En el estado de Puebla, 25 niñas, niños y adolescentes permanecen en espera de ser adoptados bajo resguardo del Sistema Estatal DIF, en medio de una realidad donde la mayoría de las solicitudes se concentra en menores de corta edad, lo que limita las posibilidades de integración familiar para quienes superan los seis años o presentan alguna discapacidad.
De acuerdo con Cecilia Bonilla Martínez, jefa del Departamento de Adopciones del organismo, la mitad de los menores en espera tiene alguna discapacidad física o mental, mientras que el resto corresponde a grupos de hermanos o a niños de entre seis y quince años.
“Son grupos que no vamos a separar y que tampoco nadie voltea a ver”, explicó, en entrevista para Telediario.
Indicó que el proceso para adoptar incluye requisitos administrativos, evaluaciones psicológicas y socioeconómicas, así como la certificación de idoneidad por parte del Consejo Técnico de Adopciones.
Posteriormente, los solicitantes deben cursar un taller de preparación. Este procedimiento puede completarse en pocas semanas; sin embargo, el tiempo de espera depende de la disponibilidad de menores con el perfil solicitado.
“Todos piden bebés, de cero a dos o tres años y no tenemos”, señaló la entrevistada, lo que prolonga la estancia de menores mayores o con condiciones especiales dentro del sistema.
En 2025 se registraron 17 adopciones en la entidad, mientras que en lo que va de 2026 se han concretado cuatro. Los menores bajo resguardo del sistema provienen de distintos contextos, entre ellos abandono, maltrato físico o abuso, así como situaciones en las que sus familias no pudieron hacerse cargo de su cuidado, particularmente en casos de discapacidad.
Una vez concretada la adopción, el proceso adquiere carácter definitivo tras la sentencia judicial correspondiente. Posteriormente, durante tres años, el DIF realiza visitas semestrales para dar seguimiento a la integración familiar y en caso necesario, brinda apoyo institucional adicional.
El sistema estatal permite que personas solteras, parejas heterosexuales o del mismo sexo participen en procesos de adopción, siempre que cumplan con los criterios establecidos, entre ellos:
Estabilidad económica, con un ingreso mínimo aproximado de 10 mil pesos mensuales
Condiciones emocionales adecuadas, evaluadas mediante pruebas psicológicas.
CHM