La situación ambiental en la presa Endhó se debe atender de manera urgente a fin de evitar más afectaciones a la población de la zona cercana, señaló Marco Orellana, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en materia de sustancias tóxicas y derechos humanos, al presentar su informe preliminar tras su visita oficial a México.
El representante del organismo, quien recientemente se reunió con ambientalistas de la región de Tula y también con autoridades de Hidalgo, externó que la presa Endhó, situada en la región de Tula, recibe “las aguas cloacales de Ciudad de México” en una superficie de más de 20 kilómetros, lo que dimensiona la problemática ambiental que genera.
Recordó que es una presa que tiene décadas en operación, lo que la convierte en “un pasivo ambiental que urge abordar, pues no es solamente la contaminación de las aguas, sino la incapacidad que tienen las dos plantas de tratamiento de agua por atender los volúmenes de aguas contaminadas generadas, y que cuando llueve empeora”.
Además, dijo, la presa Endhó presenta invasión de especies exógenas, nubes de zancudos que afectan a la población y todo ello suma un pasivo ambiental de cuatro décadas de antigüedad, por lo que es uno de los temas que se debe abordar en este momento.
El relator reconoció que los planes de restauración hídrica del gobierno de México son sumamente importantes y demuestran el compromiso de la actual administración por atender el tema de la contaminación tóxica en las cuencas.
Externó que no se requiere alargar los procesos pues ya hay evidencias científicas disponibles sobre cuales son los contaminantes y las fuentes, por lo que ahora el desafío es pasar del conocimiento a la elaboración de políticas públicas y medidas concretas como las “descargas cero” a las aguas para comenzar con su saneamiento.
Agregó que hay falsas soluciones, como plantas tratadoras pues su acción es limitada y forma parte del proceso final de la producción, pero lo importante sería impulsar la prevención para que no haya descargas tóxicas a los cuerpos de agua.
Además, dijo, las plantas no tienen tampoco la capacidad de retirar la carga tóxica a las aguas, pues hay muchos elementos contaminantes en las aguas residuales y la acción de las tratadoras es muy limitada.
Sobre los Parques de Economía Circular, el relator externó que en la práctica son una propuesta para ampliar polos de desarrollo industrial en lugares que ya están saturados de contaminación y por eso manifestó que no le sorprende que en un proceso de consulta los pobladores se opongan a más contaminación y rechacen el proyecto, como sucedió en Tlaxcoapan y Atitalaquia.