, hoy precisamente se trata de que sea una tutoría directa y si no es así, de igual manera, presentamos el servicio completo frente a la Fiscalía del Estado”, explicó.
La medida busca cerrar uno de los posibles puntos vulnerables para el traslado de adolescentes.
Más de 50 adolescentes siguen desaparecidos
La preocupación, sin embargo, rebasa los límites de la Nueva Central Camionera.
Los datos de la Fiscalía del Estado de Jalisco muestran la dimensión del problema de desaparición de adolescentes en la entidad. Hasta el 7 de julio de 2026 se habían registrado 129 denuncias por desaparición de adolescentes.
De ese total, 70 habían sido localizados y 58 permanecían como no localizados.
“De los 129, 70 ya fueron localizados, lo que representa más del 54 por ciento y seguimos en la búsqueda de 58. La gran mayoría corresponden a los últimos meses, casos que tenemos menos tiempo trabajando, pero esperemos que avanzado el tiempo esta cifra de localización aumente”, explicó Blanca Trujillo, vicefiscal en Personas Desaparecidas en Jalisco.
La Fiscalía ha advertido que la desaparición de adolescentes es un fenómeno multifactorial, es decir, no todos los casos están relacionados con el reclutamiento criminal.
Pero las falsas ofertas de trabajo forman parte de los escenarios que las autoridades buscan prevenir, particularmente cuando los jóvenes abandonan sus hogares atraídos por salarios elevados o propuestas laborales que no cumplen con los requisitos habituales de una contratación.
“Tenemos que seguir trabajando en temas de prevención y comunicación al interior de las familias, seguir con una campaña permanente contra el reclutamiento y los casos que así amerita, pero recordar que la desaparición de adolescentes es multifactorial, por lo que seguimos trabajando en la localización de 58 todavía”, señaló Trujillo.
Una oferta de 30 mil pesos
Los casos recientes muestran que las falsas ofertas no son una amenaza hipotética.
El 13 de agosto, en el municipio de Tequila, un adolescente de 14 años fue localizado mientras esperaba a las personas que supuestamente pasarían por él para llevarlo a un trabajo.
La oferta era de 30 mil pesos.
El adolescente había recibido una llamada de personas desconocidas que le ofrecieron empleo y le dieron instrucciones para trasladarse hasta la comunidad de Choluaca, donde debía esperar. El menor terminó escondido entre la maleza.
Elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado realizaban recorridos de vigilancia cuando detectaron al adolescente y activaron los protocolos de atención. El joven fue puesto a salvo.
El caso tiene un elemento especialmente relevante: el adolescente había salido siguiendo instrucciones de personas que no conocía personalmente, atraído por una cantidad de dinero difícilmente compatible con una oferta laboral convencional para alguien de su edad.
Ese mismo patrón apareció en otro caso reciente.
Dos jóvenes de 17 y 18 años, originarios de Nayarit, salieron de su domicilio sin avisar a sus familias y viajaron hasta Tala, Jalisco, atraídos por una supuesta oferta de trabajo en un campo de arándanos.
Ya en un lugar que no conocían y al sentirse vulnerables, uno de ellos logró comunicarse con su madre y darle información sobre dónde se encontraban.
La familia solicitó ayuda. Ambos fueron localizados a las afueras de una tienda de autoservicio.
No fue necesario que abordaran un autobús ni que cruzaran una frontera estatal para que el supuesto empleo se convirtiera en una situación de emergencia.
La ruta comienza antes de la terminal
Los casos comparten una característica: el viaje físico comienza mucho después de que inicia el proceso de captación.
Primero aparece un mensaje. Después una conversación. Luego una oferta laboral.
El reclutador puede pedir fotografías, información personal, ubicación o datos sobre la familia. Poco a poco construye una relación de confianza hasta convencer al joven de trasladarse a otro municipio o estado.
La central camionera aparece al final de esa primera etapa, cuando la víctima ya tiene una instrucción concreta: llegar a determinado punto, tomar un autobús, hacer un transbordo o esperar a alguien.
Por eso, para las autoridades, la prevención no puede comenzar en los andenes. También debe ocurrir en casa.
Entre las señales de alerta están:
- Ofertas de 10 mil a 15 mil pesos semanales sin experiencia.
- Promesas de hospedaje, alimentación y transporte.
- Vacantes con pocos o ningún requisito académico.
- Contacto inicial mediante TikTok, Facebook, WhatsApp o videojuegos.
- Instrucciones para viajar solo a otro municipio o estado.
- Falta de información clara sobre el empleador.
- Jóvenes que desconocen exactamente su destino.
- Equipaje insuficiente para el supuesto periodo de trabajo.
- Personas que esperan instrucciones de desconocidos al llegar a una terminal.
- Vehículos particulares que acuden por ellos fuera de la central.
Las autoridades recomiendan verificar la empresa, dirección, domicilio y condiciones de cualquier vacante antes de realizar un viaje.
También piden que los familiares conozcan el destino, la persona que realizará la contratación y el trayecto que seguirá el joven.
La central, el último filtro
En la Nueva Central Camionera, los policías buscan que ese último filtro funcione.
Las 24 cámaras, el reconocimiento facial, los recorridos preventivos y los módulos de atención durante las 24 horas forman parte de una estrategia que pretende detectar señales de riesgo antes de que el joven abandone la terminal.
La cifra de casi 90 personas localizadas o auxiliadas durante la actual administración muestra que la vigilancia no se limita a prevenir delitos dentro de la central: también puede convertirse en una herramienta de búsqueda y rescate.
Pero el problema rebasa las instalaciones.
Mientras la Fiscalía mantiene la búsqueda de 58 adolescentes desaparecidos, las autoridades estatales y municipales insisten en que la prevención comienza mucho antes de que una persona llegue a una terminal.
Porque detrás de una oferta de 15 mil pesos semanales puede existir una ruta hacia un destino que el joven nunca eligió.
CH