La historia de esa evolución está documentada en un expediente identificado como C02-05-053, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), titulado Territorium: Evolucionar al modelo de negocios, consultado por MILENIO.
El documento retrata a una empresa en plena expansión: en 2012 reportaba 150 mil usuarios en 23 instituciones de dos países; posteriormente abrió operaciones en Colombia y desarrolló dos líneas de productos, School Life, dirigida al sector educativo, y Business Life, para empresas y corporativos.
Pero el proyecto que comenzó como una historia de emprendimiento y éxito tecnológico terminó teniendo un desenlace muy distinto.
Más de una década después de aquellos primeros pilotos en el Tec, Territorium Life, SAPI de C.V., quedó involucrada en la crisis provocada por las fallas, irregularidades y trampas detectadas en los exámenes de admisión en línea de la UNAM, implementados para el ingreso a licenciatura.
El conflicto llevó a la suspensión temporal del proceso de inscripción y entrega de documentos para los alumnos de nuevo ingreso del ciclo 2026-2027, generó protestas estudiantiles y derivó en la salida de Patricia Dávila de la Secretaría General de la Universidad.
También provocó que la UNAM rescindiera anticipadamente el contrato con Territorium Life y abrió la puerta a investigaciones por parte de instituciones públicas federales y locales.
El proyecto que encontró respaldo en el Tec
Desde el inicio de sus operaciones, en 2009, Territorium se enfocó en el sector educativo.
Sus fundadores, entonces estudiantes, buscaron el respaldo de la institución en la que estudiaban para implementar una primera fase piloto. Plantearon al director del bachillerato del Tec que algunos profesores utilizaran la plataforma gratuitamente en sus cursos para probarla con los alumnos.
El proyecto comenzó a desarrollarse como parte de una iniciativa de aprendizaje móvil que operaba en los campus de Ciudad de México y Estado de México.
Ese primer respaldo fue fundamental para que los emprendedores pudieran probar su solución y, posteriormente, buscar nuevas instituciones y mercados.
En 2009, Apple Latinoamérica reconoció a los jóvenes como una comunidad educativa innovadora. A partir de esa experiencia desarrollaron una plataforma denominada Territorium School Life, con la que, según el documento, llegaron a prestar servicio a siete universidades a nivel nacional.
Un año después, en 2010, obtuvieron el Premio Estudiante Emprendedor de la Bolsa Mexicana de Valores y representaron a México en el evento Entrepreneurs Organization de la Bolsa de Valores de Nueva York.
La empresa todavía operaba con recursos limitados. El crecimiento se financió con apoyo de las familias de los socios y con una tarjeta de crédito de Guillermo Elizondo, cuyo límite era de 10 mil pesos.
El impulso del emprendimiento
En 2010, una vez dentro de una incubadora, los fundadores fueron seleccionados para presentar su proyecto ante consejeros del Tecnológico de Monterrey.
En 2011, el campus Monterrey del Tec conformó Enlace+, una red de empresarios mentores destinada a impulsar a emprendedores de alto potencial.
Territorium fue aceptada posteriormente como start-up en una convocatoria de Enlace+ y en 2012 formó un consejo consultivo.
El acompañamiento también sirvió para cuestionar el modelo de negocio que utilizaba la empresa.
Para entonces, Territorium contaba con 150 mil usuarios en 23 instituciones de dos países, pero buena parte de sus ingresos provenía de la venta de publicidad.
Enlace+ observó que los socios dedicaban demasiado tiempo a comercializar publicidad y no el suficiente a mejorar la plataforma.
La recomendación llevó a Territorium a replantear su estrategia.
Del modelo de publicidad al software como servicio
La empresa pasó entonces a un modelo de software como servicio (SaaS), mediante el cual las instituciones pagaban una cuota por usuario para utilizar la plataforma.
El cambio implicó pasar de 150 mil usuarios gratuitos a cinco mil usuarios institucionales que pagaban una licencia, pero los ingresos aumentaron hasta triplicar lo que obtenían con el esquema publicitario.
La transformación se reflejó en sus números.
Territorium pasó de una facturación anual de un millón 900 mil pesos en 2012 a cuatro millones 900 mil pesos en 2013 y ocho millones 600 mil pesos en 2014.
En 2013, además, incorporó empresas transnacionales de los sectores financiero, educativo, comercio detallista y manufacturero.
Para atender ese nuevo mercado modificó la plataforma para permitir que las organizaciones incorporaran sus propios contenidos de capacitación.
De ahí surgieron sus dos principales líneas: School Life, enfocada en instituciones educativas desde kínder hasta universidad, posgrado y educación continua, y Business Life, destinada a corporativos.