El bosque de oyamel del Parque Nacional El Chico enfrenta una amenaza que ya compromete entre 25 y 30 por ciento de su arbolado, por lo que investigadores y estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo buscan una alternativa de control biológico para contener al escarabajo descortezador sin alterar el equilibrio del ecosistema.
Desde hace un año, Edith Maldonado Cruz, estudiante del Doctorado en Biodiversidad y Conservación, recolecta insectos y muestras de suelo en la zona forestal para identificar patógenos locales que puedan actuar contra el descortezador. El trabajo es dirigido por Maritza López Herrera y Raúl Velasco Azorsa.
Los especialistas explicaron que el escarabajo forma parte del equilibrio natural del bosque, pues normalmente se alimenta de árboles envejecidos o enfermos y contribuye a la renovación de la vegetación. Sin embargo, el incremento de temperaturas y las sequías asociadas al cambio climático han favorecido su reproducción masiva.
Esta alteración provocó que los insectos comenzaran a atacar árboles sanos, acelerando el deterioro de los oyameles. Rafael dManuel Islas Borbolla, director del Consejo de Administración del Parque Nacional El Chico, señaló que la contingencia pone en riesgo entre 25 y 30 por ciento del arbolado del área protegida.
La afectación también representa un riesgo ambiental debido a las funciones que cumple el oyamel en la captación de agua y carbono. A la plaga se suman otras presiones, como el turismo descontrolado y la presencia de perros ferales. Ante este escenario, la investigación de la UAEH busca desarrollar una alternativa que no genere nuevos impactos.
Raúl Velasco Azorsa explicó que el proyecto utiliza organismos propios del bosque, por lo que se descarta introducir agentes biológicos externos o recurrir a sustancias químicas que puedan afectar al ecosistema.
El equipo ya realiza ensayos con organismos nativos que han mostrado capacidad para neutralizar otras especies de larvas. Ahora se evaluará si ese potencial puede utilizarse contra el escarabajo descortezador.
La investigación todavía requiere estudios de largo plazo para comprobar su efectividad. La intención es que, de resultar viable, el control biológico pueda convertirse en una herramienta complementaria a las estrategias forestales que actualmente se aplican en el parque.
Además, los investigadores buscan que los resultados puedan aplicarse sin afectar a otras especies del ecosistema, por lo que cada organismo identificado deberá ser evaluado antes de considerar su uso.