Al presidir la misa dominical, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Puebla, Francisco Javier Martínez Castillo, resaltó que en este mundo ultrajado por la guerra, crímenes y violencia, volverse a Dios es oportunidad de salvación.
“Muchas veces al pecado de la humanidad desde nuestras categorías le correspondía el castigo y Dios en cambio ha optado por dar los medios para la salvación”.
Desde la catedral, añadió que el regalo del cielo no depende de nuestros méritos, que la felicidad es sumarse al proyecto de Dios dejando al lado los cálculos humanos.
“Nunca es tarde para sumarse al proyecto del señor, de transformarlo con amor y justicia, esa es la misión e identidad del discípulo. Se deja amar por la misericordia y justicia de Dios”, apuntó.
En este sentido llamó a los feligreses a no caer en la tentación y comprometerse a la conversión de este mundo a través de amor y justicia.
“Gracias a Dios hemos escuchado su llamado, y otros niños desde que recibieron algún sacramento”, expuso.
En representación del arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, insistió en no caer en la tentación, que se traduce en envidia.
“Tristemente nos causa coraje desde nuestras categorías. Donde hay personas que prefieren pasar penurias con tal qué le vaya mal al otro, que no progrese y que no sea feliz es triste”.
Finalmente dijo que sumarse al proyecto del señor es amor y justicia. "La llamada a este mundo ultrajado por la guerra, los crímenes y la violencia que nos asecha de diversas formas, es volverse a Dios que da perdón y oportunidad de salvación."
CHM