• El mito de la meritocracia: el esfuerzo ya no les alcanza a jóvenes para tener estabilidad en México

  • Especialistas del CUCS de la UdeG advierten que los bajos salarios, la falta de empleo estable y el encarecimiento de la vivienda impactan negativamente la salud mental de los jóvenes en México, provocando ansiedad, "burnout" a temprana edad.
Josefina Ruiz
Guadalajara, Jalisco /
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M+.- La dificultad para conseguir un empleo estable, los bajos salarios y las complicaciones para acceder a una vivienda se han convertido en factores que impactan de manera importante la salud mental de las juventudes en México.

Aunque las condiciones económicas no son la causa única de trastornos como la ansiedad o depresión, sí pueden favorecer el desarrollo de estas problemáticas al generar frustración, incertidumbre y desesperanza.

Así lo advirtió Víctor Osvaldo Estrada, académico del Departamento de Psicología Básica del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), quien explicó que el contexto económico actual está modificando los proyectos de vida de miles de jóvenes.

“No podemos ver el factor económico como un causal de las condiciones de salud mental; sin embargo, es parte importante del proyecto vital de todas las personas. Culturalmente vamos interiorizando proyecciones respecto a lo que se debería lograr y, con el paso del tiempo, al no verlo cumplido, puede generar cierta sensación de frustración y desesperanza”, explicó.

En el marco del Día Internacional de la Juventud, que se conmemora este 12 de agosto, el especialista señaló que esa frustración puede traducirse en ansiedad, depresión, consumo de sustancias y otras afectaciones que, con el tiempo, deterioran significativamente la calidad de vida.

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Independizarse, una meta casi inalcanzable

La dificultad para acceder a una vivienda propia o costear un alquiler sin necesidad de compartir gastos se ha convertido en una meta casi inalcanzable para muchos jóvenes y en uno de los principales detonantes de estrés entre esta población.

Independizarse forma parte del desarrollo personal y de la construcción de identidad; sin embargo, las condiciones económicas actuales han retrasado ese proceso.

“Las personas se tienen que adaptar a lo que se tiene y a lo que se puede, y en muchas ocasiones eso también genera una sensación de frustración. En nuestro contexto, independizarse ahora ocurre entre los veintes e incluso los treintas, muy relacionado con las condiciones económicas y las pocas oportunidades que se tienen en el campo laboral”, explicó el especialista.
Muchos jóvenes sufren de burnout por su condición económica (Milenio Archivo)

A ello se suma la creciente contratación por honorarios o mediante esquemas temporales que no ofrecen estabilidad.

“Son trabajos temporales que no les dan una certeza ni una seguridad laboral, lo cual repercute significativamente, generando incertidumbre hacia el futuro y priorizando cuestiones básicas, justamente como la vivienda”, señaló.

No obstante, el especialista advirtió también que tener un empleo formal no necesariamente significa contar con estabilidad económica ni con ingresos suficientes para alcanzar metas personales.

Impacto físico y mental

En la consulta psicológica es cada vez más frecuente encontrar jóvenes que presentan síntomas de agotamiento físico y emocional derivados de la presión por cumplir expectativas laborales y económicas.

“Hay una condición de gran meritocracia; existe esa sensación de tener que desgastarse y trabajar a deshoras para cubrir cierto perfil que, en ocasiones, dentro de las instituciones o empresas no es retribuido con un mejor puesto o un mejor sueldo”, indicó Estrada.

Ese esfuerzo constante sin resultados visibles puede generar lo que los especialistas conocen como indefensión aprendida.

“Las personas empiezan a desarrollar esta sensación de desesperanza, que por más que se esfuercen, el resultado será el mismo: no lograr lo que se busca ni obtener ese reconocimiento que permita mejorar la calidad de vida”, explicó.

Señaló que actualmente se observan casos de "burnout" o desgaste profesional en personas mucho más jóvenes que hace algunos años.

“Vamos a ver procesos de ansiedad o depresión crónicas, un desgano, una fatiga constante, incluso este desgaste laboral a edades más tempranas, cuando antes se asociaba con trabajadores de mayor edad”, comentó.

Además del agotamiento, también se presentan aislamiento social, abandono de actividades recreativas, irritabilidad, dificultades para regular las emociones y un incremento en conductas de riesgo.

“Puede haber desarrollo de conductas adictivas, desde el consumo de sustancias ilícitas hasta lo que parecería inofensivo, como el abuso en el uso de redes sociales. También hemos identificado un aumento en la utilización de vapeadores entre este sector de la población”, señaló.

Entre las manifestaciones físicas también aparecen dolores de cabeza, tensión muscular, trastornos del sueño, insomnio e hipersomnia.

Frustración juvenil puede traducirse en ansiedad, depresión, consumo de sustancias y otras afectaciones. (Milenio Archivo)

Otros tiempos

Las juventudes actuales enfrentan un contexto muy diferente al de décadas anteriores. Por ello, el académico rechazó las comparaciones simplistas entre generaciones y llamó a considerar las condiciones históricas que determinan las oportunidades disponibles.

“Debemos entender que el contexto histórico también afecta las oportunidades que se tienen. Todo va evolucionando y va siendo diferente la forma en que se accede a oportunidades en la educación, el trabajo y la comunidad”, explicó.

Como ejemplo, mencionó que muchas personas jóvenes ya no podrán acceder a sistemas de pensión similares a los que tuvieron generaciones anteriores, además de enfrentar un mercado laboral más competitivo y con mayores niveles de precarización.

Frente a este panorama, el académico llamó a las juventudes a no asumir las dificultades económicas como un fracaso personal.

“Las condiciones económicas y estructurales de nuestra sociedad no tienen que ver necesariamente con nuestro desempeño individual. Hay condiciones que están limitando esas posibilidades de crecimiento y no necesariamente con el esfuerzo que hace cada persona”, sostuvo.

También recomendó fortalecer las redes de apoyo, compartir las experiencias con otras personas que enfrentan situaciones similares, establecer límites al sobreesfuerzo laboral y replantear las metas de acuerdo con las circunstancias actuales, sin abandonar el bienestar físico y emocional.

Adquirir una vivienda propia se ha vuelto una meta inalcanzable para muchos jóvenes (Archivo Milenio)

Agregó que cuando estas afectaciones comienzan a interferir con la vida cotidiana, es indispensable buscar atención especializada.

“Ante cualquier condición que esté afectando la calidad de vida o que provoque una pérdida importante de satisfacción en las actividades cotidianas, es importante buscar ayuda profesional para poder apoyar a reelaborar el proyecto de vida adaptado a las condiciones actuales”, expresó.

Así, alertó que la salud mental de este sector de la población no puede analizarse de manera aislada de las condiciones económicas y laborales que enfrenta, pues la incertidumbre sobre el futuro se ha convertido en uno de los principales desafíos para toda una generación.

​CH


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